La última jugada de Obama y Raúl Castro

El acuerdo entre Washington y La Habana para cancelar las ventajas de los inmigrantes cubanos para ser acogidos en EU obliga a Trump a decidir si acepta o ratifica la medida.
Cuba recibirá a deportados.
Cuba recibirá a deportados. (Reuters)

La Habana

En una sorpresiva jugada de último momento, los mandatarios Barack Obama y Raúl Castro adoptaron un nuevo acuerdo contra los indocumentados cubanos —el ingreso a Estados Unidos se ha quintuplicado— que pone al presidente electo, Donald Trump, ante la disyuntiva de avalarlo y continuar en diálogo con La Habana o suspenderlo e ir en contra de su política migratoria.

Washington eliminó las ventajas de los emigrantes ilegales cubanos de asentarse automáticamente si lograban ingresar a territorio de EU (Pies secos, pies mojados) y suspendió la acogida desde 2006 de médicos isleños en terceros países que solicitaran viajar a suelo estadunidense. “Al dar este paso estamos tratando a los emigrantes cubanos de la misma manera que tratamos a los emigrantes de otros países”, sostuvo Obama.

La acogida automática fue aprobada por el presidente Bill Clinton en 1995, durante  la llamada “crisis de los balseros”, ocurrida en medio de la peor debacle económica que recuerde la isla por la desaparición en 1991 de su principal aliado, la Unión Soviética.

El gobierno estadunidense redujo la entrega de visas a los cubanos y Fidel Castro autorizó la salida masiva de indocumentados. La decisión de Clinton se adicionó a la llamada Ley de Ajuste Cubano, vigente desde 1966. Ésta solo puede ser anulada por el Congreso.

Pero ahora, Cuba se comprometió a recibir a los nacionales que EU deporte.

“En relación a cómo esto puede ser interpretado, continuado, aceptado o asimilado” por la administración de Trump, “nosotros vemos que con lo que se corrige mediante esta” decisión “se está dando un paso importante que responde al interés nacional de Cuba, pero también al interés nacional de Estados Unidos” respondió la principal negociadora cubana, Josefina Vidal, interrogada por la prensa en La Habana

Desde que Obama y Castro anunciaron el 17 diciembre de 2014 el inicio de un inédito deshielo entre Washington y La Habana, el ingreso a EU de indocumentados se disparó motivado, según expertos, “por la falta de resultados palpables de las reformas económicas de Raúl Castro”, iniciadas varios años antes, y “por el temor de que ocurriera lo que acaba de suceder”.

De octubre pasado a la fecha, unos mil 806 cubanos intentaron llegar por mar a EU, según su Guardia Costera. No obstante, el número de quienes lo intentaron por tierra, sobre todo desde México, es muy superior, a juzgar por las cifras de la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras del país norteamericano. De menos de ocho mil indocumentados cubanos acogidos en 2011, cuatro años después esa cifra llegó a 40 mil 115, de acuerdo a ese organismo.

Aunque no parece que sea su prioridad, Trump ha anunciado que revertirá el deshielo para hacerlo “más favorable” a los intereses de EU e incluso llamó a Fidel Castro “brutal dictador”, poco después de conocerse la muerte del líder cubano, el 27 de noviembre pasado.

Sin embargo, Raúl Castro ha optado no por abrir una guerra retórica contra el mandatario electo, ni siquiera para responder a las referencias hirientes a su hermano mayor, y actuando de conjunto con Obama ha incrementado el tejido de acuerdos bilaterales como éste, con la evidente esperanza de que  implique un cambio de rumbo tras la llegada de Trump a la Casa Blanca.

Dentro de tres días los cubanos enviarán a EU la primera venta autorizada en medio siglo (40 toneladas de carbón vegetal); las ocho principales compañías aéreas de ese país ya vuelan a la isla; los visitantes estadunidenses crecieron 76% en 2016; por primera vez Washington autorizó los estudios clínicos de una vacuna cubana contra el cáncer con vista a su posterior comercialización, y el jueves pasado los dos gobiernos examinaron fórmulas de compensaciones mutuas, incluso por las propiedades estadunidenses confiscadas luego del triunfo de la revolución en 1959.