¿Por qué el Este no es igual a Crimea?/ y II

Las grandes ciudades de ese territorio ucraniano fueron olvidadas por Kiev, a pesar de ser la zona industrial más rica del país y tierra de conquista electoral previo a los comicios.
Las manifestaciones en la ciudad de Donetsk continuaron ayer.
Las manifestaciones en la ciudad de Donetsk continuaron ayer. (Anatolii Stepanov/EFE)

Kiev

Mientras que la hoy rusa península de Crimea cuenta con dos millones de habitantes, el Donbas, la cuenca hullera del este de Ucrania, agrupa a casi cinco millones de personas, la décima parte de la población ucraniana en un territorio densamente poblado. Y si bien Crimea vive esencialmente del turismo y de la actividad marítima de Sebastopol, el este de Ucrania descansa sobre una economía industrial variada, cuya población es la más rica del país: el producto interno bruto (PIB) por habitante es superior al del resto de Ucrania y los salarios son en promedio dos veces más altos. El Donbas es también el principal contribuyente del PIB ucraniano, con más de 27.4 por ciento.

Con importantes recursos naturales (carbón, hierro, acero), la región se especializó en la industria desde fines del siglo XVIII y aporta casi 20 por ciento de la producción industrial y de las exportaciones de Ucrania. En 2012, el Donbas vendió 2.2 mil millones de euros en bienes, tanto a Europa como a Rusia. Pero el peso industrial tiene un costo, en especial ambiental, ya que las infraestructuras de esas regiones son antiguas. "La industria del carbón enfrenta grandes dificultades —subraya Yulia Shukan—, y necesita de enormes inversiones en las infraestructuras, incluso políticas de reconversión, sobre todo en el caso de las minas del Estado. En 2013, las regiones de Donetsk y de Lugansk salieron adelante gracias a las dotaciones públicas, es decir que recibieron más subvenciones de parte del Estado que lo que aportaron en contribuciones."

La oposición frecuentemente aludida entre el Este industrial y el Oeste agrícola debe relativizarse, opina la experta. Además de la metalurgia y el carbón, la economía de las regiones orientales descansa igualmente en la industria química, la construcción, así como la agricultura. Y si bien el sobrenombre de "granero de trigo" de Ucrania vale sobre todo para sus regiones centrales, las planicies de Dnipropetrovsk y de Járkov cuentan también con fértiles "tierras negras", los tchernoziom, que permiten los cultivos del trigo, la cebada e incluso betabel, exportados a Europa, Rusia y cada vez más a Asia.

Desde la destitución de Víktor Yanukóvich por el parlamento de Ucrania el 22 de febrero, las grandes ciudades del Este fueron el teatro, todos los fines de semana, de manifestaciones contra las nuevas autoridades de Kiev. Los motivos para temer son numerosos, alimentados por la propaganda de los medios rusos, con fuerte presencia en esas regiones: hostilidad de Kiev frente a la lengua rusa, temores a un poder "fascista" en manos de los occidentales, aprehensiones sobre los efectos económicos de un acercamiento con Europa...

No obstante, habitantes del Este participaron en noviembre y diciembre en las manifestaciones de la Plaza de la Independencia en Kiev contra la corrupción del gobierno de Yanukóvich. Pero el nuevo poder, instalado desde fines de febrero, no tuvo en cuenta a las poblaciones de esas zonas y fue hasta el 11 de abril cuando el primer ministro interino, Arseni Yatseniuk, se hizo presente en Donetsk.

Para Shukan, son las negligencias de Kiev las que están llevando a la fractura política del país: a algunas semanas de las elecciones presidenciales adelantadas, previstas para el 25 de mayo, las autoridades de transición consideran que el este de Ucrania, que sigue al pro ruso Partido de las Regiones, no es más que una tierra de conquista electoral. "Aun cuando el malestar económico de las poblaciones es importante, ningún esfuerzo ha sido desplegado para tranquilizar o siquiera hacer campaña en esos territorios", afirma Shukan.

Frente al agravamiento de las tensiones en los últimos días en el Este, que dejaron varios muertos, el presidente interino, Olexandre Turchinov, evocó por primera vez el pasado lunes la posible realización de un referendo sobre el estatus del país, mientras se mantiene vago sobre el tema de la federalización de Ucrania, que propone Rusia. Pero es el escrutinio del 25 de mayo el que está comprometido, frente al riesgo de implosión del país.