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Sábado , 23.06.2018 / 18:35 Hoy

Las cuentas de la crisis española

El presidente, el conservador Mariano Rajoy, del Partido Popular se jactó de haber sacado al país de la crisis, mientras se calcula que hay cinco millones de desempleados y unos 500 mil más que emigraron a otros países por la actual situación.

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José Antonio López

El gobierno español insiste en que se ha salido de la crisis, pero la realidad es devastadora: casi cinco millones de desempleados, recortes extraordinarios en el Estado del bienestar (salud, educación y sanidad), éxodo de jóvenes y deudas que asfixian a la economía familiar, es la España actual de la que presume el presidente conservador Mariano Rajoy.

Y es que en diciembre, en su última comparecencia ante el Congreso, el presidente Rajoy, del Partido Popular (PP), se jactó de haber sacado al país de la crisis y reiteró que prácticamente el grueso de la responsabilidad recae en el gobierno precedente de José Luis Rodríguez Zapatero, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), según su fórmula de la "herencia" recibida a casi un año que se cumpla la primera legislatura del actual poder.

Al respecto, el opositor PSOE (centro) recordó a Rajoy que desde que llegó a la casa presidencial de La Moncloa se perdieron un millón de empleos, según el ex ministro de Trabajo Valeriano Gómez.

Pese a todo, los expertos aseguran que España marcha mejor que en 2013, y que hace dos años cuando la economía tocó fondo. Según los indicadores macroeconómicos esto es cierto, pero las amenazas siguen siendo importantes. La deuda pública se acerca a 100% del producto interno bruto (PIB) y la reducción del déficit es lenta y difícil porque el ejecutivo tampoco quiere asumir una reducción del gasto estructural.

La cuestión política es determinante, y el gobierno de Rajoy — al igual que algunos de sus pares de la Unión Europea— no está dispuesto a asumir altos costos políticos.

Pero más allá de estadísticas y de tecnicismos, basta con salir a la calle para escuchar testimonios desesperados como el de Manolo, 51 años.

"Tuve una casa, una pareja, una vida... Ahora no tengo trabajo y vivo de la caridad de mis amigos. El sistema te expulsa y hace que te sientas un problema, como una mierda, solamente por no tener dinero. Es un sinsentido".

Manolo lleva años en el paro, trabajaba en un restaurante como jefe de cocina, pero la falta de clientes los fines de semana lo dejó en la calle. En 2013 se le agotó el subsidio por desempleo y desde entonces está sin ingresos.

Para Cristina Jiménez, 28 años, es su primera vez. No había conocido el desempleo, pero cree que no le renovaron el contrato en la inmobiliaria donde trabajaba a causa de su maternidad. Su niña tiene nueve meses.

"Ayer fue mi último día. Esto me ha tomado por sorpresa y doy gracias que mi pareja tiene trabajo. Ahora mi intención es hacer cursos y seguir formándome, mientras cobro el subsidio".

No menos escalofriante es la siguiente estadística: casi dos millones de familias tienen a todos sus miembros sin trabajo. Por eso, los que pueden se marchan para buscar una mejor vida.

Víctor tiene 26 años y es arquitecto. Desde noviembre reside en Ginebra. Y no por gusto, sino porque en España no encontraba trabajo. Hallar un empleo en el país helvético le llevó dos meses y el envío de poco más de cien currículos. Por el momento, este licenciado por la Universidad Complutense está contento, aunque el sueldo que recibe como extranjero "es más bajo que el que percibe un suizo". "Pero tampoco te puedes quejar, tienes un sueldo con el que poder vivir y perspectivas de futuro", nos dice.

El chico es uno de los muchos profesionales españoles que tuvieron que emigrar en busca de nuevas oportunidades en el extranjero, lo que la ministra de Empleo, Fátima Báñez, define como "movilidad exterior".

Aunque no hay cifras oficiales de la fuga de talentos ya que ni el ministerio de Trabajo ni el de Exteriores cuentan con ellas –"no tenemos este tipo de registros", alegan–, a través de distintos indicadores facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y también de la percepción de los colegios profesionales, es posible vislumbrar este efecto migratorio que padece España.

Se calcula en 500 mil la cifra de españoles que han emigrado a otros países por la crisis y nadie sabe si estos profesionales calificados regresarán algún día a casa. Si nos atenemos al estudio que publicó en diciembre la empresa holandesa Randstad, sería bueno para el país que lo hicieran. Según el informe, en 2020 faltarán en España 1.9 millones de trabajadores calificados.

Para Carlos Berzosa, ex rector de la Universidad Complutense de Madrid y actualmente profesor de economía, el escenario de España "está complicado. Aunque hay indicios leves de alguna mejora, es una mejora dentro de la enfermedad. El problema es que han dejado a mucha gente en la cuneta, se han deteriorado los derechos de los trabajadores, se ha abaratado la mano de obra y los contratos laborales, y se ha incrementado muchísimo el trabajo a tiempo parcial".

"Si hay salida a esta crisis, va a ser a base de recuperar los beneficios a costa de los trabajadores y con recortes al Estado de bienestar, como ya estamos viviendo y sufriendo (...). Los brotes verdes no se ven. Lo que ha pasado es que la situación, que era tan mala, ha tenido una leve mejoría. No ha ido a peor. Pero seguimos muy mal", lamentó.

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