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Viernes , 25.05.2018 / 19:56 Hoy

Marina Silva propone gobierno "multisectorial" y abierto a todas las fuerzas

La candidata socialista se mostró cómoda en el primer debate televisado, apoyada en una encuesta publica hoy que le da como favorita en una segunda vuelta ante Dilma Rousseff.

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AFP

Apoyada por sondeos que sugieren que puede convertirse en la próxima presidenta de Brasil, la ecologista Marina Silva, candidata del Partido Socialista, navegó hoy cómoda en el primer debate televisivo entre presidenciables y prometió una "nueva política", diferente de la de los dos partidos que gobiernan hace 20 años, además de proponer un Gobierno multisectorial y abierto a "los mejores" de todos los partidos.

"Tenemos que involucrar a las personas. Es así que quiero gobernar, uniendo a Brasil, con personas de bien de todos los sectores, gobernar con personas honestas y competentes", declaró Silva en una de sus intervenciones durante el debate promovido en Sao Paulo por el canal de televisión Bandeirantes.

Silva, ex ministra del Medio Ambiente y abanderada del Partido Socialista Brasileño (PSB) después de la muerte del candidato Eduardo Campos, defendió así la "coherencia" para luchar contra la polarización política.

"No quiero favorecer los partidos de la polarización. Por eso quiero gobernar con los mejores y no tengo prejuicio contra la condición económica de quien quiera que sea", subrayó Silva en respuesta a una crítica de otro candidato por tener personas en su campaña próximas a las "élites" del sector privado y los bancos.

La ambientalista volvió a ser atacada por sus rivales en el tema de la agroindustria, un sector con el que ha trazado diferencias en su carrera política. "Mi posición es que la agroindustria es importante para la balanza comercial, pero necesita hacerse con responsabilidad social", argumentó.

Silva asumió inesperadamente la candidatura a la presidencia por el Partido Socialista (PSB) la semana pasada, tras la muerte del presidenciable Eduardo Campos, su compañero de fórmula, en un accidente aéreo.

La ex senadora y ministra de Medio Ambiente de Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), de 56 años, atacó con fuerza a su mayor competidora en los comicios de octubre, la presidenta Dilma Rousseff (Partido de los Trabajadores, PT), y también al socialdemócrata Aecio Neves (PSDB), a quien relegó a un tercer lugar en los sondeos.

Rousseff lidera "un gobierno cuasi cinematográfico", ajeno a los mayores problemas del país como la salud, la educación y la seguridad, y con "errores evidentes como la elevada inflación y el bajo crecimiento", afirmó Silva en el primer debate entre siete presidenciables realizada en el canal de televisión Bandeirantes, que duró tres horas.

"Soy coherente con mi deseo de cambiar y tener una nueva política brasileña (...) que combata la vieja polarización que desde hace 20 años es un verdadero atraso para nuestro país", añadió esta ex empleada doméstica, evangélica y profundamente religiosa, que ya en 2010 fue candidata a la presidencia y sorprendió al conquistar casi 20% de los votos en la primera vuelta.


Un sondeo de la empresa Ibope difundido hoy señala que Marina Silva lidera por nueve puntos la intención de voto para ser electa presidenta en una eventual segunda vuelta contra Rousseff, con 45% contra 36%. En la primera vuelta, Rousseff se mantiene aún primera, con 34% contra 29% para Silva y 19% para Neves.

Silva pretendía ser presidenciable en 2014 con su propio partido, Red Sustentabilidad, pero no logró las firmas necesarias para registrarlo, por lo cual decidió en 2013 acompañar a Campos del PSB como su candidata a vice.

Vestida de blanco como Silva, Rousseff defendió las medidas adoptadas por su gobierno tras las masivas manifestaciones de 2013, como el programa "Más Médicos" que colocó a "14,462 médicos en más de 3,800 ciudades, con una cobertura para 50 millones de personas sin acceso a la salud", o una nueva ley que destinará un 75% de las regalías del petróleo a la educación y un 25% a la salud.

Rousseff, en tanto, punzó siempre al candidato Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y acudió reiteradamente a los datos de los programas sociales de su gestión y de la de su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva, como "Bolsa Familia", "Luz para todos", "Más médicos" y "Mi casa, mi vida".

La jefa de Estado presentó también los avances, a su juicio, de las medidas implementadas después de la ola de protestas desencadenada en junio de 2013 por diferentes reivindicaciones sociales, como los "cinco pactos", entre los que destacó más recursos para la educación, provenientes del petróleo.

Admitió, en tanto, que la reforma política propuesta dentro de esos cinco pactos y que fue frenada en el Congreso "necesitará de un plebiscito de la población" porque es un asunto "central" para "acabar con la corrupción y los desvíos de dinero".

El enfrentamiento a la crisis económica internacional, "sin reducir salarios ni aumentar impuestos", fue otro de los puntos que quiso destacar Rousseff, quien también se refirió a la política externa del país con énfasis en una continuidad de las relaciones con África y América Latina, principalmente.

Neves, del PSDB, apoyado por una mayoría del sector empresarial e industrial, se concentró por su lado en atacar el débil desempeño económico del país en los últimos cuatro años, en momentos en que el mercado pronostica un alza del PIB de apenas 0.7% en 2014.

Neves afirmó que las bajas tasas de crecimiento económico y la crisis en la industria han hecho desaparecer a 1,2 millones de puestos de trabajo, y que la creación de empleos formales en julio fue la más baja del siglo: "Un país que no crece no genera empleos". "Precisamos un gobierno que controle la inflación y permita a Brasil volver a crecer", afirmó.

Neves se posicionó a favor de una "política económica" que enfrente la "inflación" y el "crecimiento bajo" de los últimos años y fue enfático al afirmar que en caso de ser elegido como presidente abortará el proyecto de un tren de alta velocidad entre los estados de Sao Paulo y Río de Janeiro.

"Con un presupuesto de esos, podremos mejorar la movilidad en por lo menos diez de nuestras grandes ciudades", expresó Neves.

En el debate participaron también otros cuatro candidatos, cuyas intenciones de voto no llegan al 2 %: la izquierdista Luciana Genro, el verde Eduardo Jorge, el derechista Levy Fidelix y el socialcristiano Everaldo Pereira.

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