La milicia chiita consolida su control en Yemen

Los milicianos anunciaron la disolución del Parlamento y la creación de nuevos órganos de poder en un país de mayoría sunita que carece de gobierno desde hace dos semanas.
Un miliciano chiita armado, en un puesto de control en una calle que conduce al palacio presidencial en Saná
Un miliciano chiita armado, en un puesto de control en una calle que conduce al palacio presidencial en Saná (AFP)

Saná

Los milicianos chiítas consolidaron su control del poder en Yemen al anunciar la disolución del Parlamento y la creación de nuevas instancias dirigentes en este país privado de ejecutivo desde hace dos semanas, medidas denunciada como golpistas por manifestantes y desaprobadas por Estados Unidos.

Yemen, país con mayoría sunita de la Península Arábiga y aliado de Estados Unidos en la lucha contra Al Qaeda, está sumido en una profunda crisis política desde la dimisión, el 22 de enero, del presidente Abd Rabbo Mansur Hadi y su gobierno dos días después de la toma del palacio presidencial por los milicianos chiítas, llamados hutis.

En una "declaración constitucional", la milicia chiita decidió además crear un Consejo Nacional de 551 miembros para remplazar al Parlamento disuelto tras meses de disturbios. Este anuncio lo llevó a cabo desde el palacio presidencial, cuyo control tomó el pasado 20 de enero.

El Consejo Presidencial debe a su vez formar un gobierno de competencias nacionales para un período de transición, que la milicia fijó en dos años en su documento.

Durante este periodo, las nuevas instancias dirigentes tendrán por misión elaborar una nueva Constitución para someterla a referéndum y organizar elecciones legislativas y presidenciales, según el texto. El documento lleva la firma del "presidente del Comité revolucionario, Mohamed Ali Al Huti", pariente del jefe de la milicia chiita, Abdel Malek Al Huti.

Golpe de Estado

Este anuncio fue recibido con manifestaciones contra el "golpe de los hutis" en Saná y otras ciudades de Yemen, donde estaban previstas sentadas y otras formas de protestas.

Centenares de jóvenes hostiles se manifestaron en una plaza cerca de la universidad de Saná, estrechamente controlada por los milicianos en armas. Estos últimos dispararon al aire y detuvieron al menos a seis manifestantes, entre ellos un periodista de una televisión local, según testigos.

En la provincia sunita de Marib, rica en hidrocarburos, unas tribus expresaron su rechazo. "Rechazamos a los autores del golpe de Estado en Saná", declaró su portavoz, Saleh Al Anjaf, a la AFP.

El activista yemení Tawakkol Karman, premio Nobel de Paz 2011, rechazó por "nula y sin valor" la declaración de los hutis y afirmó que el pueblo "haría fracasar el golpe de Estado y liberar la capital ocupada".

Estados Unidos se declaró contra la creación del "Consejo presidencial". Preguntado en Múnich después de una reunión entre el secretario norteamericano de Estado, John Kerry, y dirigentes del Consejo de Cooperación del Golfo, un alto responsable estadunidense declaró: "No, no lo aprobamos y ellos tampoco están de acuerdo".

Emisario de la ONU abandonó Saná

A esta solemne declaración, realizada desde el palacio presidencial bajo control de las milicias chiitas desde el pasado 20 de enero, asistieron entre otros los ministros de Defensa y de Interior del último gobierno yemení, que presentó su dimisión hace dos semanas, el mismo día que el presidente Ali Abdala Hadi.

También estaban presentes figuras políticas cercanas al ex presidente Ali Abdala Saleh, que dejó el poder en febrero de 2012 presionado por la calle y ahora es presentado como aliado de los hutis.

Saleh sigue dirigiendo el partido político más importante de Yemen, el Congreso Popular General (CPG), mayoritario en el Parlamento. Sigue teniendo asimismo gran influencia en el país, en medios de las tribus y el ejército.

La "declaración constitucional", que no hace ninguna referencia al presidente Hadi, fue anunciada al días siguiente de la suspensión de las negociaciones de paz entre las diferentes formaciones políticas, supervisadas por el emisario de Naciones Unidas en Yemen, Jamal Benomar, por falta de acuerdo.

Benomar, que no consiguió acercar las posiciones de los principales protagonistas de la crisis, abandonó Saná hoy al anochecer al término de una misión de dos semanas en Yemen, indicó la agencia oficial Saba poco antes del anuncio de las milicias chiítas.

El emisario de la ONU viajó a Arabia Saudí, el poderoso vecino de Yemen, se indicó en su entorno. En Nueva York, el Consejo de Seguridad de la ONU se declaró "muy inquieto".

Los 15 países del Consejo "se declaran dispuestos a adoptar medidas suplementarias" -un término que en general equivale a sanciones- "si las negociaciones no se reanudan de inmediato".

El Consejo reclama asimismo "la liberación inmediata" del presidente, primer ministro y miembros del Gobierno yemení que se encuentran en situación de arresto domiciliar.

Las milicias chiítas, cuyo feudo se encuentra en el norte del país, entraron en la capital en septiembre y desde entonces han tomado el control de varios edificios gubernamentales, lo que obligó al ejecutivo a dimitir. Al mismo tiempo, ampliaron su influencia al centro del país, donde se enfrentan a tribus sunitas locales y a combatientes de Al Qaeda.