Tiroteo genera huida de inspectores en Ucrania

Al menos 70 policías holandeses y australianos salen de la zona donde cayó el avión de Malaysia Airlines por los enfrentamientos.
La ofensiva militar de Kiev sigue avanzando en bastiones pro rusos.
La ofensiva militar de Kiev sigue avanzando en bastiones pro rusos. (Roman Pilipey/EFE)

Grabove

Los expertos internacionales abandonaron ayer una parte de la zona en la que rastreaban restos del avión de Malaysia Airlines derribado con 298 personas a bordo en el este de Ucrania, donde la asediada ciudad de Lugansk estaba “al borde de una catástrofe humanitaria”, según la alcaldía de este bastión rebelde.

En Grabove, 70 policías investigadores holandeses y australianos regresaron por segundo día consecutivo para rastrear los restos del vuelo MH17, dispersos en una zona de 20 kilómetros cuadrados.

Los inspectores escucharon disparos de artillería a una distancia de unos dos kilómetros, “lo suficientemente cerca para tomar la decisión de marcharse”, explicó a la prensa Alexander Hug, jefe adjunto de la misión de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OSCE) en Ucrania.

Hug dijo que los separatistas aprobaron el acceso a la zona bajo su control y dijo que era muy pronto para determinar si el tiroteo era una violación del alto el fuego, acordado por los pro rusos y las fuerzas ucranianas en el lugar del siniestro.

La búsqueda de restos humanos era considerada prioritaria para determinar las causas de lo ocurrido el 17 de julio, indicaron expertos holandeses, quienes dijeron haber encontrado un número no especificado de restos.

El gobierno holandés reiteró el viernes que los trabajos de identificación de los cuerpos a su cargo “podrían durar meses”.

Mientras, la ofensiva militar ucraniana lanzada a principios de julio seguía avanzando, en especial en algunos bastiones de los pro rusos, como las ciudades de Donetsk y Lugansk (este), donde no hay luz, agua, ni telefonía.

El parlamento ucraniano autorizó el jueves a los policías holandeses y australianos portar sus armas, lo que para Andrei Purguin, un jefe separatista, significa “una intervención militar de facto”.

En la crisis interna los rebeldes se enfrentan al gobierno del presidente ucraniano, Petro Poroshenko, quien respaldado por la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, acusa a su par de Rusia, Vladímir Putin, de apoyar a los insurgentes en sus combates.

Pero la cancillería rusa acusó a su vez a la Unión Europea de ser también responsable del derramamiento de sangre.

 Según el ministerio, la UE levantó “en secreto” la prohibición de exportar equipo militar en apoyo a Kiev y por ello exhortó a reactivar el embargo o “crecerá más su responsabilidad”.