El mariscal Sisi tiene asegurada la presidencia en Egipto

El ex jefe del Ejército, que destituyó al presidente islamista Mursi, que es el claro favorito en los comicios presidenciales del próximo lunes y martes, obtuvo el 94.5 por ciento de los votos de ...
El ex jefe del Ejército Abdelfatah al Sisi (i), y su rival en las elecciones presidenciales, el izquierdista Hamdin Sabahi (d)
El ex jefe del Ejército Abdelfatah al Sisi (i), y su rival en las elecciones presidenciales, el izquierdista Hamdin Sabahi (d) (EFE)

El Cairo

El exjefe del ejército, Abdel Fatah al Sisi, que destituyó al presidente islamista Mohamed Mursi y lanzó una feroz represión contra sus partidarios, tiene asegurada la victoria en las elecciones presidenciales del próximo lunes y martes, después del año más mortífero en la historia moderna de Egipto. De momento, Sisi ya obtuvo el 94.5 por ciento de los votos de los egipcios residentes en el extranjero, frente a un 5.5 por ciento de su contrincante, el izquierdista laico Hamdin Sabahi.

El mariscal retirado encarceló hace casi once meses al único jefe de Estado elegido democráticamente del país árabe más poblado del mundo, medida que lo ha hecho extremadamente popular entre una gran mayoría de los 86 millones de egipcios.

Está tan seguro de su victoria que no se ha molestado hacer campaña electoral, limitándose a algunas apariciones de varias horas en la televisión o a dar entrevistas a medios de prensa complacientes con la "Sisimanía" que se ha adueñado del país. Mientras tanto la economía languidece lastrada por tres años de caos y manifestaciones tras la caída de Hosni Mubarak a principios de 2011 durante la tumultuosa Primavera árabe.

Según varios expertos y diplomáticos, este hombre de 59 años, al que Mursi nombró jefe del ejército nada más ser elegido en 2012, será votado de forma masiva el lunes y el martes. El único candidato que se ha atrevido a enfrentarse a él, Hamdeen Sabahi, una vieja figura de la izquierda laica, no tiene ninguna posibilidad a pesar de haber hecho una campaña muy activa.

Las capitales occidentales y la ONU han criticado duramente las violentas represiones contra los partidarios de Mursi, del gobierno interino de Sisi, pero con ellas se ganó la admiración de millones de egipcios. Desde hace once meses la policía y el ejército han matado a más de 1,400 manifestantes pro-Mursi, encarcelado a más de quince mil personas y ha sentenciado a muerte a varios centenares después de un juicio de media hora, en dos "juicios de masas sin precedentes en la historia reciente" del mundo, según la ONU.

Como represalia, dos grupos yihadistas que dicen inspirarse en Al Qaeda, comete habitualmente atentados contra policías y soldados, habiendo matado a más de 500 desde julio, según las autoridades.

El gobierno y el ex mariscal Sisi, que se retiró del ejército en marzo para presentarse a las elecciones, responsabilizan a los Hermanos Musulmanes, que desde entonces son considerados "organización terrorista", aunque ellos lo niegan. El grupo, que se creó hace 85 años, había ganado todas las elecciones desde la caída de Mubarak.

El único temor es que se produzcan atentados durante las elecciones a las que están convocados 53 millones de egipcios. "No serán unas elecciones abiertas, es un hecho consumado", comentó Isandr el Amrani, director de International Crisis Grup (ICG) para el Norte de África.

El equipo de campaña de Sisi es muy reducido y no es accesible a los periodistas. La única intervención de su candidato ante sus votantes se hizo a través de videoconferencia y también recibe a sus seguidores delante de una cámara de televisión en un hotel de lujo que se ha convertido en su base de operaciones.

Sus consejeros dicen que temen un atentado y aseguran que el mariscal ya ha sufrido dos intentos de asesinato, sin precisar cuándo o dónde. Sus opositores islamistas, pero también los jóvenes laicos que empezaron las revueltas de 2011 y que han sido víctimas de la represión, dicen que ahora temen que el régimen de Sisi sea incluso más autoritario que el de Mubarak.

En varias entrevistas Sisi ha evitado concretar su programa electoral asegurando que la economía no se podrá recuperar antes de la "erradicación de los terroristas" y que harán falta "25 años" para instaurar "una verdadera democracia". "No hay ninguna razón para pensar que el hombre que está detrás de la peor época de represión de la historia reciente de Egipto vaya a hacer reformas democráticas", dijo el Amrani.

De momento, Abdelfatah al Sisi ya obtuvo el 94.5 por ciento de los votos de los egipcios residentes en el extranjero, frente a un 5.5 por ciento de su contrincante, Hamdin Sabahi, informó hoy la comisión electoral de egipcios expatriados. De un total de 313,835 votos válidos, 296,628 eligieron a Al Sisi, mientras que solo 17,207 optaron por Sabahi, según el presidente de esa comisión, Abdelaziz Salman.

Los egipcios residentes en el extranjero acudieron a las urnas para los próximos comicios presidenciales entre los días 15 y 19 de mayo. La primera ronda de las elecciones se desarrollará en Egipto entre el 26 y el 27 de mayo. La comisión electoral de egipcios expatriados añadió que se registraron 4,198 votos nulos, pero no ofreció porcentajes de participación.

Al Sisi fue el vencedor en todos los países, con diferencias tan abultadas como la de Bosnia-Herzegovina, donde el ex jefe de las Fuerzas Armadas obtuvo los 22 votos válidos emitidos, por ninguno de Sabahi. En España se registraron 249 votos válidos, 196 a favor de Al Sisi y cuatro con el nombre de Hamdin Sabahi.

En Brasil, de 21 votantes, 18 eligieron al antiguo ministro de Defensa, los mismos que lo hicieron en Ecuador, donde votaron 22 personas. Por otra parte, Sabahi denunció anoche varias irregularidades en las votaciones de los expatriados, aunque reconoció que no fueron lo suficientemente graves como para poder influir en los resultados.

En declaraciones recogidas por la agencia oficial de noticias, Mena, Sabahi dijo que entre las irregularidades más destacadas, que denunció ante la comisión electoral, figura la distribución de propaganda electoral de su adversario dentro de los colegios electorales.