Las manifestaciones y las deserciones en Turquía debilitan a Erdogan

El primer ministro turco está sometido a grandes presiones debido al escándalo político-financiero sin precedentes que causó una ola de dimisiones en su gobierno y nuevas protestas populares que ...
Manifestantes gritan consignas contra el gobernante partido islamista AKP y reclaman la dimisión de Erdogan, hoy en Ankara
Manifestantes gritan consignas contra el gobernante partido islamista AKP y reclaman la dimisión de Erdogan, hoy en Ankara (AFP)

Estambul

La presión aumentó hoy sobre el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, salpicado por un escándalo político-financiero sin precedentes que provocó una oleada de dimisiones en su bando y nuevas manifestaciones reprimidas por la policía. Las fuerzas de seguridad intervinieron esta tarde en la plaza Taksim de Estambul para dispersar a miles de manifestantes que denunciaban la corrupción del gobierno conservador islamista y exigían la dimisión de su jefe. Según fuentes judiciales, fueron detenidas al menos 31 personas.

Otra manifestación reunió de 500 a 600 personas en Ankara sin que se registraran incidentes. Los asistentes gritaron "¡Gobierno, dimisión!", retomando las consignas de las manifestaciones que hicieron tambalearse al poder el pasado junio. Erdogan, inflexible, volvió a defenderse ante miles de partidarios reunidos en el aeropuerto internacional Ataturk, y denunció un "complot" en su contra. Aunque no nombró a su adversario, el primer ministro volvió a responsabilizar al movimiento del predicador musulmán Fetullah Gülen, acusado de estar en el origen de la investigación anticorrupción que provocó la dimisión de tres ministros de Erdogan.

"Los recientes desarrollos son una consecuencia del caso de los colegios privados", dijo Erdogan. La organización de Gülen, que en un principio apoyó a Erdogan al llegar al poder y que es muy influyente en la policía y la magistratura, declaró recientemente la guerra al gobierno, que quiere eliminar los colegios de apoyo escolar privado, una de sus principales fuentes de financiación. Pese a haber remodelado ampliamente su gabinete en la noche del miércoles, tras la dimisión de tres importantes ministros, las consecuencias de la crisis política provocada por la detención de decenas de personalidades cercanas al poder el 17 de diciembre, seguían siendo hoy patentes.

Tres diputados del partido gubernamental, amenazados de expulsión por haberse pronunciado en favor de la independencia de la justicia, anunciaron este viernes su dimisión. "No es posible hacer oír nada en el partido en el poder", indicó uno de ellos, Ertugrul Günay, ex ministro de Cultura, que acusó a su antiguo partido de "arrogancia" y de poner trabas a las acciones de la justicia.

En este contexto, el ejército turco, que ya tomó varias veces el poder en Turquía, anunció que rechazaba tomar parte en esta crisis. "Las fuerzas armadas turcas (TSK) no quieren verse implicadas en los debates políticos", dijeron en un comunicado. La crisis política provocó también un fuerte nerviosismo en los mercados. La lira turca cayó hoy a 2.1661 por dólar, un nuevo mínimo histórico. La pugna entre el gobierno y la justicia volvió a pasar a primer plano este viernes cuando el Consejo de Estado, principal jurisdicción administrativa turca, bloqueó un polémico decreto gubernamental que obliga a la policía a informar a su jerarquía antes de efectuar arrestos en el país.

Esta decisión supone un desaire para Erdogan, quien ordenó en los últimos días una purga sin precedentes en la jerarquía de la policía, sancionando a más de un centenar de altos oficiales a los que reprocha no haber avisado al gobierno de la investigación de la que es objeto. La Unión Europea (UE) pidió hoy a Turquía que trate de manera "transparente e imparcial" las investigaciones anticorrupción.

"Exhorto a Turquía, como país candidato (a entrar en la UE) (...) a que tome todas las medidas necesarias para que las alegaciones de corrupción sean tratadas sin discriminación o favoritismo y de forma transparente e imparcial", dijo en un comunicado el comisario europeo de Ampliación, Stefan Fule. Según la prensa turca, los fiscales encargados de este caso se interesan especialmente por uno de los dos hijos del primer ministro, Bilal Erdogan, sospechoso de tráfico de influencia a través de una fundación para la educación que preside.

La opinión general es que la amplitud del escándalo puede afectar a los resultados de Erdogan en las elecciones locales de marzo y en las presidenciales de agosto que serán con sufragio universal directo.