"¡Antes de matarme, escúchenme!", clama Malala a sus agresores

La joven paquistaní, que sobrevivió a un atentado de los talibanes por su campaña a favor de la escolarización de las niñas, llamó al mundo a hacer de la educación su prioridad, ya que, aseguró, ...
Malala Yousafzai, hoy en el Banco Mundial, durante un debate con motivo del Día Internacional de las Niñas
Malala Yousafzai, hoy en el Banco Mundial, durante un debate con motivo del Día Internacional de las Niñas (AFP)

Washington DC -Baltimore

La joven paquistaní Malala Yousafzai, que sobrevivió hace un año a un atentado de los talibanes por su campaña para la escolarización de las niñas, instó hoy a sus agresores a escucharla antes de matarla. "¡Mátenme, pero antes de matarme, escúchenme!", imploró la joven de 16 años en Washington, donde llamó a la comunidad internacional a hacer de la educación su prioridad.

Durante un debate público con el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, al margen de las reuniones de otoño del FMI y el BM, la adolescente dijo que las organizaciones internacionales deberían "hacer de la educación la prioridad número uno".

Este enfoque implicaría combatir al mismo tiempo el trabajo infantil, el tráfico de niños, la pobreza y el sida, argumentó. El Banco Mundial ha dado hoy un primer paso, anunciando una donación de 200 millones de dólares al "Fondo Malala" que la joven paquistaní creó para apoyar la educación de las niñas en todo el mundo.

Malala, cuyo nombre era mencionado para el Premio Nobel de la Paz, no dejó transparentar decepción alguna luego de que el preciado galardón fuera otorgado hoy a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) .

En un comunicado emitido ese mismo día, la joven felicitó a la organización por este "merecido reconocimiento". Preguntada hoy por las razones de su activismo, Malala dijo haber aceptado "esta vida intensa por una sola razón: el derecho a la educación de todos los niños".

La activista paquistaní fue ovacionada hoy por cientos de personas en la sede del Banco Mundial (BM) por su discurso a favor de la igualdad de la mujer y la educación en el que pidió "más dinero para profesores que para soldados". Malala celebró el Día Internacional de las Niñas con un coloquio con el presidente del BM, Jim Yong Kim, en el que defendió el valor de la educación como base del desarrollo y la paz en el mundo.

La joven recordó a los Estados Unidos que la gente que sufre en Afganistán y Pakistán también quiere el fin de terrorismo, "pero si se quiere acabar la guerra con otra guerra nunca se alcanzará la paz. El dinero gastado en tanques, en armas y soldados se debe gastar en libros, lápices, escuelas y profesores".

Los ecos de la voz de Malala sonaron en el gigantesco vestíbulo de la sede del Banco Mundial, repleto de jóvenes estudiantes, mujeres y funcionarios asistentes a la asamblea anual del BM y el FMI, con una autoridad que no dejó indiferente a nadie. "No alzo mi voz para gritar, sino para que aquellos sin voz puedan ser escuchados", aseguró Malala.

"No queremos políticos que tomen todas sus decisiones con el único objetivo de imponer sus ideologías, lo que queremos es que escuchen a la gente", indicó Malala.

Malala, que recibió justo hace un año un disparo en la cabeza en un atentado talibán contra ella en el Valle del Swat (noroeste de Pakistán), dijo que debido a su activismo a favor del derecho de la mujer a recibir educación y a sus denuncias de la represión talibán en su región supo que la iban a intentar matar.

"Sabía que me iban a disparar, pero no quise parar mi campaña (contra la influencia talibán y a favor de la educación). Estaba preparada para que me dispararan", aseguró Malala, que presentó en el coloquio su libro "Yo soy Malala" y su fundación "Malala Fund".

El presidente del BM anunció un aporte de 200 mil dólares para la fundación, dedicada a promover el acceso a la educación de las mujeres, una carencia en muchos países pobres. La joven aseguró que sus planes de futuro son seguir "acumulando conocimiento" e iniciar una carrera política, que ahora ha cambiado por su anterior sueño de ser médico.

"Una médico puede ayudar a una comunidad pequeña, a víctimas tiroteadas, pero si me convierto en política puedo actuar a favor de muchos, para que mañana ningún doctor tenga que tratar a una niña víctima de las armas", afirmó.

La adolescente sobrevivió a un ataque de los talibanes dirigido específicamente a ella el 9 de octubre de 2012 en Mingora, Pakistán, donde los insurgentes impusieron su versión radical de la ley islámica, entre 2007 y 2009.

Malala, que fue salvada en un hospital británico de morir de un disparo en la cabeza, recordó cómo la llegada de los talibanes a su comunidad obligó a las mujeres a no ir a la escuela o el mercado y vestir burka, además de provocar otras injusticia contra la población.

"Era como una película que empieza en un lugar bello, como es el Valle de Swat, luego llega el malo. Como en toda película ganará el héroe y habrá final feliz", reflexionó Malala, que vive en el exilio y bajo amenazas de muerte.

A la salida los asistentes se mostraron "impresionados por la inspiración" que transmitió Malala, su "integridad", mientras que algunos predecían que "algún día será primera ministra de Pakistán", como dijo ella misma recientemente en entrevista con Efe.

Desde entonces, Malala se convirtió en activista internacional por el derecho a la educación y contra el extremismo religioso, expresándose particularmente en el foro de las Naciones Unidas. Ayer, la joven recibió el prestigioso Premio Sajarov del Parlamento Europeo.