A un mes del Mundial, Brasil blinda sus fronteras

Buscan bloquear tráfico de drogas y armas en la Copa del Mundo.
Ágata 8 es parte del plan de seguridad de la presidenta Rousseff.
Ágata 8 es parte del plan de seguridad de la presidenta Rousseff. (Heuler Andrey/AFP)

Brasilia

Unos 30 mil efectivos de las fuerzas armadas brasileñas fueron desplegados desde ayer en los casi 17 mil kilómetros de frontera del país, como parte del plan de seguridad para el Mundial 2014, que arranca en poco más de un mes.

La operación Ágata 8 involucra a militares del ejército, la marina y de aviación, y se extiende por los 16 mil 886 kilómetros de frontera que Brasil comparte con nueve países sudamericanos y la Guayana Francesa.

En el despliegue de seguridad también participan agentes de la policía federal, de los estados y de agencias gubernamentales.

Las operaciones Ágata, que se coordinan con los países vecinos, forman parte de un plan estratégico de seguridad fronteriza anunciado por la presidenta Dilma Rousseff en junio de 2011.

“La Ágata 8 ocurre en la víspera de la Copa del Mundo, competencia deportiva que será realizada en 12 ciudades sedes de todas las regiones del país. En función de la cita, el Ministerio de Defensa optó por una movilización que involucrara a toda la frontera terrestre”, indicó el gobierno.

La operación se realiza en 710 ciudades y cubre una distancia de 110 km a partir de la frontera. Está enfocada en atacar delitos como narcotráfico, contrabando de mercancías, tráfico de armas y municiones, crímenes ambientales e inmigración ilegal, entre otros. También contempla asistencia médica para comunidades necesitadas.

La vigilancia se reforzó en los accesos en las fronteras terrestres con países como Colombia, Perú, Surinam y Venezuela, y se mantendrá el patrullaje en ríos y lagos.

En el límite con Argentina, en el estado de Rio Grande do Sul (sur), la movilización de efectivos comenzó ayer a media noche. Retenes militares fueron instalados cerca del puente internacional Uruguaiana.

Lo mismo en las fronteras con Paraguay y Bolivia, esta última una de las principales puertas de entrada de armas y drogas al país, según el ejército brasileño.

También se involucraron navíos de patrulla fluviales y de asistencia hospitalaria, helicópteros, lanchas y balsas, así como miembros de diversos batallones y unidades de ingeniería, caballería, logística, aviación, comunicación y guerra electrónica.

El Mundial se llevará a cabo del 12 de junio al 13 de julio y en ese lapso se prevé la llegada de unos 600 mil turistas extranjeros y el desplazamiento interno de más de tres millones de brasileños.

Las autoridades prevén que en este periodo la demanda de drogas aumente. “Esta operación tiene el objetivo de evitar la entrada de ese material durante las fiestas por la Copa del Mundo”, dijo a la televisora Globo el almirante Ademir Sobrinho, del Estado Mayor Conjunto.

El ministerio de Defensa no informó hasta cuándo se extenderá la operación por razones estratégicas, pero según explicó un vocero, las autoridades no quieren “dar aviso a los criminales” sobre sus movimientos.

Además de las fronteras, las fuerzas armadas también actuarán en las ciudades sedes de los partidos de futbol mientras se lleven a cabo.

El operativo planeado por el gobierno, que pretende movilizar a 170 mil policías y soldados, con inversiones por unos 801 millones de dólares, es el mayor ya realizado para un campeonato de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), según miembros de dicha organización.

En la movilización, participarán 150 mil miembros de los diferentes cuerpos de policía y de las fuerzas armadas, así como 20 mil agentes de seguridad privada que actuarán dentro de los estadios.

Ágata 7, se realizó poco antes de la Copa Confederaciones de 2013, que fue el torneo preparatorio para el Mundial, y duró unas dos semanas, lapso en que se decomisaron casi 19 toneladas de drogas, además de armas y explosivos.

:CLAVES

REHENES EN AUTOBÚS

Un autobús fue secuestrado ayer por dos horas en Rio de Janeiro, ciudad brasileña que será sede de la final del Mundial-2014 en julio, y terminó con la liberación de los últimos dos rehenes y la rendición del agresor.

El secuestrador pretendía robar a los pasajeros, pero al ser rodeado por la policía tomó por rehenes al chofer y a una joven quienes fueron liberados ilesos tras horas de negociaciones.

En la Avenida Brasil, donde transitaba el autobús, suelen ser comunes los robos debido a las comunidades improvisadas de consumidores de crack.