El ministro Wert y la polémica por el catalán

Para muchos en Barcelona, la política del titular nacional de Educación en torno a la lengua catalana es un “golpe de Estado”.
José Ignacio Wert.
José Ignacio Wert. (Julien Warnand/EFE)

Madrid

El 6 de mayo, en Barcelona, la Generalitat y la media docena de partidos que apoyan su política lingüística en las escuelas catalanas, condenaron en bloque lo que perciben como un "golpe de Estado" del gobierno contra la lengua local, en especial por parte del todavía ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, cuya reforma educativa ha sido criticada no solo en Barcelona sino en casi todo el país.

De hecho, según la prensa española, es posible que Wert sea nombrado por el jefe de gobierno, el conservador Mariano Rajoy, como embajador de España ante la OCDE después de los comicios autonómicos de hoy, a modo de un "cese encubierto" por el aluvión de cuestionamientos a su función.

Además del castellano, el Estado español alberga al catalán, el gallego, el euskera y el aranés como lenguas co-oficiales, es decir, son oficiales junto al español tan solo en las regiones en las que se habla. Pero pese a esta co-oficialidad y a la necesidad de protección ante una lengua que es la materna para casi 90% de los españoles, estos idiomas han vivido marginados por el gobierno central; algo que históricamente ha pasado factura a las diferentes administraciones nacionales.

En esa misma línea, el alcalde del pueblo de Castelldefels (Barcelona), Manuel Reyes (derecha), fue reprendido por asegurar que en Cataluña a los niños "se les prohíbe hablar en castellano" cuando están en el patio de la escuela, con lo cual se estaba obviando el sistema educativo de "inmersión lingüística" en el que se fomenta el bilingüismo.

A esto se añade que en las Islas Baleares (centro este) la población dejó de recibir la señal de la televisión catalana TV3, que emite en catalán, idioma que también hablan en este archipiélago del mar Mediterráneo.

Además, en los últimos años se ha eliminado en este territorio la obligatoriedad de conocer el catalán para los funcionarios regionales, se han reducido las subvenciones para los centros normalizadores del catalán, se han dejado de doblar películas al idioma y se ha cerrado la Radio Televisión de Mallorca que emitía en dicha lengua.

Muchos dicen en Cataluña que las aspiraciones independentistas se rebajarían con una discriminación positiva del catalán, así como hay quien lo sostiene alrededor del euskera en el País Vasco y tantos otros en el resto del mapa español, marcado por la pluralidad idiomática y cultural.

Con contextos independentistas o no, los medios de difusión y la pelea política han acabo por crear una brecha entre los ciudadanos mucho más profunda que la real. Por su lado, las voces discordantes, pero a la vez inclusivas que son pocas pero se hacen notar, afirman que hasta que no haya un reconocimiento de la diversidad del Estado español y éste reconozca que está conformado por todas las culturas, no existirá un Estado real, unificado y orgulloso de lo que representa y a quienes.

El pasado 9 de noviembre, el gobierno catalán con su presidente Artur Mas (derecha) a la cabeza, convocaron de manera no vinculante a más de seis millones de personas para decidir si la región debía convertirse en un Estado independiente.

De los seis millones de catalanes o residentes en Cataluña mayores de 16 años llamados ese día a las urnas, 1.8 millones acudieron a responder sobre la independencia y sobre si querrían formar parte de la Unión Europea (UE), en caso de contestar afirmativamente al tema principal.

El resultado, conocido mundialmente por la relevancia del acto –cercano al referendo escocés, también vinculante– fue de un aplastante 80.76 % a favor de un Estado independiente contra 4.54% que respondió con un no a ambas preguntas.

Al intento de referendo se sumó la convocatoria a elecciones catalanas, adelantadas en un año y medio, para decidir en plebiscito lo que ya se preguntó el 9 de noviembre, pero que solo contestó un tercio de la región.

Mientras tanto, intelectuales y personalidades han declarado su apoyo o su rechazo a la idea de que Cataluña deje de pertenecer a España, y entre la variedad de opiniones sobre los lazos entre el Estado español y su región más nororiental, Kiko Veneno, el cantante nacido en Cataluña y criado en Andalucía (sur) resumió lo que muchos llevan años diciendo y reclamando y que podría ser la piedra angular de mucho de los problemas: "El Estado español no ha reconocido nunca la pluralidad de este país".