Su muerte conmueve al mundo

"Fue un honor trabajar con él", dijo el ex presidente de Sudáfrica Frederik de Klerk al conocer su deceso.

Johannesburgo

Luego de varios meses enfermo por una infección pulmonar, el ex presidente de Sudáfrica Nelson Mandela murió ayer de 95 años, una pérdida que conmocionó a su país y al resto del mundo.

Madiba, como se le conocía popularmente, murió a las 20:50 horas en su casa de Johannesburgo, pero el anuncio oficial se demoró cuatro horas y fue una alocución del presidente, Jacob Zuma, en enlace de radio y televisión.

"Nuestro querido Nelson Rolihlahla Mandela, el presidente fundador de nuestra nación democrática, ha muerto", comunicó Zuma.

Mandela, el líder y abogado incansable que consiguió derrotar al régimen segregacionista del apartheid, fue hospitalizado grave el 8 de junio pasado por una recaída de la infección pulmonar y pese a los continuos mensajes de mejora de su familia y el gobierno, su salud no se repuso.

"Sabíamos que este día llegaría, lo cual no puede disminuir nuestro sentido de pérdida profunda y duradera", dijo Zuma.

La muerte de Mandela generó una instantánea reacción en todos los rincones del planeta, pero la más emocional partió de sus propios conciudadanos, que se reunieron por centenares frente a su vivienda del barrio de Hougton.

Lo hicieron incluso antes del anuncio oficial, porque algunos medios informaron que la familia Mandela se había reunido con urgencia a última hora de la tarde.

Con banderas, cámaras de fotos, flores, canciones y bailes, cientos de personas de distintas razas y religiones rindieron tributo al gran héroe sudafricano, cuyas exequias en los próximos días —de las cuales ayer aún no se conocían detalles— seguirán concitando sin duda la atención internacional.

"Mandela hizo más de lo que se puede esperar de cualquier hombre", resumió el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Mandela "guiará a todos aquellos que luchan por la justicia social y por la paz en el mundo", afirmó a su vez la mandataria de Brasil, Dilma Rousseff.

"Estoy profundamente apenado por la muerte de Nelson Mandela, un campeón por la justicia", admitió el titular de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

"Lo vamos a echar de menos"

Uno de los mensajes más significativos llegó del que fuera su mayor rival político, el último presidente del régimen racista, Frederik de Klerk: "Fue un honor trabajar con él en el proceso que condujo a la adopción de una Constitución y nuestras primeras elecciones democráticas".

Mandela se convirtió en 1994 en el primer presidente negro de la historia de Sudáfrica y lideró junto a De Klerk una transición que evitó una guerra civil entre blancos y negros en el país austral.

Había salido de prisión cuatro años antes, tras pasar encarcelado 27 años, donde contrajo los problemas respiratorios que le provocaron ayer la muerte.

"Tata (padre), lo vamos a echar de menos. Pero sepa usted que su espíritu y su ejemplo estarán siempre ahí para guiarnos hacia la visión de una Sudáfrica mejor y más justa", dijo De Klerk, quien liberó Mandela en febrero de 1990 e inició las negociaciones que instauraron una democracia multirracial.

El pasado 1 de septiembre, Mandela dejó el hospital y regresó a su casa tras permanecer internado cinco meses en estado crítico. Hasta el último momento fue venerado como un semidiós, un santo que, según él mismo decía, nunca fue.

Él mismo, citado en una compilación reciente de escritos y declaraciones, habló de "la falsa imagen que sin querer había proyectado en el mundo; me consideraban un santo. Nunca lo he sido".

Para muchos, Mandela se convirtió en un santo tras ser encarcelado en la cárcel de Robben Island, símbolo de la opresión y el aislamiento. Y la tolerancia y la clemencia que demostró cuando fue excarcelado alimentaron una imagen de pureza, que él rechazaba, aunque encarnada en los valores universales de libertad y reconciliación.

En Soweto, esa gran barriada cerca de Johannesburgo donde el héroe residió un tiempo, los turistas aún se disputan posavasos, camisetas, relojes y joyas con su efigie pese a los esfuerzos de la fundación de Mandela por evitar que degenere en un fenómeno como el del guerrillero argentino-cubano Che Guevara.

Hasta que hace unos meses la Fundación Mandela cortó por lo sano, políticos y estrellas de todo tipo intentaban por todos los medios tomarse una fotografía a su lado.

Algunos de sus críticos en Sudáfrica piensan que Nelson Mandela pudo haber hecho más durante su presidencia de solo cinco años para combatir la pobreza y el sida, "quizá su mayor fracaso, como él mismo llegó a admitir", destaca Mark Gevisser, autor de una biografía sobre Thabo Mbeki, su sucesor.

A media asta

El presidente Barack Obama, quien recordó ayer que el ejemplo de Mandela lo empujó en su juventid a la actividad política, dispuso tres días de duelo con las banderas a media asta en todos los edificios públicos de Estados Unidos hasta el lunes. La misma medida fue decretada poco después en Venezuela y Nicaragua por los presidentes Nicolás Maduro y Daniel Ortega, respectivamente.

"Es una gran pérdida para todos los pueblos del mundo y para Palestina", aseguró en Ramala (Cisjordania) el presidente palestino Mahmud Abas y calificó a Nelson Mandela como el "más valiente y el más importante de los hombres que nos apoyaron. (...) Fue un símbolo de la liberación del colonialismo y de la ocupación para todos los pueblos que aspiran a la libertad".

"Su legado se mantiene como nuestra guía para alcanzar la paz", escribió a su vez el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, en su cuenta de Twitter, mientras que su par cubano Raúl Castro prometió que el líder sudafricano será recordado "por la altura de su ejemplo" y "la grandeza de su obra".

En Bruselas, el jefe de la Comisión Europea, José Durao Barroso, y el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, sostuvieron en un comunicado que el líder sudafricano enseñó al mundo "las mayores lecciones sobre reconciliación, transición política y transformación social".

En tanto, Amnistía Internacional, la organización que fue de las más activas en la campaña para lograr la liberación de Mandela en el año 1990, describió su muerte "como una pérdida para todo el mundo que lucha por la libertad, la justicia y el fin de la discriminación" y el presidente chino Xi Jinping expresó no solo su "profunda tristeza" por su muerte, sino que además alabó su "extraordinaria contribución" al desarrollo de los lazos bilaterales entre China y Sudáfrica.

"México y Brasil, juntos"

El embajador mexicano Cassio Luiselli, quien en el año 1994 inauguró la primera embajada de México en Sudáfrica y llegó a conocer de cerca a Nelson Mandela, recordó ayer en entrevista con MILENIO que para el líder sudafricano México era una nación especial.

"México es un país entrañable, sigan así, pero llévense bien con los brasileños porque ustedes, Brasil y México, son los líderes de América Latina", recomendó en una occasión Mandela, "y esa fue la última palabra que escuché de él", afirmó en entrevista telefónica Luiselli al saber del deceso de Mandela, con quien también compartió su visita a México, en 1991.

"Hablamos mucho de México, en ese momento estaba el conflicto zapatista del EZLN en Chiapas; Nelson Mandela me preguntaba con avidez y se congratulaba de que hubiese negociaciones y de que se hubiese detenido la violencia. Hablamos mucho de las elecciones, de la muerte de (el candidato presidencial Luis Donaldo) Colosio y la llegada del presidente (Ernesto) Zedillo. Estaba muy informado... Me acuerdo mucho que me pedía que le platicara de (Emiliano) Zapata, de Pancho Villa, figuras que él oía en su infancia, era el México que se conocía y valoraba".

Traslado del cuerpo

-El cuerpo del ex presidente Nelson Mandela fue llevado a un hospital militar en Pretoria, informó esta madrugada la emisora pública SABC.

-Cientos de personas permanecían desde ayer con velas y rosas frente a su antigua casa en el viejo gueto negro de Soweto, en Johannesburgo.

-La multitud reunida mostró el reflejo de la sociedad multicultural que es hoy Sudáfrica con blancos, negros, asiáticos, cristianos, musulmanes y judíos.