Miles de cubanos dan la última despedida a Fidel

Raúl Castro encabeza homenaje popular ante las cenizas de su hermano en Santiago de Cuba.
Lula da Silva (sentado) y Nicolás Maduro (der.) acompañaron al presidente cubano (centro) en la ceremonia.
Lula da Silva (sentado) y Nicolás Maduro (der.) acompañaron al presidente cubano (centro) en la ceremonia. (Carlos Barria/Reuters)

La Habana

El presidente Raúl Castro, invitados extranjeros de diversos oficios, entre ellos el ex mandatario de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, y el armero mexicano Antonio del Conde Pontones, El Cuate, junto con miles de cubanos, tributaron anoche el último homenaje popular a Fidel Castro, cuyos restos serán inhumados hoy en ceremonia familiar.

En un discurso leído de 25 minutos en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo de Santiago de Cuba (este), Raúl Castro afirmó que la isla “podrá superar cualquier obstáculo, amenaza o turbulencia en su firme empeño de construir el socialismo, o lo que es lo mismo —enfatizó— garantizar la soberanía y la independencia de la patria”.

Raúl Castro no esclareció a qué obstáculos o amenazas se refería, pero invocando al prócer independentista Antonio Maceo aseguró que quien intente agredir a Cuba “recogerá el polvo de sus cenizas anegado en sangre, si no perece en la lucha”.

El mandatario cubano anunció que en los próximos días someterá a la Asamblea Nacional (parlamento unicameral) un proyecto de ley a fin de prohibir que se utilice el nombre de Fidel “para nombrar calles, sitios públicos o erigir en su memoria monumentos, bustos o estatuas”, en cumplimiento de la voluntad expresa de su hermano, y dijo sentirse “reconfortado y orgulloso”, por las demostraciones de duelo de sus compatriotas.

Acompañaron a Raúl Castro, entre otros, los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega y del Congo, Sassou Nguesso; los ex mandatarios de República Dominicana Leonel Fernández y de Brasil Dilma Rousseff, así como el astro del futbol argentino Diego Armando Maradona y las hijas del extinto gobernante venezolano Hugo Chávez.

Antes de Raúl Castro, hicieron uso de la palabra representantes de los jóvenes, los sindicatos, campesinos, mujeres, la intelectualidad y las fuerzas armadas, con llamados reiterados a la unidad y a la continuidad del proyecto social cubano.

Con esta velada, de poco más de una hora de duración, finalizaron ocho días de desborde popular en 12 de las 15 provincias cubanas por las que los restos del Fidel fueron trasladados en una caravana luctuosa, que arrancó en La Habana el miércoles pasado, desde la sede del ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

“Este es el momento de las definiciones (…), mañana podremos apelar a la crítica para cambiar lo que deba ser cambiado, podemos ver que Fidel no era perfecto, podemos matizar lo que se quiera, pero esta era la semana de rendirle homenaje”, escribió el analista Harold Cárdenas en la web universitaria La Joven Cuba.

Fidel Castro falleció a los 90 años el viernes 25 de noviembre y al amanecer del día siguiente cientos de jóvenes tomaron la colina de la Universidad de La Habana, donde comenzaron a corear entre banderas cubanas, “¡Yo soy Fidel!;¡ Yo soy Fidel!”, y desde entonces, en La Habana y en Santiago, y por los más de mil kilómetros que recorrió la caravana con sus restos, esa nueva consigna se extendió por todo el país.

A honrar a Castro en la Plaza de la Revolución de La Habana, el martes pasado, llegaron dignatarios muy distantes de sus concepciones políticas, como el rey emérito de España Juan Carlos I y el presidente de México, Enrique Peña Nieto. Estaban también los incondicionales gobernantes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Bolivia, Evo Morales, que asimismo estuvieron ayer en Santiago.