Un general entre los 15 militares iraquíes muertos en ataque a Al Qaeda

Los terroristas, apercibidos de la llegada de los militares a su refugio hicieron que los suicidas detonaran sus cargas explosivas y otros objetos bomba estallaran.
Hombres iraquíes trasladan a la víctima de un ataque suicida en Dura, al sur de Bagdad
Hombres iraquíes trasladan a la víctima de un ataque suicida en Dura, al sur de Bagdad (AFP)

Bagdad

Cinco oficiales iraquíes, entre ellos un general, y diez soldados murieron hoy durante un ataque contra una guarida de la red Al Qaeda en el occidente de Irak, informaron fuentes militares. Los cinco oficiales, entre los que figura el general Mohamed al Karui, y los diez soldados perdieron la vida en un asalto a un "refugio de la red Al Qaeda" situado en la zona de Wadi Huran, en Al Anbar, 380 km al oeste de Bagdad. En cuanto comenzó el asalto, unos combatientes suicidas hicieron detonar sus cargas explosivas y cuando los militares entraron en los edificios estallaron varios objetos bomba.

El ministerio de Defensa iraquí indicó en su sitio internet que la operación contra Al Qaeda fue lanzada después de haber recibido informaciones que indicaban que "la red extremista había abierto campos para entrenar a más de 60 terroristas en la fabricación de bombas y cinturones explosivos, así como en la preparación de coches-bomba".

La guarida de los miembros de Al Qaeda se encontraba en la provincia de Anbar, de mayoría sunita, en la frontera con Siria. Una de las bombas colocadas por los extremistas causó la muerte del general Karui, comandante de la 7ª división del ejército, y de algunos de sus asistentes, añade el comunicado. Las autoridades acusaron de esta emboscada al Estado Islámico de Irak, vinculado a Al Qaeda, que ha aumentado sus ataques contra las fuerzas de seguridad iraquíes en los últimos meses.

El primer ministro iraquí Nuri al Maliki, comandante en jefe de las fuerzas armadas, afirmó en un mensaje de condolencias que los militares muertos "combatían a los criminales, a los enemigos de Dios y de la humanidad". Maliki prometió que el ejército y las fuerzas de seguridad "golpearían con mano de hierro las bandas de malhechores y los liquidarán donde quiera que estén".

Por otro lado, fuentes de seguridad iraquíes informaron de que al menos diez militares y policías fallecieron en ataques separados en el país. El jefe de la policía de la población de Al Sharqat (290 km al noroeste de Bagdad), coronel Ahmad Al Battawi, murió y otros cinco agentes quedaron heridos en la explosión de una bomba al paso de su patrulla, según una fuente policial. En Faluja (60 km al oeste de Bagdad) cuatro policías perecieron en una serie de ataques de los insurgentes contra retenes de control, según fuentes de seguridad.

Uno de los más graves causó la muerte de dos oficiales de la Policía y un agente, al estallar un coche bomba al paso de su patrulla en la provincia de Salahedín. Un oficial del Ejército y un soldado perdieron la vida al explotar un artefacto cerca de su patrulla en la ciudad de Kirkuk. Además, el general Abdelaziz al Magur, director de centro de coordinación de seguridad de la provincia de Nninive, resultó herido de gravedad por disparos de hombres armados.

Estados Unidos, que retiró sus últimas tropas de Irak a fines de 2011, prometió ayudar a Irak a combatir a Al Qaeda, sobre todo suministrándole armamento, durante una visita en octubre de Maliki a Washington. Francia y Turquía también han ofrecido ayudar a combatir la violencia en Irak, donde murieron más personas en los primeros ocho días de este mes que en todo diciembre del año pasado.

El año 2013 ha sido muy nefasto para Irak, donde los niveles de violencia están cerca de los de 2008, cuando el país salía justo de una guerra civil tras la invasión estadunidense de 2003. Más de 6,600 personas perecieron desde el comienzo del año, según un balance compilado por la AFP en base a las cifras dadas por fuentes de seguridad y médicas. La violencia sectaria y de los atentados terroristas causaron durante el mes de noviembre la muerte de 948 personas, la mayoría de ellas civiles, según cifras del Gobierno.