La peor catástrofe minera en Turquía, en el banquillo

Para los ocho responsables, excepcionalmente acusados de "muertes", el fiscal solicita penas que van hasta 25 años de cárcel por cada una de las víctimas del accidente.

Akhisar, Turquía

La justicia turca inicia este lunes el juicio sobre la peor catástrofe industrial de la historia del país, que costó la vida hace un año en Soma a 301 mineros y empañó la imagen del régimen islamoconservador del presidente Recep Tayyip Erdogan.

Cuarenta y cinco personas se sientan en el banquillo, ocho de ellas altos directivos de la empresa que explota la mina, acusadas de haber descuidado deliberadamente la seguridad de los trabajadores por razones de rentabilidad.

Para estos ocho responsables, excepcionalmente acusados de "muertes", el fiscal solicita penas que van hasta 25 años de cárcel por cada una de las víctimas del accidente.

Según la agencia de prensa DHA, estos acusados no estarán presentes en el tribunal sino que declararán por razones de seguridad por videoconferencia desde la cárcel de Esmirna (oeste) donde están detenidos.

El inicio de los debates está previsto este lunes a las 06H30 GMT en la ciudad de Akhisar (oeste de Turquía), a unos cuarenta kilómetros del lugar de la tragedia.

Centenares de policías antidisturbios han sido desplegados para garantizar la seguridad del centro cultural transformado en tribunal. Varios sindicatos han convocado manifestaciones de solidaridad con las familias de las víctimas.

Un año después de las manifestaciones antigubernamentales de junio de 2013, el accidente de Soma reavivó las protestas contra el primer ministro Erdogan, actualmente jefe de Estado, acusado de haber minimizado el alcance del drama y encubrir los errores de los directivos de la empresa gestora, presentados como cercanos al poder.

El drama tuvo lugar el 13 de mayo de 2014 a primeras horas de la tarde, tras declararse un incendio en uno de los pozos de la mina de carbón del grupo Soma Kömür, atrapando a unos 800 mineros que trabajaban a centenares de metros bajo tierra.

Según la investigación realizada por la justicia, el incendio se propagó rápidamente a varias galerías. Muchos mineros murieron rápidamente, quemados o intoxicados.

"Esclavitud"

Tras cuatro largos días de búsqueda, el balance definitivo de la catástrofe se elevó a 301 muertos y 162 heridos.

En los meses siguientes, los expertos judiciales confirmaron los primeros testimonios de los supervivientes y de colegas de las víctimas que imputaban a Soma Kömür una impresionante cadena de errores y fallas de seguridad, desde la falta de un detector de monóxido de carbono al mal funcionamiento de las máscaras de gas de los mineros.

Los fiscales también ponen en causa la "sobreexplotación" de la mina por la empresa y por su presidente Can Gurkan, el principal acusado en el proceso, que se jactaba antes del accidente de haber reducido en cinco veces los costes de producción de cada tonelada de carbón.

"La dirección de la empresa era plenamente consciente del peligro de muerte que existía para los obreros. Tendrían que haber cerrado galerías pero no lo hicieron para proteger sus márgenes", denunció a la AFP Selçuk Kozagacli, un abogado de la acusación civil.

"Es un accidente de otro tiempo, estamos en la época de internet y se obliga a la gente a trabajar como esclavos", dijo uno de sus colegas, Unal Demirtas, que defiende a la esposa de uno de los mineros muertos. "No debería haber ocurrido nunca", zanjó.

A menos de dos meses de las elecciones legislativas del 7 de junio, los abogados de las familias de las víctimas han anunciado su intención de inculpar al gobierno, en particular al actual ministro de Energía Taner Yildiz que abrió con gran pompa la mina en 2013 y la presentó como una de las más modernas y seguras del planeta.

Poco después de la catástrofe de Soma, el gobierno votó una ley para reforzar la seguridad en las minas. Pero cinco meses más tarde, un nuevo accidente en un pozo de carbón en Karaman (sur) mató a otras 18 personas.