Dos ministras japonesas acuden a polémico santuario de Yasukuni

La visita de las dos funcionarias, después de la que hicieron ayer más de cien parlamentarios, aumentó la tensión con China y Corea del Sur, para los que el lugar de culto simboliza el militarismo ...
Un grupo de enviados del emperador, en el momento de abandonar el santuario de Yasukuni
Un grupo de enviados del emperador, en el momento de abandonar el santuario de Yasukuni (AFP)

Tokio

Dos ministras japonesas acudieron este sábado, después de hacerlo un centenar de parlamentarios la víspera, al muy controvertido santuario de Yasukuni, en Tokio, un lugar de culto que para Pekín y Seúl simboliza el militarismo nipón del pasado, constataron la AFP y medios japoneses.

La ministra de Asuntos Interiores y Comunicación, Sanae Takaichi, una de las cinco mujeres incorporadas al gobierno en el reajuste de primeros de septiembre, visitó este santuario que honra las almas de 2.5 millones de soldados muertos por la patria, incluyendo catorce criminales de guerra condenados por los Aliados.

Poco después lo hizo su colega Eriko Yamatani, responsable sobre todo del dossier de los japoneses secuestrados por Corea del Norte durante la Guerra Fría, según la agencia Jiji. Más de cien parlamentarios japoneses visitaron el santuario el viernes con ocasión del festival de otoño de este sulfuroso lugar de culto, suscitando con ello la cólera de China, que expresó su "viva alarma".

Antes de esta visita, el primer ministro nipón Shinzo Abe, que había mandado colocar una ofrenda en el santuario, y su homólogo chino, Li Keqiang, se dieron un simbólico primer apretón de manos en la ciudad italiana de Milán, en el marco del ASEM, foro entre Europa y Asia.

Este breve encuentro, reseñado por los medios japoneses, se produce cuando Tokio multiplica los llamamientos para una cumbre bilateral, porque los dirigentes japoneses y chinos, llegados al poder casi al mismo tiempo a finales de 2012-principios de 2013, nunca se han reunido oficialmente salvo al margen de eventos internacionales.

La tensión persiste y la enésima peregrinación de electos japoneses a Yasukuni reaviva viejas querellas. Las relaciones de Japón con sus vecinos siguen marcadas por el recuerdos de las atrocidades cometidas por las tropas imperiales durante la colonización de la península coreana (1910-1945) y la ocupación parcial de China (1931-1945).

Además de estas querellas vinculadas a la historia de la última guerra mundial, las dos potencias asiáticas están particularmente frías desde la nacionalización por Tokio el otoño de 2012 de tres islas Senkaku, en el mar de China oriental, reivindicadas por Pekín con el nombre de Diaoyu.

En este contexto enrarecido, tres patrulleras de los guardacostas chinos penetraron la mañana del sábado en aguas territoriales de ese archipiélago deshabitado.