Demócratas y republicanos enfrentan otra división: la CIA

El informe de la Cámara alta sobre los “brutales” métodos de interrogatorio azuza la pugna política en Washington.
George W. Bush (2000-2008) burló las leyes locales e internacionales en su “guerra al terrorismo”.
George W. Bush (2000-2008) burló las leyes locales e internacionales en su “guerra al terrorismo”. (Mike Stone/Reuters)

Washington

El informe publicado ayer por el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos sobre los brutales interrogatorios de la CIA durante la doble administración del republicano George W. Bush (2001-2009), reabre viejas heridas en Washington y alrededor del mundo sobre uno de los episodios más oscuros de la historia reciente del país.

La publicación del informe puso una vez más de manifiesto la división que existe en EU sobre cuál es la mejor forma de combatir el terrorismo, y reavivó la polémica suscitada en todo el mundo por las torturas realizadas por agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en cárceles secretas en Europa y Asia tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en EU.

El presidente Barack Obama y los demócratas sostienen que "las técnicas de interrogatorio mejorado" utilizadas por la CIA en ese periodo, están en conflicto con los valores que el país defiende.

Obama calificó ayer de "alarmante" el programa de interrogatorios de sospechosos de terrorismo que llevó a cabo la CIA tras los atentados del 11-S y prometió hacer lo posible para que no se repita.

Los republicanos y miembros de los servicios de inteligencia insisten, en cambio, que estos interrogatorios fueron claves a la hora de prevenir atentados y salvar vidas de estadunidenses.

John Brennan, director de la CIA, reconoció que el organismo cometió "errores" en el pasado, pero defendió los métodos de interrogatorio utilizados, que sirvieron para "frustrar atentados, capturar terroristas y salvar vidas". El informe fue divulgado días antes de que los demócratas cedan el control del Congreso a los republicanos.

Los demócratas temían que si no lo divulgaban antes de la formación de la nueva legislatura, el informe nunca se difundiría ya que los republicanos lo iban a bloquear.

A partir de enero, los republicanos tendrán mayoría en ambas cámaras como consecuencia de las elecciones legislativas del 4 de noviembre.

"Los intentos de retrasar la divulgación del informe del Senado sobre la tortura muestran justamente lo importante que es este documento para comprender el programa horroroso de torturas de la CIA", dijo Sarah Margon, directora de Human Rights Watch en Washington.

"La política exterior de Estados Unidos está mejor sincerándose sobre los abusos cometidos que enterrando la verdad", añadió.

En cambio, el senador republicano John Thune consideró que el informe es "un intento de los demócratas de reescribir la historia" y atacar a Bush.

El reporte apunta que los "brutales" métodos empleados para los interrogatorios equivalen a la tortura y señala que con ellos no se consiguieron informaciones relevantes. Afirma además que la CIA engañó al gobierno de Bush y a la opinión pública sobre el éxito del programa de interrogatorios.

En el informe se precisan algunos de los métodos utilizados por la CIA en los interrogatorios de 119 detenidos en cárceles secretas en Europa y Asia: waterboarding o ahogamiento simulado, privación de sueño durante una semana, golpes contra la pared, encadenamiento durante largos periodos de tiempo, rehidratación rectal o alimentación por el recto, baños helados y amenazas de muerte.

La CIA utilizó por última vez estas polémicas formas de interrogatorio en diciembre de 2007, pero hasta que Obama llegó a la Casa Blanca en enero de 2009 no se prohibieron.

Ante las críticas de republicanos y de miembros de los servicios de inteligencia por la publicación del informe, la senadora demócrata Dianne Feinstein dijo que "nunca es un buen momento. La grandeza de este país es que podemos examinar nuestros errores y remediarlos", aseguró.

El informe muestra, según Feinstein, que "las acciones de la CIA hace una década son una mancha en nuestros valores".

El informe representa el esfuerzo más ambicioso del gobierno estadunidense hasta la fecha para entender lo que ocurrió en aquellos años.

Sin embargo, será difícil borrar lo que muchos consideran una mancha en la imagen de EU mientras la guerra contra el terrorismo continúa.