Mário Soares, el padre de la democracia portuguesa

El ex presidente portugués trabajó por recobrar la paz en su país tras la Revolución de los Claves, que terminó con la dictadura de la región.
El ex presidente de Portugal, Mário Soares.
El ex presidente de Portugal, Mário Soares. (AFP)

Lisboa, Portugal

Pilar de la vida política portuguesa en el siglo XX, Mário Soares, que murió hoy a los 92 años, fue uno de los principales artífices del retorno de la democracia a Portugal y de su posterior integración europea.

Fundador del Partido Socialista, ministro de Relaciones Exteriores, dos veces jefe de Gobierno, diez años presidente antes de ser diputado europeo, Mario Soares era considerado el "padre de la democracia portuguesa" por haber encarnado en su persona la historia reciente del país.

"Soy un pobre hombre que tuvo la suerte de haber tomado posición y haber acertado", dijo en una entrevista publicada en febrero de 2015, rechazando la etiqueta de "inmortal".

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Este "bon vivant" de aspecto apacible, gran seductor, humanista y amante de los libros, tenía el carisma de los líderes que no pierden contacto con gente y se describía como un hombre "afectuoso, espontáneo y cálido".

Hijo de un cura que colgó los hábitos, se definía como agnóstico y decía creer "en la humanidad y su capacidad para perfeccionarse".

Hombre de convicciones y de luchas, Mário Soares, nacido el 7 de diciembre de 1924 en Lisboa, tenía 18 años y estudiaba Filosofía y Derecho cuando se comprometió en la oposición a la dictadura de Antonio Oliveira Salazar.

Licenciado en 1957, el joven abogado defendió a varios opositores al "Estado Nuevo" (1933-1974), lo cual le valió estar tres años preso. Detenido nuevamente por la policía política en 1968, fue deportado a la colonia africana de Santo Tomé y Príncipe y condenado al exilio en 1970.

Descolonizador

Se instaló entonces en Francia, donde enseñó en varias universidades. En 1973 participó en la creación en Alemania del Partido Socialista portugués, del que fue el primer secretario general.

Cuando se produjo la insurrección militar del 25 de abril de 1974 y la Revolución de los Claveles que puso fin a la dictadura y a la guerra colonial, Soares tomó el primer tren para Lisboa donde fue aclamado como un héroe.

En el gobierno interino de la junta militar se encargó de organizar la independencia de las colonias y se opuso a la tentativa de los militares cercanos al Partido Comunista de tomar el poder.

Ministro de Relaciones Exteriores hasta 1975, Soares fue nombrado jefe de Gobierno en 1976 tras las primeras elecciones legislativas.

Renunció en 1978, antes de volver a ser primer ministro en 1983, aplicando una política de ajuste y reformas bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que abrió e el camino a la adhesión de su país a la Unión Europea en 1986.

Mário Soares fue elegido presidente al año siguiente para un primer mandato de cinco años, antes de una triunfal reelección en 1991 con más del 70 por ciento de los votos en primera vuelta.

Diputado europeo de 1999 a 2004, tenía 80 años cuando libró su última batalla política al presentarse en las elecciones presidenciales de 2006, que perdió contra el conservador Anibal Cavaco Silva, también ex primer ministro y gran rival de Soares.

Contra el capitalismo salvaje

Ese revés resulta particularmente duro para el viejo león, llegado en tercera posición detrás de su ex compañero de ruta Manuel Alegre, dirigente histórico del PS que se presentó como independiente.

Decepcionado, Soares se retiró durante unos meses de la vida pública pero salió rápidamente de su silencio para opinar regularmente en los medios.

Cuando su país fue duramente golpeado por la crisis de la deuda y se encontró al borde de la bancarrota en 2001, denunció la falta de solidaridad de los grandes países europeos que según él "olvidaron el proyecto de los padres fundadores" para rendirse ante el "capitalismo salvaje".

Con su aura de senador, se convirtió en uno de los críticos más escuchados de la política de rigor que implementó el gobierno anterior de centroderecha bajo la tutela de la UE y el FMI.

Cumplidos los 90, dedicó sus últimas intervenciones a la defensa del ex primer ministro José Socrates, acusado en un caso de corrupción.

Tras el fallecimiento en 2015 de su esposa y madre de sus dos hijos, la actriz Maria Barroso, sus apariciones públicas se volvieron cada vez menos frecuentes.

AFC