El gobierno catalán perfila la nueva consulta soberanista

Ante la suspensión de la consulta por el Tribunal Constitucional español, el gobierno del nacionalista Artur Mas ha optado por una consulta alternativa cuestonada por su falta de garantías.
Artur Mas, presidente de la Generalitat catalana, en una sesión en el parlamento de Cataluña
Artur Mas, presidente de la Generalitat catalana, en una sesión en el parlamento de Cataluña (AFP)

Barcelona

El gobierno regional catalán empieza a perfilar y preparar la simbólica votación sobre la independencia del próximo 9 de noviembre, una vez descartada la celebración de la consulta suspendida por el Tribunal Constitucional español.

Ante las dificultades logísticas y jurídicas planteadas por esta suspensión y el fuerte rechazo del gobierno español, el presidente regional, el nacionalista Artur Mas, optó por organizar una consulta alternativa que, para muchos expertos, carece de garantías democráticas y su resultado no será representativo.

A pesar de ello y de la falta de apoyo de la izquierda independentista, que hasta hace poco era su aliada, el gobierno nacionalista conservador avanza los preparativos hacia esta votación con la apertura de un registro para que se puedan inscribir los 20 mil voluntarios necesarios para llevarla a cabo.

Además, el departamento regional de Interior movilizó a un amplio dispositivo de la policía regional para garantizar la seguridad ese día, según una resolución firmada por el director del cuerpo a la que tuvo acceso la AFP.

Según el plan alternativo anunciado por Mas el martes, el gobierno regional pondrá urnas y papeletas para votar el 9 de noviembre pero no existirá ninguna convocatoria oficial, no se confeccionará previamente ningún censo electoral y se dispondrá únicamente de trabajadores voluntarios.

Hasta el momento no están definidos los colegios electorales aunque el portavoz gubernamental, Francesc Homs, precisó que habría alrededor de 600 ubicados en los institutos públicos de la administración catalana, lo que dejaría sin punto de votación a numerosos de los 947 municipios catalanes.

Tampoco existirá la opción de voto anticipado por lo que las autoridades catalanas concederán un plazo de quince días después del 9 de noviembre para aquellas personas que justifiquen que ese día no pudieron participar, indicó Homs. Aun así, los organizadores ofrecerán unos resultados provisionales del escrutinio en la mañana posterior.

Todos los catalanes mayores de 16 años y algunos extranjeros residentes en la región, que cumplan con los requisitos, están llamados a participar en esta simbólica votación que, el propio Mas reconoce que no tendrá un carácter definitivo.