Estudiantes chilenos marchan pese a prohibición

Unos 300 estudiantes salieron a las calles para demandar educación de calidad a pesar de que la Intendencia de Santiago negó el permiso debido a actos vandálicos en marchas anteriores.
Estudiantes chilenos protestan contra gobierno y exigen educación de calidad.
Estudiantes chilenos protestan contra gobierno y exigen educación de calidad. (AP)

Santiago

Unos 300 estudiantes secundarios desafiaron una prohibición del gobierno e intentaron marchar para exigir una educación gratuita y de calidad, por lo que fueron repelidos por la policía antimotines que detuvo a un número indeterminado de adolescentes.

La Intendencia de Santiago negó en la víspera la autorización para la marcha debido a los actos vandálicos registrados en dos recientes marchas estudiantiles, la última de las cuales culminó con el saqueo a una iglesia, cuyo edificio es monumento nacional, de la cual sacaron varias especies a la calle, incluida una imagen de un Cristo crucificado, el cual rompieron a golpes.

Las autoridades negaron la autorización para la marcha por los actos vandálicos que hubo en manifestaciones anteriores


Las dos organizaciones de secundarios que citaron a la marcha revocaron el llamado al no contar con el permiso gubernamental, pero convocatorias por redes sociales reunieron a unos 300 alumnos en una céntrica plaza y varios marcharon algunas cuadras por un parque, mientras otros grupos llegaron por calles aledañas hasta la principal avenida de Santiago, donde caminaron alrededor de una cuadra hasta que la policía los reprimió.

Camarógrafos observaron y filmaron que varios jóvenes fueron detenidos por la policía sólo porque se acercaron a mirar como detenían a algunos de sus compañeros.

La mayoría de las marchas estudiantiles en Chile se han desprestigiado porque son infiltradas por encapuchados que se suman a estudiantes que tapan sus rostros y protagonizan actos vandálicos que incluyen destrozos de señales del tránsito, de vitrinas e incluso algunos saqueos.

La policía antimotines rara vez detiene a estos encapuchados y en el caso del destrozo del Cristo, aunque la iglesia atacada disponía de resguardo policial, los agentes se movieron a controlar desórdenes, según dijeron.

Al ambiente adverso a las protestas estudiantiles se sumaron los millonarios destrozos en el interior de una escuela ocupada ilegalmente por los alumnos. Aunque la municipalidad respectiva pidió desde el comienzo su desocupación, ella tardó varias semanas porque la policía elaboró un protocolo de desalojo, justo después de ácidas críticas a los agentes antimotines rompieron una centenaria puerta de un tradicional recinto de educación.