El ministro de Hacienda causa un terremoto en el PP de Rajoy

Cristóbal Montoro, uno de los ministros más impopulares del gobierno español, ha causado una gran polémica al afirmar que "hay compañeros míos que se avergüenzan de ser del PP".
El ministro de Hacienda español, Cristóbal Montoro, en una rueda de prensa tras un consejo de ministros
El ministro de Hacienda español, Cristóbal Montoro, en una rueda de prensa tras un consejo de ministros (EFE)

Madrid

Cristóbal Montoro, el ministro de Hacienda de Mariano Rajoy, ha desatado un terremoto en el conservador Partido Popular (PP) a falta de poco más de dos meses para las elecciones generales del 20 de diciembre en España.

En una entrevista con el diario El Mundo publicada hoy, el responsable de los presupuestos del país se despachó a gusto: habló sin tapujos del partido, arremetió contra compañeros de gabinete y criticó al ex jefe del gobierno José María Aznar, presidente de honor de la formación conservadora. "Hay compañeros míos que se avergüenzan de ser del PP", aseguró.

Esa frase sirvió de titular en primera plana de una entrevista a dos páginas y fue una de las que más conmoción desató en un momento en el que la formación, con la vista puesta en el 20 de diciembre, intenta recomponerse de los varapalos electorales que ha sufrido desde los comicios europeos de mayo de 2014, lastrada por los recortes frente a la crisis económica y los escándalos de corrupción.

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz; el de Sanidad, Alfonso Alonso, y el de Justicia, Rafael Catalá, reinvindicaron estar "orgullosos" de su pertenencia al PP para contrarrestar la dura sentencia de su compañero de gabinete. "Más nos vale que estemos orgullosos, cerrando filas y apretando para ganar las elecciones", dijo el titular de Sanidad.

Como responsable de Hacienda, Montoro no es el ministro más querido por los ciudadanos. De hecho, en las encuestas es uno de los peor valorados a lo largo la legislatura, aunque también es cierto que en los últimos tiempos ninguno de los miembros del gabinete llega al aprobado. Tampoco despierta gran simpatía en una parte del partido.

Mariano Rajoy, ausente en la convulsa jornada tras haber abierto el martes el Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, confía sin embargo absolutamente en su ministro, que en las viñetas de diarios y revistas es retratado con frecuencia como un vampiro, por un cierto parecido físico.

Con Twitter y otras redes sociales ardiendo con su entrevista, Montoro fue hoy el más buscado en los pasillos del Congreso de los Diputados. Lanzados los dardos, intentó moderar el veneno. No fue una entrevista al uso, dijo, fue una "reflexión de fondo y sincera".

La entrevista con el ministro coincidió, además, con la dimisión de la presidenta del PP en el País Vasco, Arantza Quiroga, y con el anuncio de Cayetana Álvarez de Toledo, una conocida diputada, de que no irá en las listas electorales del partido porque no encuentra "argumentos suficientes para defender la gestión del gobierno".

Quizá haya algún complejo dentro del PP, suavizaba Montoro su frase en los pasillos de la cámara baja del Parlamento, pero lo que quería era transmitir la idea de que hay que "mirar hacia delante".

"Lo que he querido decir con más o menos acierto es que el PP tiene que levantar la cabeza. Que es el momento de explicar lo que hemos hecho porque está saliendo bien para los españoles", manifestó, rodeado por la prensa.

Uno de sus dardos más potentes fue contra el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, de quien dijo que es "rehén de su propia arrogancia intelectual". El aludido se lo tomó públicamente como un chiste. "Es una broma que acepto de muy buen grado", dijo el jefe de la diplomacia española. Montoro tiene "gran sentido del humor".

También hubo golpe para José María Aznar: "Estoy aquí por él, pero no puedo admirar a alguien que da lecciones", señaló Montoro a El Mundo. Seguramente fue uno de los dardos que menos daño hizo en la cúpula de la formación de Rajoy, sobre todo después de la última arremetida del ex presidente del gobierno contra su sucesor.

Tras las elecciones en Cataluña, en las que el PP se estrelló, Aznar acusó a Rajoy de haber lo llevado al "peor escenario posible" ante las generales de diciembre. El batacazo "es para que algunos piensen seriamente por qué el partido del gobierno no ha sido capaz de representar a la mayoría de las fuerzas constitucionales en Cataluña", sostuvo.