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Martes , 19.06.2018 / 05:17 Hoy

George W. Bush, el arma secreta de Jeb

Ante 'la aplanadora' Donald Trump, la familia de ex presidentes saca la casta para solidarizarse con el ex gobernador.

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La Aldea

Para hacer despegar su campaña, Jeb Bush, que compite para la primaria que designará al candidato republicano para los comicios presidenciales del 8 de noviembre, se juega sus últimas cartas. En Iowa llegó en sexta posición y en Nueva Hampshire, su madre Bárbara, de 90 años, estuvo presente para darle un fuerte apretón de manos, pero sin gran éxito.

En vísperas del caucus republicano que tendrá lugar el 20 de febrero en Carolina del Sur, Jeb Bush invitó a George W. Bush, su hermano y el presidente número 43 de EU, a dar la pelea en la tarima junto a él.

La región comprende numerosas instalaciones militares pertenecientes a todas las armas (ejército, marina, cuerpos de marina, fuerza aérea, guardia costera) y el ejército es uno de los principales empleadores del estado. Es ahí, ante un electorado afín a la familia Bush, que el espera hacer la diferencia frente al magnate Donald Trump.

En la familia Bush aman a Carolina del Sur. Es en ese estado republicano, donde se vota conservador —el Partido Republicano ganó ahí todas las elecciones desde 1964, a excepción de 1976—, que George H. W. Bush y George W. Bush obtuvieron victorias decisivas en su conquista de la Casa Blanca. En 1988, el padre ganó la primaria (49%) frente a Bob Dole y lo hizo aún mejor, con 67%, frente a Pat Buchanan en 1992. En 2000, el hijo se impuso (53%) a John McCain. En 2004 no hubo adversario republicano.

Durante el debate republicano del sábado pasado, Donald Trump despellejó el balance de George W. Bush [2001-2009], explicando el mandatario "mintió" durante la invasión norteamericana a Irak en 2003: "No había armas de destrucción masiva". Machacando sobre el tema, dejó ir todavía: "El World Trade Center se vino abajo bajo la presidencia de su hermano. Acordémonos".

"Mi padre [George H. W. Bush] es un gran hombre. Mientras que Donald Trump hacía emisiones de telerealidad, mi hermano [George W.] construía un aparato de seguridad para protegernos", intentó responder Jeb Bush.

Fue la primera vez que Jeb endosó su herencia. Hasta ahora, él seguía su camino, jugando la carta de "I am my own man", la de "Yo no le debo nada a nadie" que utilizó cuando se preguntaba sobre la oportunidad de lanzarse a la carrera electoral. En 2015, él recordó que por su parte "nunca hubiera invadido Irak, sabiendo lo que hoy se sabe".

Para George W. Bush, este será un regreso a la arena, su primera intervención pública desde 2009. Desde su retiro de la vida pública, el ex presidente de 69 años vive en Dallas, Texas, y no muestra un real interés para la función de oráculo que los republicanos le hubieran podido endosar. Su nombre sigue asociado a la guerra de Irak y a la crisis económica, aunque desde algún tiempo goza de una recuperación de popularidad. En la primavera de 2015, cuando la campaña comenzó a tomar forma, un sondeo mostró que 52% de los estadunidenses tenían una opinión positiva del ex presidente (43% de opinión negativa). Según The New York Times, en octubre 67% de los republicanos tenían una opinión positiva de él.

Pero George W. Bush se apresta a regresar con una fuerza que ya no tiene demasiado que ver con la que él conoció: el partido está hoy desgarrado entre pro-business, conservadores y populistas anti-sistema, explica el Washington Post.

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