Miles de brasileños esperan investidura de Rousseff

La presidenta brasileña partió del Palacio de la Alvorada al Congreso Nacional, haciendo un recorrido a bordo de un vehículo sin capota para poder saludar al público.

Brasilia

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, llegó hoy a la sede del Congreso Nacional, en donde jurará el cargo para iniciar su segundo mandato de cuatro años, a bordo de un vehículo sin capota para poder saludar al público que acudió a Brasilia para presenciar la ceremonia de investidura.

La jefa de Estado, vestida con un traje de falda y chaqueta clara y acompañada por su única hija, hizo, de pié en el vehículo y saludando al público, un recorrido de cerca de un kilómetro entre la Catedral de Brasilia y la sede del Legislativo.

La caravana de la mandataria fue encabezada por motociclistas y escoltada por la caballería del Batallón de la Guardia Presidencial, que marchó al ritmo del Rolls Royce "Silver Wraith" sin capota de la Presidencia brasileña, un vehículo que fue donado a Brasil por la reina Isabel II de Inglaterra en 1953 y es utilizado exclusivamente para la ceremonia.

En la sede del Congreso, al que entraron tras caminar por la alfombra roja extendida en una rampa, Rousseff y su vicepresidente, Michel Temer, fueron recibidos por el presidente del Senado, Renan Calheiros, y por el titular de la Cámara de Diputados, Enrique Eduardo Alves.

En el palacio legislativo, la mandataria, una economista de 67 años que fue reelegida en octubre pasado como candidata del Partido de los Trabajadores (PT), se dirigirá al plenario de la Cámara de Diputados, donde jurará el cargo, y lo mismo hará el vicepresidente Temer, que volvió a formar parte de su fórmula electoral.

A la ceremonia de investidura asisten los presidentes de Bolivia, Chile, Costa Rica, Paraguay, Uruguay y Venezuela, así como los vicepresidentes de China, Estados Unidos y Argentina -en esa orden los mayores socios comerciales de Brasil- y delegaciones de otros 70 países.

En medio de los desafíos que le esperan en los próximos cuatro años, incluyendo un escándalo de corrupción en la estatal Petrobras y un prometido y duro ajuste fiscal para enderezar la desacelerada economía, la investidura no tuvo el clima de fiesta popular prometido por el PT, que había planeado contratar autobuses para llevar a unas 30 mil personas hasta la Explanada de los Ministerios.

Un número muy inferior a ese se distribuyó por puñados en todo el recorrido de la Explanada con dos concentraciones un poco mayores frente a la Catedral y frente al Palacio de Planalto.

Tras prestar juramento ante el pleno bicameral y las delegaciones extranjeras, Rousseff pronunciará el primer discurso de su nuevo mandato y se dirigirá luego al vecino palacio presidencial de Planalto.

Desde un balcón del palacio conocido como "parlatorio", la mandataria hablará entonces para el público concentrado frente a Planalto y posteriormente recibirá el saludo de los jefes de Estado y de Gobierno presentes en la investidura.

Luego pondrá en funciones a los 39 ministros de su nuevo gabinete, posará para la fotografía oficial de la investidura y se dirigirá al cercano Palacio de Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde será ofrecido un cóctel para las autoridades extranjeras y otros cientos de invitados, con el que se pondrá fin a las ceremonias.

En Itamaraty la mandataria tendrá una reunión privada de diez minutos con el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, y otra con la directora general de la Unesco, Irina Bokova.