Luisa Ortega, la fiscal incómoda para Maduro

La poderosa titular del Ministerio Público venezolano ha tomado distancia y critica la represión a la oposición en los 54 días de marchas que han dejado 57 muertos.
La fiscal general Luisa Ortega ha confrontado en varios temas al gobierno.
La fiscal general Luisa Ortega ha confrontado en varios temas al gobierno. (Federico Parra/AFP)

Caracas

No es líder de la oposición, tampoco es una autoridad cualquiera: es Luisa Ortega, la poderosa fiscal general, chavista confesa, quien remece al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

Con voz firme, aunque por momentos quebrada, la abogada de 59 años acusó esta semana a la militarizada Guardia Nacional de ser la responsable de medio millar de heridos (más de la mitad del total) y de la muerte de un joven durante las protestas contra Maduro que han dejado 57 fallecidos en 54 días, según la Fiscalía.

“Más de la mitad de los lesionados ha sido producto de la acción de los cuerpos de seguridad”, aseguró.

Ortega señaló además a un oficial de la Guardia Nacional por la muerte de un estudiante de 20 años, en una protesta en Caracas.

“Fue impactado por un objeto como este”, dijo al mostrar una bomba lacrimógena, en claro desafío al gobierno que aseguró que el joven había sido asesinado con una pistola de pernos (de sacrificio de ganado), accionada por manifestantes durante la manifestación.

Ortega se ha vuelto la heroína de la oposición. En Twitter, Freddy Guevara, vicepresidente del parlamento, calificó de “histórica” su declaración.

“TRAIDORA”

Pero la airada reacción del gobierno no tardó en llegar. Uno de los más poderosos dirigentes del chavismo, Diosdado Cabello, tildó a la fiscal de “traidora”, durante su programa televisivo. Y el diputado oficialista Pedro Carreño lanzó en su cuenta de Twitter: “Pena ajena da ver a Luisa Ortega”.

En apenas semanas, Ortega ha dado varios golpes contra el gobierno. Primero denunció como “una ruptura del orden constitucional” la decisión a fines de marzo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de asumir atribuciones del Legislativo, único poder controlado por la oposición.

Aunque luego de una fuerte presión internacional el TSJ dio marcha atrás, la decisión desató la violenta oleada de protestas.

La brecha se amplió cuando la fiscal rechazó el llamado de Maduro a una Asamblea Constituyente, considerada por la oposición como una maniobra para perpetuarse en el poder.

En una carta filtrada a la prensa, aseguró que la Constituyente “en lugar de propiciar un clima de paz” —como dice Maduro— agravará la crisis.

Fue aún más lejos al condenar en una entrevista con el periódico neoyorquino The Wall Street Journal “la represión” en las protestas. También censuró los juicios de civiles por tribunales militares.

Maduro, aunque quisiera, no puede destituir a la fiscal, en el cargo desde 2007. La Asamblea Nacional —entonces controlada por el chavismo— la reeligió en 2014 para otro mandato que concluirá en 2021.

“Pido disculpas a la revolución por haber designado a Luisa Ortega Díaz como fiscal general (...). Yo fui uno de los que la defendí y tuve que convencer a compañeros”, se lamentó ayer Cabello, quien era presidente del parlamento cuando fue designada.

Ortega fue cercana al fallecido presidente Hugo Chávez incluso desde su campaña presidencial en 1998, cuando laboraba en un despacho de abogados del estado Aragua (norte). Está casada con el diputado chavista Germán Ferrer, quien perteneció a las Juventudes del Partido Comunista y participó en la guerrilla urbana contra Rómulo Betancourt, primer presidente de la etapa democrática en 1959-1964.

Pero Ortega no siempre fue querida por la oposición, que por años la acusó de tomar medidas a favor del gobierno.

Ortega es recordada por imputar a los policías que la justicia condenó por el golpe de Estado contra Chávez en 2002. También por impulsar la condena a casi 14 años de prisión que cumple el dirigente opositor Leopoldo López, acusado de propiciar las protestas de 2014 contra Maduro, que dejaron 43 muertos.

Pero desde finales de 2016, diputados opositores aseguran que la luna de miel con Maduro llegó a su fin. Para el politólogo chavista Nicmer Evans, crítico de Maduro, Ortega “es una mujer firme, que asume posturas a todo riesgo”.

“Ella representa al chavismo digno, democrático, frente a las pretensiones totalitarias del madurismo”, asegura.