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Los pendientes de Rousseff

Reforma política, combate a la corrupción e impulso económico marcan la agenda de su reelección.

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Con 51.6% de votos contra 48.4% para su adversario Aécio Neves, la recién reelecta presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, logró en la segunda vuelta del domingo el resultado más débil de votos desde el fin del régimen militar (1964-1985) y la instauración del escrutinio presidencial por sufragio universal en 1989. Apenas reelecta, Rousseff delineó, el domingo por la noche en Brasilia, sus tres prioridades: la reforma de las instituciones, la lucha contra la corrupción y el relanzamiento de una economía en retroceso.

Reforma constitucional

La idea no es nueva. Desde hace años, la reforma política, indispensable en un sistema agobiado con 28 partidos representados en el Congreso nacional, vuelve periódicamente al primer lugar de la agenda. Pero ningún gobierno se ha atrevido hasta ahora a emprender esa vasta tarea. Algunas semanas después del inicio de las protestas sociales en junio de 2013, Rousseff propuso crear una asamblea constituyente para preparar una profunda "reforma política". La propuesta fue retirada dos días después ante el rechazo de una mayoría de diputados, incluso de la bancada del oficialista Partido de los Trabajadores (PT, izquierda).Pero el domingo, Rousseff hizo de esta reforma la prioridad de su segundo mandato y prometió dialogar al respecto con el Parlamento, además de convocar un referendo.

Lucha contra la corrupción

La corrupción se impuso como un tema central de la campaña presidencial.

Frente a los hechos, la intolerancia de los brasileños no deja de crecer. Con un alza difícil de medir en términos financieros, el daño para el país se eleva a por lo menos 0.5 por ciento del PIB, según el sitio Internet Congresso em Foco. Nuevas bases legales fueron fijadas durante el primer mandato de Rousseff. El Senado aprobó un proyecto de ley que criminaliza la corrupción y entró en vigor una ley llamada "Ficha limpa" (ficha propia). La misma Rousseff despidió a siete ministros en 2011 por sospechas de corrupción. Durante la campaña, también prometió endurecer las leyes, entre ellas las que castigan a los funcionarios por enriquecimiento ilícito. El domingo insistió en que iba a buscar aplicar en primer lugar las leyes ya votadas, y castigar la "impunidad que protege a los corruptos".

Relanzamiento económico

Elegida en 2010 en la euforia que siguió la edad de oro de la doble presidencia de Lula (2003-2010), Rousseff heredó una crecimiento económico anual de 7.5%. Este año, el país apenas alcanzará 0.7% del PIB —o incluso 0.3% según la OCDE—. En 2015, el país apenas crecerá 1.7% según las previsiones más optimistas, por debajo de la media mundial y muy lejos de los otros grandes emergentes del club de los Brics (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).

Rousseff ha prometido una reforma fiscal y seguir aumentando el salario mínimo, además de reafirmar su compromiso de disciplina fiscal y freno a la inflación.

Pero la tarea a partir del 1 de enero próximo será tanto más difícil con una coalición oficialista debilitada en el Congreso. En las elecciones legislativas celebradas el 5 de octubre, el PT pasó de 88 a 70 diputados y ahora enfrentará una cifra inédita de legisladores conservadores.

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