“La ocupación de Israel es la causa del odio y la violencia”

Mohamed Saddat, embajador de Palestina, afirma que para poner fin al conflicto entre judíos y palestinos, la comunidad mundial y la ONU deben lograr que el gobierno de Tel Aviv acate sus resoluciones.
Mohamed Saddat recordó el carácter “ilegal” de los asentamientos.
Mohamed Saddat recordó el carácter “ilegal” de los asentamientos. (Javier García)

Ciudad de México

El embajador de Israel en México, Jonathan Peled, dijo en entrevista reciente con MILENIO que para que resolver el conflicto israelí-palestino "hay que terminar con la cultura del odio y la incitación a la violencia", de lo cual acusa a los palestinos. ¿Qué dice al respecto el embajador palestino?

Primero, que nosotros como palestinos siempre hemos vivido en paz con los judíos, con los cristianos; quien conoce la historia puede reconocer esto. El problema empieza cuando el movimiento sionista comienza a sembrar el odio entre los judíos para justificar la creación del Estado de Israel en la tierra palestina, en 1948. La pregunta principal es: ¿no es en sí misma la ocupación israelí una incitación al odio contra nuestra pueblo? Ahora, si como dice el embajador israelí, vamos a detener el odio que él nos achaca a nosotros, tenemos que poner fin a esta situación. Y para ello Israel debe acabar con la ocupación; ocupación que es ilegal e ilegítima, como afirma la ONU en decenas de resoluciones.

A la vez, el no reconocimiento del Estado palestino de parte del señor Benjamin Netanyahu y de muchos de sus ministros, la construcción de más y más asentamientos y las agresiones diarias de la policía y el ejército israelíes contra nuestra población, eso es lo que siembra e incita al odio. También es una obvia incitación al odio cuando Netanyahu responsabiliza al muftí de Jerusalén, Al-Husayni, de haber "convencido" a Hitler de que exterminara a millones de judíos. Son declaraciones muy peligrosas que no solo incitan al odio sino que buscan cambiar la historia y, peor aún, justificar a Hitler. Hoy mismo (lunes) Netanyahu anunció que estudia quitar la residencia a unos 80 mil palestinos de Jerusalén en su idea de quedarse con todo, y la comunidad internacional no puede asistir a estos hechos sin darse cuenta de su gravedad y del peligro que encierran.

Para expresar con cifras la lucha del pueblo palestino. ¿Cuánto medía Palestina hasta 1948 y cuánto miden hoy Cisjordania y la Franja de Gaza, bases del futuro Estado palestino independiente?

Palestina histórica medía 27 mil km2. La Resolución 181 de la ONU de noviembre de 1947 sobre la partición de Palestina le dio a Israel 54% y a nosotros 46%. En 1948 israel tomó 78% y después siguió ampliándose con la Guerra de los Seis Días, en 1967. Hoy el área de Cisjordania es 5.844 km2 y Gaza 365 km2, es decir 6.209 km2, sin hablar de los casi 200 mil colonos israelíes que viven en Jerusalén. Este de un total de casi 600 mil colonos en toda Cisjordania, de la que Jerusalén Este es parte. Están distribuidos en puntos estratégicos donde nos impiden el paso, se apropian del agua, de las tierras fértiles. Buscan dividir Cisjordania en cantones para complicarle la vida a nuestra población y obligarnos a emigrar. A esto sumemos el Muro de Cisjordania, que desde 2002 se apropió de más de 12% de ese territorio.

Según el embajador Peled, la paz no avanza porque los palestinos no quieren hacer concesiones...

Esta siempre ha sido la política israelí. Pero, ¿por qué debemos "hacer concesiones" sobre las resoluciones de la ONU que desde hace años han determinado con total claridad cómo resolver el conflicto? Nosotros hemos dado todo lo que podíamos dar. Teníamos 27 mil km2 y ahora ellos tienen 85% de eso. La concesión que ellos quieren es que cedamos el resto y construir el Estado de Israel sin el Estado palestino. Y que nos desarmemos. ¿Vamos a "hacer la concesión" de aceptar los asentamientos? ¿Vamos a aceptar la ocupación israelí y "conceder" su reconocimiento?

Israel dice: "si hay 1.4 millones de árabes israelíes dentro de Israel, los palestinos deben aceptar a los colonos en Cisjordania..."

La diferencia es que estos palestinos viven en sus tierras, en sus casas, ahí estaban ellos o sus abuelos cuando la partición de Palestina. Los otros son colonos israelíes que violan las leyes internacionales porque están en un territorio ocupado. El embajador israelí no puede hacer esta comparación. Por eso decía yo que ellos quieren imponer su visión a través de la fuerza.

¿Hay alguna relación entre el anuncio del presidente Mahmud Abás en septiembre ante la ONU de que se desentendía de los Acuerdos de Oslo tras dos décadas de incumplimiento israelí y esta nueva espiral de violencia que algunos llaman la "intifada de los cuchillos"?

No hay relación. Cuando el presidente Abás habló en la ONU precisamente estaba viendo lo que está pasando en Palestina, que nuestro pueblo ya no puede aguantar más la ocupación. Lo más importante de sus declaraciones es que la comunidad internacional y la ONU tomen en serio lo que está pasando y resuelvan de una vez por todas el conflicto aplicando las resoluciones de la ONU, y no dejar que nuestro pueblo se siga desangrando día con día a manos del ejército israelí.

De seguir Netanyahu endureciendo su discurso y la ocupación, ¿es posible esperar otra guerra entre Hamás e Israel como en julio-agosto de 2014?

Nuestra posición oficial es que nosotros llamamos a la lucha popular pacífica; cualquier medida que tome el señor Netanyahu que contribuya a la complicación de la situación es su responsabilidad. Por eso pedimos la intervención de la comunidad internacional para que Netanyahu aplique las resoluciones de la ONU. De hecho, ese es el sentido principal de todo lo que está pasando: cómo aplicar las resoluciones de la ONU.

El origen del problema, ya sea en torno de la Mezquita de Al-AQsa –cuyo trasfondo es el intento de Israel de cambiar el estatus de Jerusalén– o de los asentamientos es el carácter de Israel como fuerza ocupante. Israel tiene la llave en sus manos para detener todo esto: retirarse de nuestros territorios, no construir más asentamientos y detener las agresiones contra nuestro pueblo, que son la principal fuente de "incitación a la violencia y a la cultura del odio", en palabras del embajador israelí.