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Miércoles , 17.10.2018 / 01:28 Hoy

El Ku Klux Klan y Trump, los enemigos comunes de México

La agrupación supremacista blanca, que cumple ya 150 años, renace y pone en la mira de su odio a los migrantes hispanos.

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Surgido de las cenizas de la guerra civil en el sur de Estados Unidos, el Ku Klux Klan (KKK) desapareció y renació antes de perder la batalla contra de los derechos civiles de los negros en los 60. Perdió miembros, se dividió y varios de sus militantes terminaron en la cárcel por una serie de asesinatos de afroamericanos. Muchos pensaron que la organización ya no existía y era apenas un fantasma de capas blancas, símbolo de odio y violencia.

El KKK, sin embargo, sigue vivo y sueña con volver a ser lo que fue: un imperio supremacista blanco, cuyos tentáculos se esparcen por toda la sociedad. Al conmemorar sus 150 años, el Klan trata de adaptarse a los tiempos modernos.

Su principal causa ya no es la lucha contra los negros, sino frenar la inmigración, según Brent Waller, "imperial wizard" (máximo líder) de los United Dixie White Knights de Misisipi.

Varios líderes del KKK coinciden en que el que Donald Trump tenga prácticamente asegurada la nominación presidencial republicana es un indicio de que la visión de esa organización está ganando peso.

"Venimos diciendo desde hace 40 años que hay que construir un muro" en la frontera con México, como propone Trump, expresó Thomas Robb, líder de una filial del Klan de Arkansas.

Decenas de miembros del KKK siguen reuniéndose al aire libre en el sur para prenderle fuego a cruces durante la noche y en tiempos recientes han circulado panfletos de la agrupación en barrios suburbanos tanto del sur como del norte. Y algunas agrupaciones independientes del Klan dicen que se están uniendo a otras organizaciones más grandes para ganar fuerza.

Líderes del Klan aseguran que sienten que la política estadunidense avanza en la dirección que ellos quieren y que se está esparciendo una mentalidad nacionalista, de "nosotros contra ellos", en todo el país. El deseo de frenar o al menos contener la inmigración —algo que pregona el Klan desde la década de 1920— es más fuerte que nunca. Y aumentan los afiliados a medida que se acerca el final del segundo término del presidente Obama.

Unirse al Klan es sencillo si se es blanco y cristiano. Solo hay que llenar un formulario. Se pueden comprar las típicas batas blancas del KKK por 145 dólares en internet.

Si bien el Klan aterrorizó a las minorías durante el último siglo, sus líderes presentan ahora una imagen más virulenta que violenta.

Dirigentes de distintas agrupaciones del KKK dicen que hay reglas contra la violencia, salvo que sea en defensa propia, y hasta los propios detractores admiten que la organización se ha moderado luego de que varios de sus miembros fueron encarcelados por provocar incendios, golpizas y atentados con bombas o armas de fuego.

Es imposible saber cuántos afiliados tiene el Klan ya que sus agrupaciones no dan esa información, pero sus líderes afirman que son miles, integrados a grupos llamados Klaverns.

El KKK fue creado por seis ex oficiales confederados (del sur) después de la Guerra Civil de 1861-1865. Inicialmente era una especie de fraternidad universitaria que usaba ropas ceremoniales y daba extraños títulos a sus dirigentes. Al poco tiempo, negros que habían sido liberados eran aterrorizados y se responsabilizó al Klan. El Congreso proscribió al Klan en 1871 y la agrupación desapareció.

El Klan parecía algo del pasado hasta que estalló la Primera Guerra Mundial (1914-18) y renació para oponerse a la llegada de olas de inmigrantes, sobre todo europeos. Creció cuando la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color intentó anular las leyes contra la segregación racial en los años 20. Millones de personas se le unieron, incluidos líderes comunitarios como banqueros y abogados.

Pasado el momento de apogeo, el Klan perdió miembros y a mediados de los años 60, en plena batalla por los derechos civiles de los negros, contaba con unos 40 mil afiliados.

Al ponerse el Sol en una cálida tarde de abril, miembros del Klan formaron un enorme círculo en un terreno del noroeste de Georgia y le prendieron fuego a una esvástica nazi. "¡Poder blanco!", gritaron al unísono. "¡Muerte a los impíos! ¡Muerte a nuestros enemigos!"

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