Jóvenes palestinas se unen a la lucha en Cisjordania

Mientras gritan consignas como "¡La patria no pertenece sólo a los varones!", mujeres palestinas libran la batalla con gritos y piedras contra los soldados israelíes. 

Ramala

Con la cara cubierta con el pañuelo tradicional de cuadros, las palestinas han decidido librar batalla con gritos y piedras contra los soldados israelíes en la Cisjordania ocupada.

"Somos la mitad de la sociedad, también tenemos derecho a defender nuestro país", lanza una estudiante en medio de escaramuzas con los militares en un puesto de control a la salida de Ramala. Lleva la cara tapada con la kufiya de cuadros negros y blancos, que sólo deja a la vista sus ojos maquillados.

Junto con otras más, esta palestina de 18 años vestida con una blusa de muselina rosa aprieta en las manos, de uñas pintadas, piedras recogidas en la carretera. "Tenemos 18 años, somos mayores de edad, ya no tenemos miedo", suelta, envalentonada. Pero no da su nombre ni quiere que la fotografíen.

"Si mis padres supieran que estoy aquí...", dice otra, con cabello asomando bajo la kufiya que oculta su cara mientras se pasa la mano por el cuello, haciendo el gesto de degollación.

Aunque su familia lo desapruebe, para ella es "una cuestión de conciencia: si todo el mundo tiene miedo, nadie se sacrificará por la patria".

Una patria en la que "nadie está seguro: los colonos están en todas partes y nos atacan", explica otra manifestante, con un vestido tejano.

Ausentes en los primeros días de violencia, cada vez más mujeres se unen en la "lucha" contra la ocupación israelí en las ciudades cisjordanas.

'La decisión pertenece al pueblo'

Las chicas dicen que quieren acabar con el hostigamiento de los colonos, los controles y la ocupación. Por eso "debe continuar la Intifada, porque hace tiempo que hemos dejado de escuchar al presidente palestino Mahmud Abas", explicó una estudiante que cursa primer año de literatura.

"Nos había prometido un bombazo en su último discurso y no hemos visto nada", añade esta joven, también con la cara cubierta.

En un intento por evitar una espiral de violencia Abas pidió calma. Desde hace meses se vanagloria de haber obtenido para su pueblo el estatus de paz que ha pedido la ONU.

"La decisión pertenece al pueblo, yo no creo en las negociaciones", afirma una estudiante de contabilidad de 18 años. Décadas de diálogo no han alumbrado el nacimiento de un Estado de Palestina independiente.

De pronto cae una granada ensordecedora disparada por soldados israelíes, obligando a escapar a la estudiante y a sus amigas.

Funerales, reuniones, ataque

Retroceden, pero un poco más lejos otras entran en acción con cócteles molotov o piedras. Van en primera línea con los chicos para lanzarlos a los soldados.

En los funerales de los palestinos muertos por disparos de soldados israelíes, las niñas también están presentes.

Con una kufiya sobre los hombros y túnicas tradicionales o pantalones a la moda occidental, gritan: "¡Hacia Jerusalén, avanzamos velozmente, millones de mártires!" o "¡Unidad nacional: Fatah, Hamas, Frente Popular!", nombre de los distintos movimientos palestinos.

Las mujeres también acuden a las reuniones de sindicatos estudiantiles y a las manifestaciones.

En la universidad de Bir Zeit, cerca de Ramala, son más mujeres que hombres, aunque son ellos los que se desgañitan micrófono en mano y ocupan el primer plano de la escena.