Marchan en Nicaragua contra enmienda que daría más poder a Ortega

Cientos de manifestantes salieron en Managua contra la propuesta sandinista de reforma constitucional, que reforzaría también la influencia de los militares, y compararon al mandatario con el ...
Un manifestante con una bandera de Nicaragua grita consignas en la marcha contra la reforma de Ortega en Managua
Un manifestante con una bandera de Nicaragua grita consignas en la marcha contra la reforma de Ortega en Managua (EFE)

Managua

Cientos de nicaragüenses salieron hoy a las calles de Managua para manifestarse en contra de una propuesta impulsada por los sandinistas de reformar la Constitución de Nicaragua para dar más poder al presidente Daniel Ortega, a quien tildaron de "dictador". Los manifestantes, convocados por la organización no gubernamental Movimiento por Nicaragua, portaban la bandera de este país centroamericano y carteles con mensajes contra Ortega, a quien comparaban, entre otras cosas, con el ex gobernante y dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle (1967-1979).

Diputados opositores, grupos feministas, universitarios, desempleados, pobladores de barrios capitalinos, organizaciones cívicas y partidos políticos marcharon pacíficamente por la céntrica avenida Bolívar hacia la sede del Congreso, en el sector oeste de Managua, bajo la vigilancia de agentes policiales.

Los manifestantes, que paralizaron el tráfico de vehículos, hacían sonar matracas, pitos, tambores y disparaban morteros artesanales (de salva) a lo largo de la avenida, en cuyas aceras se erigen numerosos altares mandados a poner por el gobierno en honor a la Purísima, la Virgen de la que son devotos los nicaragüenses y cuyo día se celebra el 8 de diciembre.

"Ortega dictador. Sí a la libertad, no a las reformas", se leía en las mantas y carteles que cargaron los manifestantes críticos con el Gobierno sandinista. "Democracia sí, dictadura no", "Basta ya de dictadura", "Basta ya de autoritarismo", "Basta de violación a nuestros derechos", "No a las reformas", gritaban, entre otros eslóganes, los manifestantes. La marcha de un kilómetro culminó frente a la Asamblea Nacional, donde los manifestantes rompieron las vallas de seguridad acordonadas por la policía en medio de forcejeos, aunque sin mayores incidentes.

La titular del Movimiento por Nicaragua, Violeta Granera, dijo que la propuesta de reforma constitucional planteada por el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) pretende consolidar "un régimen dictatorial, excluyente y partidario". En una proclama leída por los organizadores, esa ONG manifestó "su repudio al establecimiento de la dictadura de Daniel Ortega y a la militarización del Estado por medio de una reforma ilegítima de la Constitución".

En la manifestación participaron dirigentes de los partidos opositores Liberal Independiente y Liberal Constitucionalista (PLI y PLC, respectivamente) y estuvo enmarcada por gritos de rechazo a la propuesta de reforma parcial de la Constitución. "La marcha de hoy debe marcar un punto sin retorno en la caída del dictador Ortega", afirmó el diputado opositor Eliseo Núñez. Por su lado, el ex candidato presidencial opositor Fabio Gadea aseguró que si se aprueban las enmiendas, tal como está planteada, "vamos a protestar todos los días".

Según el proyecto, Ortega puede obtener más poder con la propuesta de reforma constitucional en marcha, buscar la reelección indefinida lo que le allanaría el camino para buscar un tercer mandato consecutivo en 2016 y el cuarto desde el triunfo de la revolución sandinista en 1979. El presidente podría también ganar los comicios en primera vuelta con la mayoría simple de votos y emitir decretos ejecutivos con fuerza de ley.

La reforma, cuya aprobación parece imparable debido a que el oficialismo cuenta con mayoría en el Congreso al tener 63 de los 92 escaños, también otorgaría mayores facultades al Ejército, al eliminar del texto constitucional la prohibición de que los militares ocupen cargos públicos que no sean de elección popular. Las fuerzas armadas controlarían el espectro radioeléctrico y de telecomunicaciones, y sus oficiales generales podrían ocupar cargos públicos sin renunciar a su vida militar.

"Militares a sus cuarteles", era otra de las consignas que se gritaban. "Quien se arrodilla al poder de la familia Ortega es uno más de sus serviles. No importa que ropa se ponga", dijo la ex guerrillera sandinista y actual disidente, Dora María Téllez, en alusión a la postura de los militares de respaldar las enmiendas. El ex guerrillero Henry Ruiz, uno de los nueve comandantes que junto a Ortega dirigieron el proceso revolucionario en la década de 1980, manifestó que la reforma "va a golpear" el estado de derecho vigente."Yo le diría a Daniel que se retire y que cumpla la ley", recomendó Ruiz.

Para la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, ex militante sandinista "estas reformas significan el deterioro de todas las condiciones que nos van a llevar a una violación más masiva". Esas reformas, si son aprobadas, "van a carecer de legitimidad, porque una reforma como ésta, que cambia el sistema político del país", señaló, por su lado, el ex embajador nicaragüense en Washington durante el primer régimen sandinista Carlos Tünnermann. "Debió haber sido consultada por todo el pueblo de Nicaragua, para ver si quería o no un cambio de sistema político", agregó. Los sandinistas minimizaron la manifestación y la catalogaron de partidaria.

La diputada sandinista Alba Palacios, que preside la comisión especial que estudia las enmiendas, dijo que a la marcha acudieron más políticos opositores que miembros de la participación ciudadana. "¿Cuánta gente marchó allí?, 250 personas", dijo, por su lado, el titular del Congreso, el oficialista René Núñez.

El proyecto es respaldado por toda la estructura del Estado, controlada por los sandinistas, y rechazado por los empresarios, la iglesia católica y algunos partidos políticos de oposición. La iniciativa de ley debe ser aprobada en dos legislaturas, la primera antes del 15 de diciembre, cuando el Congreso concluye sus labores del año. Los grupos cívicos promotores de la marcha advirtieron en un comunicado que no reconocerán la reforma aunque lo apruebe la "aplanadora orteguista".