Derechos humanos, prioridad en pláticas del 'brexit', acepta GB

Reino Unidos se convertirá en el primer país en dejar el eurogrupo luego de 60 años del proyecto continental.
En Bruselas, los negociadores David Davis (i) y Michel Barnier.
En Bruselas, los negociadores David Davis (i) y Michel Barnier. (Emmanuel Dunand/AFP)

BRUSELAS, LONDRES

La primera jornada de negociaciones del divorcio británico de la Unión Europea (UE), el llamado brexit, tuvo lugar ayer en la capital belga, donde Reino Unido aceptó plegarse a la propuesta comunitaria de priorizar el tema de los derechos de los ciudadanos antes de abordar un eventual acuerdo comercial bilateral, que es lo que desea Londres.

Casi un año después del sismo de la victoria del brexit (British exit) en un referendo, Reino Unido y la UE comenzaron a negociar la salida, en marzo de 2019, del primer país en 60 años de proyecto europeo. Bruselas está representada por el negociador francés Michel Barnier y Londres, por David Davis.

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La negociación llega en un momento de debilidad para el gobierno de la primera ministra británica, la conservadora Theresa May, quien pasó meses insistiendo en que nada frenaría su intención de reducir la inmigración y dejar el mercado único europeo, la unión aduanera y todas las instituciones europeas, con tal de controlar sus fronteras.

Las rondas de esta primera fase tendrán lugar una semana de cada mes a partir del 17 de julio y contarán con grupos de trabajo —compromisos financieros, derechos de los ciudadanos y otros asuntos de divorcio—, así como un diálogo sobre el futuro de la frontera entre la británica Irlanda del Norte e Irlanda.

Así, la suerte de los 3.6 millones de ciudadanos europeos que viven en Reino Unido y de los 900 mil británicos residentes en la UE, en su mayoría en España, se impone como una de las prioridades en las negociaciones.

Mientras tanto, Theresa May prometió combatir por igual todo terrorismo tras el atentado contra una mezquita de Londres la noche del domingo que dejó un saldo de un muerto y 10 heridos.

El ataque “es un recordatorio de que el terrorismo, el extremismo y el odio adoptan muchas formas y nuestra determinación a la hora de combatirlo debe ser la misma, sea quien sea el responsable”, afirmó May a las puertas de su residencia oficial de Downing Street.

Un hombre de 47 años al volante de una furgoneta arrolló de manera intencional a unos fieles que venían de la conocida mezquita de Finsbury Park, en el norte de Londres, antes de ser detenido por los transeúntes y entregado a la policía. Más tarde, las autoridades consideraron oficialmente al sujeto como sospechoso de terrorismo.

Un testigo dijo a la cadena BBC que el agresor gritaba “¡quiero matar a todos los musulmanes!” al momento de atropellar al grupo.

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May, muy criticada la semana pasada por evitar a los afectados del incendio de un bloque de viviendas sociales en Londres, con saldo provisional de 79 muertos según las últimas cifras, visitó ayer la mezquita y se reunió con líderes religiosos del barrio. “Me alegra estar aquí hoy, para ver a todas las confesiones unidas en su deseo de desterrar el extremismo y el odio de nuestra sociedad”, dijo May.

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, condenó el “horrible atentado terrorista” y reiteró sus críticas a los recortes en la policía cuando May era ministra de Interior (2010-2016), como ya hizo tras el reciente atentado en un centro comercial. En tres meses, Londres ha sufrido tres atentados y el colosal incendio en un inmueble, que, combinados, dejaron decenas de muertos y heridos.

RMR