El gobierno culpa a las FARC de “avance lento” en diálogos de paz

El negociador criticó a su contraparte de que “hablen todos los días por los micrófonos, al punto de que algunos dicen en Colombia que ya están haciendo política sin haberse desarmado”.

La Habana

El negociador principal del gobierno colombiano, Humberto de la Calle, culpó a las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) por “el lento avance” de las conversaciones de paz en La Habana, que a partir de hoy entran en un receso que durará varios días.

Se espera que las FARC respondan a De la Calle cuando este día finalice el decimoquinto ciclo de estos diálogos, que arrancaron en noviembre en el Palacio de Convenciones de la capital cubana y que hasta ahora solo alcanzaron un acuerdo parcial.

“Si desde el comienzo se ha presentado una constante en este proceso, ha sido la insistencia de las FARC en traer a las conversaciones temas que no forman parte de la agenda pactada”, puntualizó De la Calle en declaraciones a la prensa.

El negociador criticó a su contraparte de que “hablen todos los días por los micrófonos, al punto de que algunos dicen en Colombia que ya están haciendo política sin haberse desarmado”, y advirtió que “por ese camino, lo que se ha logrado es confundir a los colombianos sobre el propósito de las conversaciones, haciendo que pierdan apoyo en la opinión pública”.

Pese a esa crítica, De la Calle insistió en que “el gobierno tiene voluntad de avanzar en la discusión y la búsqueda de acuerdos sobre los temas de la agenda”. Sus declaraciones acentuaron la sensación de que las pláticas se encontrarían en un momento crítico.

“Estamos buscando un acuerdo que ponga fin al conflicto; no estamos validando lo que hace o dice la guerrilla”, agregó el representante del presidente Juan Manuel Santos, horas después de que ayer los negociadores de las FARC presentaran una página web sobre la participación femenina en esa organización.

Asimismo, De la Calle insistió en la realización de un referendo —rechazado reiteradamente por las FARC— como mecanismo que legalice cualquier acuerdo general de paz e insistió en que eso “no es algo superfluo o que se pueda eludir; está en la esencia de estas conversaciones y es la fuente de legitimidad de las decisiones que se tomen”.

Después de alcanzar un “acuerdo parcial” en el tema agrario, las negociaciones se encuentran empantanadas en el segundo punto de la agenda, referido a la participación política de las FARC una vez que entreguen sus armas. Restan otros cuatro temas.