Alemania: a río revuelto, ganancia de islamófobos

El ataque a 'Charlie Hebdo' en Francia es capitalizado por integrantes del movimiento xenófobo Pegida, quienes han convocado para mañana a una manifestación en Dresde.
En Fráncfort, marcharon en pro de la convivencia.
En Fráncfort, marcharon en pro de la convivencia. (Frank Rumpenhorst/EFE)

Dresde, Alemania

El movimiento islamófobo Pegida, que la semana pasada movilizó a cerca de 18 mil personas en la ciudad alemana de Dresde (este), espera ganar apoyo tras los atentados cometidos en París en nombre del islam.

Los organizadores de estas manifestaciones semanales en Dresde, el grupo Europeos Patriotas contra la Islamización de Occidente (Pegida), convocó una manifestación para mañana para rendir un homenaje “a las víctimas del terrorismo de París”, entre ellos los 12 muertos del miércoles en el ataque a la revista satírica Charlie Hebdo.

Tras los atentados en Francia podrían surgir nuevos movimientos similares en Europa.

En Austria está prevista una primera manifestación de Pegida a finales de enero y en Gran Bretaña el líder del partido antiinmigración Ukip habló de la presencia en Europa de una “quinta columna”.

Mañana en Dresde “es muy probable que haya todavía más gente”,  estima Frank Richter, director de la Central Regional para la Educación Política, un organismo público.

Según Victor Vinaza, miembro del Consejo de Extranjeros de Dresde, “probablemente hay gente que hasta ahora se ha quedado en sus casas pero que ahora pensará: ‘Mira lo que pasó en el corazón de Europa, en París’”.

En Dresde, ciudad de más de medio millón de habitantes del este de Alemania, 18 mil personas, un récord hasta ahora, se manifestaron el pasado lunes para denunciar lo que consideran una islamización de su país y contra la política de asilo de la mandataria, Angela Merkel.

Sin embargo, unas 35 mil personas se manifestaron ayer contra Pegida, y para observar un minuto de silencio por las víctimas de París.

“Alemania es para todos”, “Todos nos reímos en el mismo idioma” se podía leer en algunas de las pancartas que ondeaban en la concentración.

Desde que empezaron en otoño, las manifestaciones de Pegida han ido creciendo: 500 personas el 20 de octubre, 3,500 a mediados de noviembre, 10 mil en diciembre y 17,500 personas antes de Navidad.

Para su manifestación de mañana, la número doce, Pegida ha pedido a la gente que vaya con un crespón negro en el brazo como símbolo de duelo por las víctimas en París. La manifestación empezará a las 18:30 locales, como todos los lunes, y se respetará un minuto de silencio por las víctimas.

“Para Pegida, lo que pasó en París demuestra que los miedos y el malestar que ellos sienten son reales”, advierte Frank Richter, el director del centro de educación política.

Desde el miércoles, los líderes del movimiento, que no suelen hablar con los medios, escribieron en Facebook que el ataque a Charlie Hebdo ilustra la incompatibilidad del islam “con la democracia”. “¿Tenemos que esperar que se produzca una tragedia como ésta en Alemania?”, se preguntan.

“Lo que está diciendo Pegida es que aquellos que afirmaban que su visión de pesadilla no tenía nada que ver con la realidad tienen ahora que entender que sí estaba justificada”, explica Werner Patzelt, profesor de ciencias políticas.

Hasta ahora el movimiento islamófobo ha calado en la ciudad de Dresde, y en menor medida en otras, pero ha habido contramanifestaciones en toda Alemania que en conjunto han sido más numerosas.

Pegida ha sabido hablar a los alemanes que consideran que el islam es una amenaza, un sentimiento que también alimenta el nuevo partido antieuro y antiinmigración Alternativa para Alemania (AfD) y que ya tiene a varios representantes en los parlamentos regionales.

Según un estudio de la revista Die Zeit, 57% de los alemanes considera que el islam es una amenaza y 61% cree que no es compatible con el mundo occidental.

Varias organizaciones musulmanas alemanas convocaron también para mañana una manifestación silenciosa en Berlín para denunciar la violencia y el riesgo de división de la sociedad.