Manifestantes en Tailandia entran por la fuerza en la sede del ejército

Los activistas dejaron antes sin electricidad al cuartel general de la policía y rechazaron los llamados al diálogo de la primera ministra, Yingluck Shinawatra, a quien consideran un títere de su ...
Un niño hace sonar su silbato durante una protesta antigubernamental en un ministerio hoy en Bangkok
Un niño hace sonar su silbato durante una protesta antigubernamental en un ministerio hoy en Bangkok (AFP )

Bangkok

Manifestantes que reclaman la salida del gobierno tailandés entraron por la fuerza este viernes en la sede del Ejército de tierra, indicó a la AFP una portavoz militar. "Los manifestantes forzaron el portal a las 12:10 [05:10 hora GMT] y se encuentran en el cuartel general del Ejército de tierra", declaró. Una periodista de la AFP en el lugar evaluó en miles las personas que accedieron al complejo para pedir a los militares que se sumaran a ellos, aunque no entraron en los edificios.

"Queremos demostrar al ejército que el pueblo es fuerte y valiente [...] Queremos saber si el ejército estará al lado del pueblo", dijo uno de los líderes de los manifestantes, Amorn Amornrattananont. "No queremos un golpe de Estado militar", añadió. Desde hace mes hay una gran movilización contra la primera ministra, Yingluck Shinawatra, y su hermano Thaksin, ex primer ministro derrocado por un golpe de Estado en 2006 y que sigue siendo clave en la política del país a pesar de su exilio.

Durante la semana las manifestaciones fueron cada vez más importantes y este viernes los manifestantes, que rechazan la oferta de diálogo de Yingluck, ocupaban varios edificios oficiales, entre ellos el ministerio de Finanzas. Antes, este jueves, los manifestantes habían cortado la electricidad en la sede de la policía nacional, en Bangkok.

"Los manifestantes cortaron la electricidad en el cuartel general de la policía nacional, estamos usando un generador", explicó a la AFP un responsable policial, Prawut Thavornsiri, mientras unas mil personas se manifestaban frente al edificio, cerrando el tráfico en una de las zonas más concurridas de la capital. El corte coincidió con un nuevo llamamiento a la negociación de la primera ministra Yingluck Shinawatra. "Propongo a los manifestantes que dejen de protestar y que desalojen los edificios oficiales", declaró Yingluck en un discurso televisado, llamando a "encontrar una solución".

"No podemos confiar en ella", reaccionó Akanat Promphan, un portavoz de los manifestantes, poco dispuestos a renunciar a la ocupación del ministerio de Finanzas y de un complejo que acoge varios ministerios. Las protestas se desencadenaron por un proyecto de ley de amnistía que los manifestantes consideran diseñado para permitir la vuelta del hermano de Yingluck, Thaksin Shinawatra, ex primer ministro exiliado en Dubái para evitar una condena a dos años de prisión por malversación financiera.

El rechazo del Senado a esta ley no sirvió para calmar a la oposición a Yingluck, unida por su odio hacia Thaksin y que pide la caída de la primera ministra, a la que consideran una marioneta de su hermano. Esta acusación fue enarbolada por el Partido Demócrata, en la oposición, para plantear una moción de confianza a la que Yingluck escapó este jueves gracias a la mayoría parlamentaria de su partido, el Puea Thai.

Tras semanas de movilización, los manifestantes no dan muestras de querer renunciar a su lucha, aunque se espera una pausa con motivo del cumpleaños del rey Bhumibol, el 5 de diciembre, un acontecimiento muy importante en Tailandia. Estas manifestaciones son las más importantes desde 2010, cuando cien mil partidarios de Thaksin, los "camisas rojas", ocuparon el centro de Bangkok durante dos meses para reclamar la partida del gobierno de entonces, dirigido por el demócrata Abhisit Vejajiva.

Finalmente, la movilización fue violentamente aplastada por el ejército, causando 90 muertos y 1,900 heridos. Esta crisis mostró las profundas divisiones entre las masas rurales y urbanas desfavorecidas del norte del país, partidarias de Thaksin, y las élites de Bangkok, que odian al ex primer ministro. Miles de "rojos" se concentran desde el domingo en un estadio de Bangkok en apoyo al gobierno y anuncian una gran manifestación para el sábado.

La oposición, por su parte, se concentró el miércoles en torno a unas 25 sedes de la administración provincial, sobre todo en el sur del país, bastión de los Demócratas. El jueves, hubo marchas hacia los ministerios de Defensa y de Educación. Esta nueva movilización preocupa a la comunidad internacional. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, aseguró el miércoles estar "preocupado por el aumento de las tensiones políticas en Bangkok".