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Martes , 19.06.2018 / 15:31 Hoy

La masacre en Orlando lesiona la imagen de Trump

La posición del magnate republicano ante la matanza de 49 personas en un club gay de Florida por un neoyorquino desquiciado y pro yihadista afectó sus simpatías electorales.

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La Aldea

La primaria republicana concluyó el 3 de mayo, cuando el magnate republicano Donald Trump venció en Indiana. Pero, desde entonces, no logró transformarse en un candidato capaz de unificar al Partido Republicano y poner en marcha la campaña para la elección de noviembre. Al contrario, se estancó. Y no parece su respuesta al atentado de Orlando, Florida, contra la conocida discoteca gay Pulse, con saldo de 49 muertos, que pueda servir para relanzarlo.

Donald Trump también clamó el miércoles 15 por una vigilancia a las mezquitas, y de nuevo propuso prohibir de manera provisoria a los musulmanes emigrar a Estados Unidos. Pero diversos dirigentes del Partido Republicano se desmarcaron de él, como Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, o el senador Lindsey Graham, que se dijo "consternado". Más aun cuando Trump añadió el martes que los musulmanes "no lograban asimilarse a Estados Unidos".

Un sondeo de la cadena CBS, realizado los días 13 y 14 de junio entre 1,001 adultos a través de Estados Unidos, indica que las posiciones del candidato solamente encontraron un eco limitado: 62% de los estadunidenses considera que no se debería "prohibir a los musulmanes emigrar a Estados", ni siquiera en forma provisional; frente a 31% que sí lo piensan, según una iniciativa defendida por Donald Trump

A su vez, una encuesta del portal de negocios Bloomberg, realizado entre mil estadunidenses mayores de 18 años, indica que los proyectos de vigilancia de los musulmanes también promovidos por el candidato republicano no son muy bien recibidos. Solamente 27% de los entrevistas se dijeron favorables a la vigilancia mientras que 69% se oponen. El mismo sondeo revela que la propuesta de prohibir temporalmente la entrada a Estados Unidos a los musulmanes "es muy disparatda" para 51% de los estadunidenses, "un poco disparatada" para 15% de los entrevistados. Otro 34% dijo que no la considera "disparatada".

Mientras, la encuesta hecha por la CBS indica que 44% de los estadunidenses aprueba la manera en que el presidente demócrata Barack Obama respondió al atentado de Orlando, mientras que 34% la desaprobaron y 22% dijo no tener una opinión.

En cuanto a los dos candidatos, 36% aprobó la reacción de la favorita demócrata Hillary Clinton para las elecciones de noviembre, 34% la desaprobó y 30% no opinó; y 25% aprobó la respuesta de Donald Trump; 51% la desaprobó y 24% dijo no tener opinión.

Víctima de su propio juego, Trump está en un periodo de arreglo de cuentas con el juez Gonzalo Curiel (que instruye, en San Diego, el proceso ligado a los alegatos de fraude contra la Trump University) y con Susana Martínez, la gobernadora de Nuevo México (que había dado su apoyo al ex precandidato cubano-americano Marco Rubio). Él también ridiculizó a la senadora demócrata Elizabeth Warren con el sobrenombre de "Pocahontas", prohibió al Washington Post cubrir su campaña y, a raíz del atentado de Orlando, insinuó que Obama profesaba eventuales simpatías por la ideología islamista, lo que enfureció al campo demócrata.

Tampoco se benefició con el informe del inspector general del Departamento de Estado, que criticó las prácticas de los jefes de la diplomacia estadunidense desde el inicio del 2000 —de Colin Powell a John Kerry, pasando por Hillary Clinton— en materia de comunicaciones por correo. Cuando era secretaria de Estado, Clinton "utilizó celulares para actividades oficiales y recurrió ampliamente a una cuenta de e-mail personal en su servidor privado", criticó el órgano administrativo.

El impacto de estos derrapes del virtual candidato es evidente: un sondeo del Washington Post-ABC realizado del 8 al 12 de junio entre mil estadunidenses, muestra que Trump conserva una mala imagen: 70% de los estadunidenses tienen una imagen "desfavorable" del candidato y 55% "solamente" tiene una imagen "desfavorable" de la candidata demócrata. Esta proporción alcanza 89% entre los electores "hispánicos", 88% entre los "no blancos" y 59% entre los electores "blancos", los cuales se considera le son favorables.

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