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Jueves , 18.10.2018 / 01:17 Hoy

Guerra de pancartas en Las Vegas por el último debate

“Trump vende más que Clinton”, comenta un comerciante de camisetas en las afueras de la sede del encuentro.

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Las encuestas darán un ganador, pero entre los vendedores de recuerdos en Las Vegas no hay duda: Donald Trump fue el favorito. A una cuadra de la Universidad de Nevada, sede del tercer debate, en la esquina de Paradise y Harmon, se ofertaban camisetas y botones con motivos republicanos y demócratas hasta en 20 dólares.

"¿Tienen gorras de 'Volver grande a America'?", pregunta un curioso. La de color rojo es un éxito de ventas. Uno de los comerciantes sonríe mientras responde: "No sé quién ganará la elección, pero Trump vende más que Hillary".

En realidad, fueron pocos los que aprovecharon para hacer negocio con el último debate presidencial. Sin embargo, las calles aledañas al Thomas & Mack Center se convirtieron en un oasis: un espacio de expresión política espontánea, en medio de una ciudad marcada por la frivolidad y los excesos.

Las vallas metálicas, el cierre de calles y el operativo de seguridad no frenaron a los simpatizantes de Clinton y Trump. Tampoco a quienes aprovecharon los reflectores para pugnar por causas ajenas a la elección de noviembre: desde la legalización de la mariguana hasta la salvación de almas.

Para quienes no tenían boleto o acreditación, la guerra de pancartas en las calles fue suficiente. Los defensores de Trump fueron, como su candidato, más estridentes. Pero los seguidores de Hillary no se quedaron callados: "Si gana Trump habrá guerra civil", grita un hombre desde la acera de enfrente.

Para evitar roces en la vía pública, los organizadores abrieron un "espacio público de expresión"con un micrófono y bocinas para quien quisiera utilizarlos. Algunos tomaron la palabra, pero el experimento fracasó.

Al iniciar el debate, algunos se reunieron en pequeños grupos para seguir la transmisión. Esto incluye a los patrulleros de Las Vegas que, apostados en las esquinas, escucharon a los candidatos en sus celulares.

En el perímetro del acto político no solo merodearon los demócratas y republicanos. Algunos jóvenes, simpatizantes del Partido Verde, caminaron alrededor de la Universidad exigiendo espacio para su candidata, Jill Stein. En la guerra por la Casa Blanca todos quieren tener la razón, aunque sean minoría.

Es la ciudad de las apuestas, y esta noche, todos se declaran ganadores...

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