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Domingo , 09.12.2018 / 23:47 Hoy

“Las personas huían enloquecidas... el caos era total”

La vía principal de Barcelona quedó teñida de sangre en pocos minutos en medio de gritos de terror.

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Desde las 18:00 horas, Barcelona se vio envuelta en el sonido de las sirenas. La turística zona de Las Ramblas, que suele estar colmada de gente, se volvió un caos después de que una furgoneta atropellara a los transeúntes y desatara el terror.

“El caos era total. La gente huía enloquecida desde la Rambla, subiendo por plaza de Catalunya”, relató a la agencia DPA el periodista Ramiro Aldunate, del diario Marca, ubicado a apenas una manzana del lugar del atentado terrorista.

Según afirmó, muchas personas se refugiaron en el edificio donde trabaja mientras intentaban huir del lugar, ubicado en el centro de la capital catalana. Poco después, se escucharon disparos.

De acuerdo con varios testigos, el vehículo se subió a toda velocidad a Las Ramblas trazando eses, claramente con la intención de atropellar al mayor número posible de personas.

La zona del centro de la ciudad de Barcelona, por la que cada día pasean miles de personas y que atrae a numerosos turistas de todas las nacionalidades, presentaba un aspecto desolador.

Decenas de heridos en el suelo, cubiertos de sangre, rodeados de un auténtico caos de objetos y souvenirs desparramados por la furgoneta, tras embestir y derribar a su paso numerosos kioscos de la zona.

Agentes de la Guardia Urbana trataban de atender a las víctimas, mientras la policía acordonaba la zona.

El centro de Barcelona permanecía completamente cortado y el Metro dejó de funcionar. Los negocios en Las Ramblas y en Plaza Catalunya cerraron las persianas nada más producirse los hechos, siguiendo las instrucciones de la policía.

Muchos turistas que se habían refugiado dentro de los comercios permanecieron allí al menos una hora y media después del atentado.

Mientras tanto, en el barrio de la Sagrada Familia, otro de los puntos turísticos más frecuentados de Barcelona, se reforzó la vigilancia y las calles de la zona quedaron desiertas.

Gonzalo Gregorio, dueño de un pequeño negocio de alquiler de bicicletas, relató que varios clientes habían llamado ya para informar que iban a retrasarse en la entrega, ya que habían dejado atadas sus bicis cerca del mercado de La Boquería y no podían acceder a la zona, que continuaba acordonada.

Uno de sus clientes, Markus, un austriaco de visita en Barcelona, contó que había estado en Las Ramblas con su bici apenas unos minutos antes de que la furgoneta embistiera a decenas de personas. Estaba visiblemente afectado por los acontecimientos.

En las horas posteriores al atentado, se produjeron diversas actuaciones policiales en medio de un clima de nerviosismo, corridas e informaciones contradictorias. Las líneas de Metro fueron cortadas y la policía desalojó todos los locales comerciales en la zona.

Los medios informaron en un principio que un hombre se había atrincherado en un bar de la zona, pero la policía negó esa versión.

Al momento de escribir estas líneas, se ignoraba cuántas personas habían participado de la masacre en Las Ramblas.

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