Alpinista: Pensé que sólo era una avalancha y no un sismo

David Liaño, alpinista mexicano que escalaba el Everest al momento del sismo, se unió a un grupo que reparte ayuda humanitaria entre las personas afectadas por el temblor.

Ciudad de México

La mañana del 25 de abril, David estaba junto con 13 personas más en un campamento del Everest, a 6 mil metros de altura, cuando empezó a sentir que la nieve que pisaba comenzaba a moverse. Lo primero que él pensó era que se trataba de una avalancha, pero jamás imaginó que ésta fuera producto de un sismo.

Su primera reacción fue alejarse de la zona montañosa para evitar que algún desprendimiento les causara algún daño. Mientras eso sucedía, desfilaban ante sus ojos pedazos de hielo del tamaño de un camión, hasta que se formó una nube que les impidió ver las imágenes de la destrucción.

Después de un silencio, fue necesario reportarse al campamento base para avisar que todos estaban bien, sin embargo, los sorprendió la noticia de que ese campamento, lugar en el que horas antes había estado, había sufrido grandes daños.

"Lo primero que hicimos fue ponernos en contacto con el campamento base para avisarles que estaba todo bien, pero empezamos a escuchar que ahí era todo un caos. Tardamos más o menos un día en enterarnos bien de lo que estaba pasando, pero nunca pensamos que una avalancha, provocada por un sismo, era la que había arrasado el campamento".

En sus 22 años como alpinista y sus cinco escaladas al Everest, David no había vivido nada así. Si bien las avalanchas, los heridos o las caídas son escenas comunes cuando se practica este deporte, las imágenes de la destrucción y la muerte parecían sacadas de una película.

Cuando David y sus acompañantes llegaron al campamento base lo primero que hicieron fue auxiliar a los heridos y tratar de salvar las casas de campaña, las bolsas de dormir y los víveres ya que sabían que la ayuda tardaría en llegar.

"Incertidumbre y angustia fue lo que vivíamos, porque no sabíamos cuánto tiempo íbamos a estar en el Everest y si la comida iba a ser suficiente... La gente que tiene experiencia a en el alpinismo difícilmente tiene miedo, pero pensábamos en cómo sobrevivir".

Tuvieron que pasar cuatro días para que él dejara el Everest, rescate que se complicó debido a que los caminos estaban destruidos por lo que fue necesaria la intervención de helicópteros.


A las imágenes de la destrucción del campamento base del Everest, había que sumar las de la destrucción en las calles de Nepal, por lo que decidió posponer su regreso a México y unirse al Grupo de Búsqueda y Rescate de Turquía GEA para realizar labores de ayuda humanitaria.

David comentó que tomar agua en Nepal se ha vuelto un lujo debido a la ruptura de las tuberías por lo que la gente se pelea por recibir un poco del agua que el gobierno asiático reparte en pipas.


A la tardanza en la repartición de la ayuda humanitaria se suma otro obstáculo: la incomunicación en la que quedaron algunas poblaciones. Para llegar al pueblo de Gundu, lugar donde David y el Grupo de Búsqueda y Rescate de Turquía GEA repartieron víveres, fueron necesarias varias horas de caminata, ya que los caminos quedaron destruidos.

Mientras ellos llegan, los habitantes de la zona los esperan sentados entre los escombros. Arroz, aceite, sal y lentejas son algunos alimentos que se reparten entre los habitantes quienes a pesar de no tener nada comparten su comida con David y con el equipo de rescate.

Los niños de la localidad se agrupan alrededor de David y del grupo de rescate para agradecer la ayuda; una sonrisa es suficiente para entender lo mucho que han hecho por ellos, comentó.

David se siente ligado a Nepal, por todo lo que ha recibido durante sus seis visitas para escalar el Everest, por lo que asegura que no regresará hasta sentir que ha contribuido lo suficiente con los habitantes que siempre lo han recibido con los brazos abiertos.