Tres ministros japoneses rezan en el polémico santuario Yasukuni

En el lugar de culto están inscritos los nombres de catorce criminales de guerra japoneses, por lo que es considerado por Corea del Sur y China un símbolo del pasado militarista de Japón.
Japoneses sueltan palomas blancas durante una ceremonia en el santuario de Yakusuni hoy para honrar a los compatriotas muertos en guerras
Japoneses sueltan palomas blancas durante una ceremonia en el santuario de Yakusuni hoy para honrar a los compatriotas muertos en guerras (AFP)

Tokio

Tres ministros y numerosos diputados japoneses visitaron este viernes el santuario Yasukuni de Tokio, donde se honra la memoria de 2.5 millones de soldados muertos por el país en diferentes conflictos bélicos, un lugar considerado por China y Corea del Sur como símbolo del pasado militarista nipón.

Keiji Furuya, presidente de la Comisión de seguridad pública, Yoshitaka Shindo, ministro de Asuntos Interiores, y Tomomi Inada, ministro de la Reforma Administrativa, además de unos 80 diputados, fueron por la mañana a rezar en este lugar de culto, que debe su mala reputación a que desde hace tres décadas están allí inscritos los nombres de 14 criminales de guerra japoneses.

La visita coincide con el aniversario de la capitulación incondicional de Japón en 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial de la que el archipiélago del emperador Hirohito salió exangüe. "Me parece natural presentar mis más sinceras condolencias a aquéllos que sacrificaron su vida por el país", declaró Furuya a la prensa. "Fui a homenajear a aquéllos que perdieron la vida durante la guerra", sentenció Shindo.

Los ministros afirman generalmente que estas visitas tienen carácter privado y no se diferencian de las que realizan miles de ciudadanos japoneses, que hacen la misma peregrinación varias veces al año. Sin embargo, China y Corea del Sur no tardaron en reaccionar, como suelen hacer cada vez que hay una visita de alto nivel al santuario sintoísta.

"Los políticos japoneses deberían tener en mente que sólo si abandonan su actitud revisionista y expían el pasado podremos avanzar hacia unas relaciones bilaterales tranquilas", dijo un portavoz de la cancillería surcoreana. "El meollo del problema está en saber si el gobierno japonés está dispuesto a reconocer el pasado de agresiones y encararlo correctamente", abundó Hua Chunying, portavoz de la diplomacia china, que vio en la visita "una actitud equivocada ante la Historia".

El primer ministro conservador Shinzo Abe se abstuvo de ir allí a rezar en esta fecha tan particular, pero hizo llevar una ofrenda al santuario, un gesto que no dejó de criticar Seúl. Cuando Abe visitó Yasukuni el pasado diciembre, con motivo de su primer aniversario de su regreso al poder, China y Corea del Sur protestaron enérgicamente. Se trataba de la primera visita al lugar de un jefe del gobierno nipón desde 2006.

A causa de querellas vinculadas a la historia de la última gran guerra, a las que se añaden diferendos territoriales marítimos, las relaciones entre Tokio, Pekín y Seúl se han vuelto muy tensas desde el otoño (boreal) de 2012.

China reprocha a Japón no haberse excusado lo suficiente por las exacciones cometidas por las tropas niponas durante la guerra y además contesta su soberanía sobre varios islotes en el mar de China Oriental, denominados Diaoyu por Pekín, mientras que Tokio, que los controla, los llama Senkaku.

En cuanto a Corea del Sur, ésta no ha cesado de reclamar a los japoneses que se arrepientan por haber reducido a la esclavitud sexual a miles de mujeres en los burdeles del ejército nipón durante la ocupación de la península. Esta tirantez, que se ha vuelto permanente, se reactiva tras cada visita de políticos y altos funcionarios al santuario Yasukuni, a tal punto que Abe se ha visto impedido hasta ahora de visitar a los jefes de Estado de China y Corea del Sur.