Hacienda da más argumentos para imputarle cargos a la infanta Cristina

La hija del rey de España no sólo firmó como arrendataria de su palacete, sino que cada mes emitía facturas para cobrar de Aizoon el falso autoalquiler.
La infanta Cristina
La infanta Cristina (José Antonio López)

Madrid, España

Hacienda sigue dando al juez del caso Nóos argumentos para imputar a la infanta Cristina por posibles delitos de banqueo de capitales y delito fiscal. Esto luego de descubrirse que la hija del rey de España no sólo que firmó como arrendadora y arrendataria de su palacete, sino que cada mes emitía facturas para cobrar de Aizoon el falso autoalquiler.

Mediante este procedimiento, la esposa de Iñaki Urdangarin, imputado por los cargos de malversación de caudales públicos, prevaricación, fraude y falsedad documental, Cristina se apropiaba de dinero público desviado desde el Instituto Nóos a la sociedad (Aizoon) que comparte con su esposo, según El Mundo.

Entre 2004 y 2008, el 63% del dinero que salió de Nóos, un instituto creador por Urdangarin y su ex socio Diego Torres, acabó en empresas vinculadas a éstos. En total, 6,5 millones de euros de los 10,3 millones que han detectado los peritos de la agencia tributaria.

Estas pruebas ratifican que, en contra de lo que mantiene Hacienda, sí tuvo una participación “consciente” en Aizoon, entidad acusada de delito fiscal en 2007 y 2008 y propiedad de los duques de Palma.

De acuerdo a lo publicado hoy, la infanta no sólo firmó de su puño y letra, sino que la hija del rey también emitió decenas de facturas con su nombre a la entidad de la que posee el 50% de sus participaciones, bajo la coartada de arrendar su residencia barcelonesa de Pedralbes como despacho profesional a su propia empresa.

Por ello, Hacienda concluye que se trata de una operación simulada urdida con el único objetivo de generar gastos falsos para pagar menos impuestos y, al mismo tiempo, desviarse fondos de las arcas de Aizoon.

A estos argumentos hay que sumar otros informes que atestiguan que Aizoon pagó la reforma del palacete de Pedralbes y un sinfín de gastos personales de los Duques de Palma, que van desde ropa hasta muebles de lujo.