Nombres y Caras: María Guadalupe, una religiosa perseguida en Siria

María Guadalupe es un misionera argentina que ha estado en el conflicto sirio desde que empezó, la ciudad en la que vive, Alepo, es una de las más destruidas, ahí el agua llega una vez a la semana.
María Guadalupe ha vivido por 18 años en Medio Oriente y cinco en Alepo, una de las ciudades mas afectadas por el conflicto.
María Guadalupe ha vivido por 18 años en Medio Oriente y cinco en Alepo, una de las ciudades mas afectadas por el conflicto. (María Eugenia Jiménez)

Ciudad de México

En Alepo, la ciudad más poblada de Siria, la luz llega una hora al día y el agua un día a la semana, la alimentación es escasa y la gente ya se acostumbró a vivir con ataques, así lo dice la misionera María Guadalupe, religiosa argentina del Verbo Encarnado. Dice que ahí los cristianos son perseguidos y que del millón 300 mil que había, ahora hay 300 mil.

La religiosa, que está en México para asistir al 1er Encuentro por los Cristianos Perseguidos, dijo en entrevista con MILENIO que la vida en esa ciudad cambió de un día para otro, "antes convivían cristianos y musulmanes y tenían buen nivel de vida, de clase media, gente que no necesitaba esta guerra".

María Guadalupe ha visto a través de cuatro años como Alepo se ha convertido en la ciudad más golpeada de Siria, dice que los terroristas quieren que caiga Alepo, su gobierno, sus habitantes y los cristianos. "Esta guerra tiene como objetivo, no sólo el político, sino también el religioso, imponer la ley islámica y el Corán, por eso su primer blanco son los cristianos".

María Guadalupe dice que en estos cinco años los sirios se han acostumbrado a la guerra, "la gente al principio estaba encerrada en sus casas y después empezó a salir (...) con los meses y los años la gente se acostumbró a la guerra".

Los cristianos y sus iglesias han sufrido los estragos de esta guerra, pero María Guadalupe asegura que con los años, "la fe se ha fortalecido". Los cinco años de guerra civil en Siria le han dado oportunidad a María Guadalupe de hacer un balance, la vida antes y después del conflicto.

"Era una sociedad que vivía muy bien, había mucho petróleo, mucho comercio, mucha vida empresarial, industrial, turismo. Ahora se viven condiciones infrahumanas, la ciudad de Alepo fue asediada y sitiada por año y medio por terroristas, se acabó el combustible, la energía. Tenemos una o dos horas al día luz, agua cada ocho días".

Cosas básicas como la alimentación, la luz y el agua, se han convertido en un lujo, gran parte de los sirios tienen luz una o dos horas al día, agua cada ocho días. "La crisis económica es terrible, los alimentos perecederos es muy difícil de conseguir la gente se mantiene con lo que puede con sus ahorros o con la ayuda que viene de fuera", dijo.

La huida está en la mente de muchos, pero son pocos los que lo logran, "no es fácil, hay ocasiones en que el Ejército logra abrir una ruta y así logran circular hasta la frontera". Guadalupe vive en una ciudad donde el riesgo de morir la acecha todos los días, pero dice que no deja que el miedo la paralice, que la fe es la que la mantiene.