Tras la muerte de Fidel, Cuba debe preparar su transición

Reconocen su fuerza para enfrentarse a EU, pero critican su permanencia en el poder.
Nicolás Alvarado, Álvaro Cueva, Ilana Sod, Carlos Marín, Óscar Cedillo y Azucena Uresti.
Nicolás Alvarado, Álvaro Cueva, Ilana Sod, Carlos Marín, Óscar Cedillo y Azucena Uresti. (Nelly Salas)

México

Cuba debe preparar su transición, porque aunque su destino depende, como muchos países, del factor Donald Trump, también de una intervención, y no de armas, sino de criterios de naciones como México, España y Estados Unidos, así como de los propios cubanos, pues con o sin Fidel Castro, no han dejado de responder por sus intereses, coincidieron Azucena Uresti, Carlos Marín, Álvaro Cueva, Nicolás Alvarado y Óscar Cedillo.

Durante la mesa de diálogo “Fidel Castro”, de MILENIO Televisión, moderada por la periodista Ilana Sod, los comunicadores aseguraron que si bien es cierto que el ex presidente de la isla fue un hombre que se eternizó en el poder, “también trajo estabilidad a los cubanos.

“Hoy hay enormes capas de la población que hablan manteniendo a Fidel como  ‘el padre de la patria’ y no tienen problemas con la forma de gobierno de Cuba, pues hay valores y están aferrados a no tener a la mayoría en la pobreza”, expuso Marín.

De hecho, refirió el director general editorial de Grupo MILENIO, “un gran número de gente cambió su vida para bien gracias a la revolución, pues si bien es cierto que en la etapa socialista estuvo privada de libertadas democráticas, también comieron y tuvieron oportunidad de acceder a salud, educación y cultura”.

En tanto, Uresti aseguró durante el programa que “el nacionalismo siempre ha estado presente y habrá alguien que sacrifique algo en aras de la revolución, pero aún sigue siendo un país cerrado y serán los propios cubanos quienes tendrán que decidir si siguen bajo el mismo régimen”.

En su oportunidad, y respecto a cuál será la relación que tendrá La Habana con Washington, a partir de que Trump tome posesión de la presidencia de EU el próximo 20 de enero, Nicolás Alvarado, apuntó:

“Cuba carece de un buen sistema bancario, pero sería un gravísimo error que Trump echara para atrás el acercamiento que Barack Obama realizó con Cuba, mientras que con países, como México, deben seguir como buenos socios comerciales”.

Óscar Cedillo se preguntó qué hará Raúl Castro al interior: el “país se quedó deteriorado. El inyectar dinero para salir adelante se ve muy complicado”.

En lo que se refiere a cómo definir a Fidel Castro, Álvaro Cueva comentó que “no se trata de saber si fue bueno o no, sino evaluar en su contexto, y yo lo definiría como héroe”. Cedillo mencionó que en su caso, “pese a quien lo ama u odia, él lo tomaría como un sobreviviente y que enseñó a serlo”.

Carlos Marín comentó que “es un héroe, ejemplo a seguir y un ejemplo también de lo descalificable, si no es que despreciable, que es eternizarse en el poder. Yo lamento del heroico Castro, de la revolución, haberse convertido en el más anciano dictador en el mundo, se eternizó en el poder”.

Alvarado dijo que Castro “era carismático, pues para mí tiene todas las connotaciones negativas, preocupémonos mucho por los liderazgos carismáticos, por las figuras de los caudillos, por la razón histórica y por todas estas visiones en donde hay un hombre que está envuelto en una misión y de la razón y que va a venir a salvarnos, y de que en ese momento estamos dejando de ejercer el pensamiento crítico y de ejercer las libertades democráticas. Castro fue peligrosamente carismático”.

Finalmente, Azucena Uresti subrayó que “Castro sería contrapeso, porque para Trump se necesita un Castro, y más allá de Cuba creo que en el mundo se necesitan contrapesos. Fidel iba al extremo, que actuó conforme a las circunstancias, él se defendió de Estados Unidos, sobrevivieron décadas a un bloqueo feroz por parte del país más poderoso que no tuvo piedad absoluta por tener una isla cerrada. El más grave crimen de Castro fue ser intolerante, no abrirse a la democracia”.