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Iban por "una mejor vida"; acabaron encerrados en tráiler

El 20 de julio, Tomás y Germán hablaron con sus familias. Ese día viajaron a EU; sin embargo, no imaginaron que el chofer del tráiler en el que iban los abandonaría al borde de la muerte.

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Antes de ir a dormir, Manuela Chávez enciende las dos veladoras de un altar montado en la sala de su casa. Son para sus hijos, Tomás y Germán de 29 y 25 años, respectivamente, dos de los 39 migrantes indocumentados rescatados luego de que un coyote los abandonara dentro de un tráiler en San Antonio, Texas.

Manuela vive en la comunidad de La Noria, en el municipio General Francisco R. Murguía, al norte de Zacatecas, donde el aislamiento social y la falta de trabajo orillaron a Tomás y Germán a buscar el sueño americano.

Los jóvenes partieron de su comunidad el 17 de julio pasado. Primero, viajaron al municipio de Río Grande; luego, siguieron la ruta hacia San Luis, donde contactaron al coyote que días después los dejó, al igual que a decenas de migrantes ilegales, abandonados en el estacionamiento de un Walmart.

Para el viaje a Estados Unidos, Tomás y Germán prepararon una mochila cada uno con un par de jeans, una camisa de algodón negra y 6 mil 500 dólares, es decir, poco más de 100 mil pesos en efectivo.

Ninguno era nuevo en cruzar la frontera, ya habían seguido la misma travesía años atrás y pensaron que, al igual que en otras ocasiones, “el trayecto sería difícil, pero productivo”.

Germán regresó a La Noria para casarse con Karla Adán, su novia desde que tenían 19 años; Tomás volvió a la comunidad de vacaciones y para entregar un poco de dinero a su madre e hijos.

El 20 de julio fue el último día que Tomás y Germán tuvieron contacto con sus familias. Antes de abordar el tráiler en el que viajaron a Estados Unidos, hablaron con sus esposas y con Manuela. Las últimas palabras que ellas escucharon fueron: “Ya vamos por una mejor vida”.

***

Mientras camina hacia la habitación de Germán, Manuela prende un cigarrillo y bebe un poco de agua. El recuerdo de lo que tuvieron que pasar sus hijos la derrumba. Llora mientras detalla la experiencia.

“Uno no quisiera que ellos se fueran, pero de dónde se les da dinero. Lo único que quieren es irse para hacer su propio hogar, tener más oportunidades y construir su casa”.

Cuatro días después de la última llamada, Manuela se enteró por las noticia que sus hijos habían sido abandonados en el interior un camión repleto de migrantes ilegales en Texas, cerca de la frontera con México.

Lo primero que hizo fue viajar a la capital del estado, donde le informaron que solo tenían identificado a uno.

“Cuando llegué con el delegado de Relaciones Exteriores en Zacatecas, me dijo que sólo sabían de Tomás, que a Germán no lo tenían registrado. Pensé que había muerto, pues en las noticias se comentaba que diez ya habían muerto y que uno era zacatecano”.

La búsqueda de Germán duró 18 horas y fue a través de familiares en Estados Unidos que dieron con su paradero. Germán, al igual que todos los migrantes rescatados, fue llevado a un hospital, pero diferente al de su hermano, donde se recuperó de un coma renal. La falta de aire y de agua se lo provocaron.

Germán despertó del coma el 27 de julio, pero fue hasta el 29 cuando Manuela logró escuchar de las voces de sus propios hijos el infierno que vivieron dentro del tráiler.

“En el camión todos se organizaron para respirar a través de los agujeros que hicieron en la base de la cabina. Los turnos duraban menos de 30 segundo, eran demasiadas personas para dejarlas más tiempo; algunas se desmayaron, otras golpearon la pared para llamar la atención del conductor, pero nunca paró”.

***

El tráiler con los 39 indocumentados, entre ellos Tomás y Germán, fue hallado estacionado en un Walmart de San Antonio, Texas, el domingo 23 de julio por la mañana, después de que un empleado de la tienda llamara a la policía; muchos más lograron huir.

El conductor del camión, identificado como James Matthew Bradley Jr, aseguró a los investigadores que no sabía que los inmigrantes estaban en el interior del transporte.

Al abrir las puertas, los agentes hallaron a ocho indocumentados sin vida y 31 en estado crítico.

Tras el acontecimiento, Manuela esperó a que el gobierno de Zacatecas la ayudara con los trámites para ir a Estados Unidos y reunirse con sus hijos; sin embargo, la solicitud fue rechazada cuando Germán despertó del coma.

“Me dijeron que no se podía, que había otros muchachos más graves y que no era necesario que yo fuera, además de que les prometieron que tras la experiencia, podrán acceder a una visa permanente”.

Actualmente Germán y Tomás están estables en una casa de seguridad, ya que son testigos protegidos del caso.

En tanto, James Matthew Bradley Jr, de 60 años y originario de Florida, fue acusado por un tribunal de San Antonio de cinco cargos distintos, incluido asociación delictuosa para el transporte de inmigrantes con el fin de obtener ganancia financiera y resultante en muerte. Es el único responsable hasta el momento.

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