Las librerías se rebelan

Lam Wing-kee fue detenido durante ocho meses por la policía china, acusado de distribuir “libros prohibidos” desde Hong Kong. Ahora, afirma el librero, no se quedará callado ante la intención de ...
Manifestantes marcharon ayer contra Pekín en la metrópoli isleña.
Manifestantes marcharon ayer contra Pekín en la metrópoli isleña. (Bobby Yip | Reuters)

Pekín

El librero hongkonés Lam Wing-kee se negó a quedarse callado tras ser liberado después de ocho meses detenido y bajo estricta vigilancia de agentes chinos, sin derecho a un abogado o a realizar una llamada a sus familiares, y consiguió que miles de habitantes de la ex colonia británica compartieran su indignación.

Unos seis mil ciudadanos de la isla protagonizaron ayer una manifestación en contra del gobierno chino y en defensa de las libertades de la región, que comenzó en la librería Causeway Bay, que gestionaba Lam, y acabó frente a la oficina de representación de China en Hong Kong.

Lam transmitió un mensaje claro nada más llegar: el gobierno chino "quiere reducir las libertades de Hong Kong". Y los hongkoneses le apoyaron con pancartas, en las que se podía leer: "Creemos a Lam Wing-kee" o "Abajo el Partido Comunista de China (PCCh)".

Las declaraciones de Lam a principios de esta semana sobre cómo fue tratado por agentes chinos en un arresto que considera "ilegal", dado que infringe el sistema judicial independiente de la isla, ha dado un nuevo giro al caso de los cinco libreros hongkoneses desaparecidos a finales de 2015.

Algunos desaparecieron cuando estaban de visita en una ciudad china, otros en Hong Kong o incluso en Tailandia, y todos reaparecieron detenidos, con confesiones televisadas que Lam asegura fueron forzadas.

De los cinco libreros, solo queda uno en manos de las autoridades, Gui Minhai, que cuenta con pasaporte sueco, si bien le siguen negando las visitas de diplomáticos de este país.

Para algunos ciudadanos de la isla, que disfruta de un sistema diferente al de China continental, con libertad de prensa o de expresión, Lam se ha convertido en un "modelo", explicaba Joshua Wong, una de las caras más conocidas de la "revolución de los paraguas" de 2014.

"Un ejemplo de lucha para no perder nuestras libertades", enfatiza Wong, cuyo partido, Demosisto, comenzó el viernes las movilizaciones.

Lam aclaró que le habían dejado libre con la condición de que volviera con un disco duro con los datos de clientes de su negocio, especializado en libros que relatan, con mayor o menor credibilidad, sórdidos detalles de la vida de los dirigentes del PCCh, de escándalos sexuales o corrupción.

Este tipo de libros tienen mucho éxito entre los ciudadanos chinos que viajan a Hong Kong, dadas las limitaciones en el continente, donde cualquier escrito que se salga de la línea marcada por las autoridades está prohibido.

Al parecer, Lam ayudó a enviar desde Hong Kong algunos de estos libros a clientes chinos, si bien defendió que el envío desde la isla es legal y señaló que, en el caso de que consideraran que infringió alguna norma, hay vías legales para procesarle.

"La librería está en Hong Kong, un lugar donde la libertad de expresión y de publicación está protegida. Y el país (Pekín) está utilizando la violencia para destruirlo", denunció ayer Lam a los periodistas, al tiempo que pedía a los hongkoneses que luchen por sus derechos.

Otro de los libreros liberados, Lee Po, negó ayer que le hubiera dicho a Lam que fue secuestrado, tal y como éste aseguró, poniendo distancia entre ambos.

"Aunque Lee Po está en Hong Kong, sigue controlado porque tiene familiares en el continente. Sé que ha dicho muchas cosas en contra de su voluntad", respondió Lam.

En estos meses, el gobierno chino ha afirmado que los libreros fueron al continente a colaborar en una investigación de las autoridades por su propia voluntad.

Para el disidente y abogado Teng Biao, uno de los más destacados en la lucha por la democracia en China, este caso hará a los hongkoneses "más fuertes". Lo que está por verse, dice, es si la comunidad internacional presta más atención "a las atrocidades del PCCh".