Juan Pablo II y su influencia en la política

El ser fotografiado con un dictador, contribuir al derrumbe del comunismo y restablecer relaciones diplomáticas, son algunos de los momentos del pontífice en la política mundial.
Papa Juan Pablo II.
Papa Juan Pablo II. (especial)

Ciudad de México

El papa Juan Pablo II, que será canonizado este domingo, durante su pontificado enfrentó diversas cuestiones que no solo se relacionaban con la Iglesia, sino también con la política.

Una de ellas fue su visita a Cuba en enero de 1998 cuando pidió "que Cuba se abra al mundo" y "que el mundo se abra a Cuba", marcando una nueva etapa en las relaciones entre la Iglesia y el comunismo en la isla, luego de cuatro décadas de enfrentamiento.

Durante aquella visita, Karol Wojtyla fue recibido por Fidel Castro, contribuyendo al derrumbe del comunismo.

Otro aspecto a destacar en este ámbito son las relaciones diplomáticas con Israel en 1994 e incluso el restablecimiento de la relación diplomática entre México y El Vaticano en 1992, luego de un proceso de acercamiento con el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.

Además restableció relaciones diplomáticas con Gran Bretaña luego de 450 años de que se habían roto, así como con Estados Unidos en 1984 tras haberse roto en 1867.

Debido a su influencia mundial, se le considera clave en la reorganización de las fronteras europeas debido a la desaparición de la Unión Soviética.

En 1987 Juan Pablo II fue criticado por salir al balcón y fotografiarse con el dictador Augusto Pinochet luego de una reunión en el Palacio de la Moneda de Santiago de Chile.

Asimismo, otra imagen que marcó la religión y la política durante el pontificado de Juan Pablo II fue el momento en que regañó a Ernesto Cardenal, sacerdote y ministro de Cultura del Gobierno sandinista en Nicaragua, en el aeropuerto de Managua.

La reprimenda se debió a que Cardenal combinaba el ser sacerdote con la política, lo que fue visto como un símbolo de la difícil relación de Juan Pablo II con los sectores de izquierda en América Latina, en especial con la teología de la liberación. Dicha teoría es una corriente de pensamiento que defiende un cambio social.

Durante los 26 años que estuvo como Papa logró aumentar de 84 a 173 el número de países con los que El Vaticano mantenía relaciones diplomáticas.