Ocho millones de personas, afectadas por el sismo en Nepal

Mientras los equipos de rescate siguen buscando víctimas en las zonas más remotas del país, la capital, Katmandú, vive un éxodo masivo y el balance de muertos se agrava a más de 4,300 muertos.
Voluntarios indios de la Shiromani Gurdwara Prabhandhak Committee (SGPC) preparan ayuda para Nepal en un camión en Amritsar
Voluntarios indios de la Shiromani Gurdwara Prabhandhak Committee (SGPC) preparan ayuda para Nepal en un camión en Amritsar (AFP)

Katmandú

Ocho millones de personas se han visto afectadas por el devastador sismo en Nepal, un país de casi 28 millones de habitantes, indicó este martes la ONU. Más de 1.4 millones de personas necesitan comida, y también hacen falta agua y abrigo, informó la ONU en un informe.

El terremoto que sacudió Nepal el pasado sábado dejó más de 4,300 muertos y casi ocho mil heridos, según el último balance oficial de las autoridades nepalíes. Los socorristas intentan acceder a las regiones más remotas para ayudar a las víctimas, mientras cientos de habitantes de Katmandú, la capital, empezaron a abandonar el lunes la ciudad.

"Nos llegan peticiones de ayuda de todas partes (...) Pero no hemos sido todavía capaces de empezar el rescate en muchas zonas porque nos falta equipamiento y socorristas expertos", dijo el primer ministro nepalí Sushil Koirala, para quien la ayuda a las víctimas constituye un "enorme desafío".

Tras el el terremoto de magnitud 7.8 muchas zonas del país necesitan agua y comida mientras en Katmandú, la capital, miles de personas toman por asalto las tiendas y las gasolineras. El balance oficial de víctimas es por ahora de 4,310 personas y 7,953 heridos, indicó hoy Laxmi Prasad Dhakal, un portavoz del ministerio del Interior, mientras que la ONU evalúa en ocho millones las personas afectadas por el sismo.

Se trata de la mayor catástrofe en Nepal de los últimos 80 años. El terremoto también afectó a India, donde murieron 73 personas, y la región china de Tíbet, con 25 muertos, según la agencia oficial china Xinhua.

En Nepal, el balance de víctimas podría dispararse una vez los equipos de rescate lleguen a las zonas más remotas del país, como la región Lamjung, a unos 70 kilómetros al oeste de la capital, donde se situó el epicentro y al que todavía no han podido acceder.

"Aquí la situación no es buena. Muchos han perdido sus casas. No tienen agua ni comida suficiente", dijo Udav Prasad Timilsina, un responsable del distrito vecino de Gorkha. "No hemos conseguido tratar a los heridos. Necesitamos urgentemente agua, comida, medicinas y tiendas. Los equipos de rescate están llegando pero necesitamos ayuda", añadió.

El terremoto también provocó una avalancha en el Everest que sepultó con nieve y rocas una parte del campo base en plena temporada de ascenso, dejando al menos 18 muertos. Estados Unidos confirmó el lunes la muerte de dos estadunidenses y Australia el fallecimiento de una ciudadana del país.

Durante la jornada del lunes, varios helicópteros rescataron a los montañeros que todavía estaban atrapados en zonas altas del Everest tras haber evacuado a los del campo base.

Miedo y confusión en Katmandú

En Katmandú, miles de personas empezaron a salir de la ciudad en autobuses abarrotados con gente sentada en el techo que querían volver a sus pueblos de origen. También se veían largas colas en las gasolineras y los supermercados, tomados de asalto para hacerse con productos básicos como arroz o aceite para cocinar.

Las personas que decidieron quedarse en Katmandú durmieron a la intemperie en tiendas improvisadas porque han perdido sus casas o por el miedo a las réplicas si vuelven a sus hogares. "Hay mucho miedo y confusión", explicó Bijay Sreshtha, que cuando se produjo el terremoto huyó de su casa y se fue a un parque junto a su mujer, sus tres hijos y su madre.

Los hospitales y las morgues de la ciudad están llenos y los médicos trabajan sin descanso para atender a las víctimas, muchas de ellas traumatizadas o con fracturas múltiples. Los equipos de socorro nepalíes tienen el apoyo de centenares de extranjeros que han venido a prestar ayuda desde países como China, India o Estados Unidos.

Washington prometió diez millones de dólares de ayuda y Australia otros 4.7 millones, además de un avión militar que servirá para llevar comida y suministros a las víctimas, una tarea complicada teniendo en cuenta la falta de espacio en el único aeropuerto internacional del país.

El terremoto también supone un duro golpe para la economía de Nepal, uno de los más pobres del mundo, que apenas se estaba recuperando de diez años de una guerra civil que terminó en 2006. Nepal y la cordillera del Himalaya están situados en el punto de contacto entre las placas tectónicas euroasiática e india, una zona muy vulnerable a los temblores.

En agosto de 1988, un sismo de magnitud 6.8 dejó 721 muertos en el este de Nepal y en 1934, un terremoto de magnitud 8.1 acabó con la vida de 10,700 personas en Nepal e India.

Naciones Unidas prepara una gran operación masiva de ayuda humanitaria para paliar la falta de comida y de agua. Los sobrevivientes del terremoto se abalanzaban sobre las tiendas de alimentos y gasolineras por temor a las penurias. La amenaza de enfermedades se cernía sobre las decenas de miles de habitantes que han perdido sus viviendas y acampan en parques.

Familias enteras se agolpaban en buses, algunas personas incluso viajaban en el techo de los atestados vehículos. Muchos habitantes también emprendieron el viaje para llegar a sus pueblos natales y determinar la magnitud del desastre allí.

Este éxodo comienza en un momento en que los equipos internacionales con perros entrenados, maquinaria pesada para remover los escombros y provisiones lograron aterrizar en el país. "Ahora mismo, es importante prevenir otro desastre tomando las precauciones adecuadas contra las epidemias", dijo a la prensa el portavoz del ejército, Arun Neupane.

En los países vecinos de Nepal han perecido cerca de 100 personas. Elisabeth Byrs, portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PMA), dijo a la AFP que la agencia "lanzaría un programa a gran escala" a partir del martes. En el barrio de Balaju, un hombre se enfrentó al dolor de perder a su hija.

"Ella era todo para mí. No hizo nada malo, ella no tendría que haber muerto", dijo Dayaram Mohat, padre de una adolescente de 14 años, que fue sacada de los escombros por la policía utilizando una grúa, martillos e incluso cavando con las manos. "Necesitamos más equipamiento para poder detectar sonidos y localizar a supervivientes", dijo el coronel Naresh Subba.

El temblor también desató un alud en el Everest, donde se confirmaron 18 muertes. Allí se encontraban al menos 800 personas, incluidos muchos extranjeros, según las estimaciones de responsables locales. Este lunes, los helicópteros lograron rescatar a montañeros que se encontraban varados, después de una primera operación para evacuar los heridos.

"Hay mucho miedo y confusión"

Miles de personas que perdieron sus hogares pasaron la noche en el exterior, en tiendas de campaña. El suelo todavía temblaba de vez en cuando y muchos no han pegado ojo en toda la noche, mientras trataban de protegerse de la fuerte lluvia bajo unos plásticos.

"Esto es una pesadilla. ¿Por qué no terminan las réplicas?", se preguntó Sanu Ranjitkar, un mujer de 70 años que se aferraba a su perro y respiraba con la ayuda de una máscara de oxígeno. Envueltos en mantas de plástico, muchos habitantes de Katmandú estaba desesperados por conseguir ayuda e información.

"Hay mucho miedo y confusión", comentó Bijai Sreshth mientras intentaba escuchar por la radio algún mensaje del gobierno. "No sabemos qué va a pasar con nosotros ni el tiempo que vamos a pasar aquí", lamenta este padre de tres hijos, que se refugió junto a ellos, su esposa y su madre en un parque.

El portavoz de Interior avisó de que el país necesita helicópteros para las operaciones de socorro en las zonas rurales, así como agua potable y víveres para los supervivientes. Los hospitales están desbordados y los médicos, movilizados las 24 horas, trabajan en condiciones muy precarias. Los depósitos de cadáveres están saturados.

Los socorristas nepalíes reciben de a poco el refuerzo de cientos de activistas humanitarios llegados de países como China, India o Estados Unidos. Estados Unidos anunció el envío de un equipo de 130 especialistas, 45 toneladas de flete y una ayuda de 10 millones de dólares.

Japón comunicó ocho millones de dólares de ayuda humanitaria y el envío de 110 especialistas a Nepal. Londres anunció por su parte una ayuda de 5 millones de libras y el Ministerio de Defensa comunicó a la AFP el envío la noche del lunes de "docenas" de ingenieros de la célebre brigada de gurkhas, de origen nepalí. Canadá donará cinco millones de dólares y la Unión Europea tres millones de euros.

Esta ayuda debería servir para financiar tanques de agua potable, medicamentos y refugios provisionales. India envió trece aviones militares cargados de toneladas de alimentos y de cubiertas de lona.

Los esfuerzos de reconstrucción podrían ascender a cinco mil millones de dólares, que representan al 20% del PIB del país, según los cálculos de Rajiv Biswas, economista jefe de la zona de Asia y el Pacífico de la consultora Asia IHS.

El sismo puede haber desplazado Katmandú varios metros hacia el sur, indicó a la AFP James Jackson, especialista de tectónicas de la Universidad de Cambridge. Nepal, como toda la región del Himalaya, donde se encuentran las placas tectónicas india y euroasiática, es una región de fuerte actividad sísmica.