Este martes, la gran prueba de Kasich y Rubio contra Trump

Tanto el senador por Florida Marco Rubio, como el gobernador de Ohio John Kasich, deberán ganar en sus respectivos estados si quieren seguir en la contienda republicana.
El aspirante de origen cubano estuvo ayer en Tampa, Florida.
El aspirante de origen cubano estuvo ayer en Tampa, Florida. (Paul Sancya/AP)

Washington-Miami

Los aspirantes presidenciales republicanos alineaban fuerzas este fin de semana para la jornada decisiva del próximo martes en los estados de Florida y Ohio, con el millonario Donald Trump, quien mantiene ventaja luego de obtener el apoyo de su ex adversario Ben Carson.

Para dos de los aspirantes republicanos aún en carrera —el senador por Florida, Marco Rubio, y el gobernador de Ohio, John Kasich— la jornada del martes representa un parteaguas en la carrera por la Casa Blanca, y podría marcar el fin de sus ilusiones.

En el caso de Donald Trump, una victoria en Florida y Ohio lo pondría definitivamente en un camino sobre rieles en dirección a la nominación republicana para las elecciones presidenciales, previstas para el próximo martes 8 de noviembre.

El viernes Trump presentó una nueva carta de triunfo en su avasalladora carrera rumbo a la nominación republicana: el apoyo explícito del neurocirujano y ex aspirante presidencial Ben Carson, quien la semana pasada abandonó las primarias después de una campaña con más penas que glorias.

“Hemos enterrado el hacha de guerra”, declaró Carson en una conferencia de prensa junto a Trump, antes de formular un llamado a los electores conservadores a evitar las “divisiones” y alinearse detrás de la candidatura del polémico millonario.

De acuerdo con Carson, “hay dos Donald Trump”: uno que es el orador arrasador que no tiene problemas en decir lo que piensa, y otro que “es muy cerebral, que considera todas las cosas muy cuidadosamente y con quien se puede conversar muy en profundidad”.

La adhesión de Carson es un paso importante para Trump pues le permite avanzar entre el poderoso electorado evangélico y entre los conservadores desencantados con la conducción del Partido Republicano.

Al mismo tiempo, es un golpe para el senador ultraconservador de Texas, Ted Cruz, que en esta campaña se presenta como el abanderado de la derecha religiosa a través del Tea Party.

En declaraciones a la prensa, Rubio dijo el viernes que una candidatura presidencial de Trump provocará “una fractura” en el partido.

Rubio precisa con urgencia una victoria en Florida para mantenerse con vida en la campaña.

“Con relación a la elección de Florida, me siento muy bien”, afirmó Rubio, aunque casi la totalidad de los sondeos indican que Trump lo vencerá, posiblemente por una ventaja de hasta ocho puntos porcentuales.

En esta primaria republicana, los vencedores en Florida, Illinois y Ohio se quedarán con todos los delegados, y no con una proporción, como en las consultas realizadas hasta ahora.

El martes pasado, después de ganar las primarias de Michigan y Mississippi, Trump dijo que si vencía en Florida y Ohio “este juego estará liquidado”.

En Ohio, en tanto, Trump enfrenta la popularidad de Kasich, un conservador moderado que tiene el apoyo de la dirección del partido pero que no logra despegar en las primarias.

Como podría ocurrir con Rubio en Florida, una derrota de Kasich en Ohio, el estado que gobierna, prácticamente sepultará lo que resta de sus ilusiones.

Este rompecabezas explica el llamado formulado el viernes por el comité de campaña de Rubio para que los conservadores de Ohio voten en masa por Kasich, en una tentativa de frenar el avance imparable de Trump.

Sin embargo, la campaña de Trump también se tornó el viernes el centro de las atenciones ante la oleada de indignación provocada por los repetidos actos de violencia en sus presentaciones públicas contra electores contrarios a su candidatura y hasta contra los periodistas.

Ya en la víspera, el diario New York Times había publicado un extenso artículo donde afirmó que protestar en un acto público de Trump se había tornado “la acción política más arriesgada de 2016”.

En febrero, durante otro de los actos, las cámaras captaron cómo uno de los agentes de seguridad que protegen a Trump había sostenido por el cuello a un premiado fotógrafo que cubría el evento y lo inmovilizó brutalmente contra el piso.

Este viernes, en la ceremonia en que presentó el apoyo de Carson (y antes que cancelara el mitín en Chicago), Trump dijo que en varios de sus actos públicos hubo personas que protestaban “lanzando golpes contra la audiencia. Esta vez, el público también lanzó golpes. Fue una reacción apropiada”.

Estos incidentes se han repetido en prácticamente todos los actos públicos de Trump desde el inicio de las elecciones primarias.