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Viernes , 21.09.2018 / 15:06 Hoy

“El ejército debe frenar las matanzas de paramilitares”

LA ALDEA

El sociólogo nicaragüense René Vargas reprocha la pasividad de fuerzas armadas ante represión de Daniel Ortega.
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A dos meses de iniciadas las protestas en Nicaragua y en medio de la peor crisis del país en su historia reciente, el presidente Daniel Ortega se aferra al poder con una estrategia de diálogo y represión, mientras negocia su salida con el gobierno de Estados Unidos para salvaguardar su fortuna y garantizar su inmunidad”.

Así lo afirma en entrevista con MILENIO el sociólogo y ensayista Oscar René Vargas, quien analiza la “insurrección cívica” que vive Nicaragua desde el 18 de abril y el terror con el que han respondido policías y paramilitares, algo nuevo en una nación que hasta hace ocho semanas era “la más segura de Centroamérica”.

Para Vargas, quien le salvó la vida a Ortega en 1967 y asesoró al primer gobierno sandinista en los años 80, aunque en 2007 tomó distancia, a diferencia de otros presidentes latinoamericanos depuestos por protestas cívicas multitudinarias, Ortega muestra una singular fortaleza, lo que él atribuye a la millonaria cooperación recibida de su aliada Venezuela desde 2007.

“Ortega ha manejado 4 mil millones de dólares de la ayuda venezolana como una ‘caja chica’: sin rendir cuentas al Estado y enriqueciendo a sus amigos en el parlamento, el Poder Judicial y Electoral e incluso en la policía, el ejército y el sector privado”, asegura.

“Todos ellos están tocados por Ortega. Es una clase enriquecida a la sombra del poder, que ahora cierra filas porque temen salir afectados en una investigación”, añade.

Según el investigador, Ortega también habría “comprado el silencio” del titular de la OEA, Luis Almagro, implacable con el gobierno de Nicolás Maduro pero asombrosamente leal a Ortega ante las denuncias de fraude electoral, y ahora de represión. “Se dice que Almagro recibió cinco millones de dólares. Una suma que pone de rodillas a cualquiera de esos funcionarios de organismos internacionales… sin duda, una buena jubilación”, ironiza.

A juicio de Vargas, cofundador del Frente Sandinista (FSLN) en los años 1960, el otrora revolucionario Ortega, hoy de 72 años, ha desatado “una represión tan brutal como la de Hitler ante el alzamiento de Varsovia”, la mayor rebelión civil contra la Alemania nazi con saldo de 700 mil muertos y heridos.

También opina que Ortega, que gobernó por primera vez de 1985 a 1990 durante la revolución sandinista de 1979-1990, ha perdido el grueso de su base social. “Cada asesinato le resta gente y posibilidades de recuperar apoyo”, dice Vargas y considera que, asediado por las protestas y presionado externas, Ortega, en el poder desde 2007, estaría pactando su retiro mediante un acuerdo secreto con EU para poder abandonar el poder con garantías de inmunidad. “Ortega reprime y juega a ganar tiempo. Sabe que Washington es el que le puede hacer más daño a él y a su familia”.

Sobre la situación en las calles del país, donde grupos armados disparan a plena luz del día contra civiles inermes, Vargas piensa que Ortega “creó un monstruo que ya no puede controlar, pandilleros, turbas y sicarios capaces de los crímenes más atroces”.

También considera que el ejército, que ha prometido no involucrarse en la crisis, está mostrando una “complacencia pasiva” frente a las matanzas, cuando “debería intervenir para disolver a las fuerzas irregulares fuera de la ley”.

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