Los griegos se preparan para un futuro incierto

Tras la victoria rotunda del "no" en el referendo del domingo, el primer ministro griego, Alexis Tsipras,  afronta el reto más complicado, el de traer el acuerdo a casa.
Miles se concentraron en la plaza Syntagma, en el centro de Atenas, para festejar la amplia victoria del “no”.
Miles se concentraron en la plaza Syntagma, en el centro de Atenas, para festejar la amplia victoria del “no”. (Dimitris Michalakis/Reuters)

Atenas

Tras la victoria rotunda del "no" en el referendo del domingo, con el cual los griegos rechazaron las exigencias de los acreedores de mayor austeridad a cambio de más dinero, los habitantes se preparan para un futuro incierto, aunque esperan que los bancos reabran este miércoles y las negociaciones con los acreedores avancen para lograr al fin un acuerdo.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha ganado la arriesgada jugada de consultar al pueblo -en medio de un corralito- sobre una oferta que ya no estaba sobre la mesa, pero todavía no ha ganado la partida, pues ahora afronta el reto más complicado, el de traer el acuerdo a casa.

La abrumadora mayoría de un 60 % alcanzada en el referéndum da un fuerte espaldarazo popular a Tsipras, cuya labor más complicada comienza, sin embargo, a partir de este lunes.

En las negociaciones que ahora deberá retomar en Bruselas, Tsipras tiene la tarea no solo de volver con un resultado, sino con uno que sea compatible con lo que le exige el pueblo griego, un acuerdo "digno" y "sostenible", los dos atributos que más ha reclamado el primer ministro en las últimas semanas.

En teoría, eso debería significar un acuerdo que sea mejor que la última oferta que propuso "in extremis" a las instituciones (Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional), el mismo día en que expiraba el rescate.

En esta propuesta, el líder izquierdista había cedido aún más en sus promesas electorales de lo que ya lo había hecho semanas antes.

En la práctica, sin embargo, será difícil que consiga incluso eso.

El hecho de que esta propuesta llegara tarde y no pudiera evitar que la prórroga del rescate expirara abrió la posibilidad a que los socios más duros, como Alemania, aseguraran que a partir de ahora las condiciones de la ayuda serían más severas.

Las fuertes reacciones que el plantón dado por Grecia al Eurogrupo y la inmediata convocatoria de un referéndum desencadenaron en el exterior tuvieron un efecto contrario entre la población griega.

Pese a que el miedo de perder los pocos ahorros en el banco y las dificultades cotidianas de no poder retirar más de 60 euros en efectivo al día eran palpables, y muchos ciudadanos decían que ese temor les empujaría a optar por el "sí", finalmente fue una clara mayoría la que prefirió confiar en Tsipras.

La apuesta era arriesgada ante la desconfianza prácticamente unánime de los socios europeos, que elevó la presión aún más sobre la decisión en la consulta popular.

En la población, sin embargo, esa desconfianza acabó percibiéndose como una intromisión en decisiones soberanas, posiblemente uno de los factores que hizo que este pueblo, que se siente profundamente europeísta, acabara cerrando filas en torno al primer ministro.

En su intervención tras la victoria, Tsipras ha dado algunas de las claves de cuál será su línea negociadora de los próximos días: ante todo restablecer la normalidad en los bancos; luego lograr una fórmula de acuerdo que ofrezca una perspectiva de financiación a medio plazo y una perspectiva para la reestructuración de la deuda.

En la práctica, eso significa el tercer rescate que solicitó hace una semana a modo de créditos del Mecanismo Europeo de Estabilidad.

"Soy consciente de que el mandato que me dais no es un mandato de ruptura, sino un mandato para una solución sostenible", dijo Tsipras, quien añadió que todo el mundo es consciente de que "no hay soluciones fáciles", pero sí "soluciones sostenibles" y "justas".

Con ello dejó claro que los ciudadanos no pueden esperar milagros, y menos tras cinco meses de interminables negociaciones, durante las que la economía ha sufrido un nuevo y fuerte revés.

En su discurso de hoy Tsipras dejó entrever que seguirá insistiendo en obtener un plan de inversiones que permita a la economía remontar y un compromiso de financiación.

Grecia, por su parte, aplicará un programa de reformas siguiendo criterios que puedan obtener la aprobación de la sociedad y que deberán ser socialmente justas, poniendo el peso en los económicamente más fuertes.

No parece que la negociación pueda hacerse más fácil en los próximos días.

Uno de los posibles escenarios es que se confirme la salida de Grecia de la zona euro, el resultado sería un mazazo para el proyecto de una moneda única europea, que se quería que fuera permanente e irrenunciable cuando se creó hace 15 años.

La zona euro puede estar ahora a punto de perder su primer miembro y ante riesgos de una mayor desintegración.

Una moneda paralela

Si el país no recibe un flujo de liquidez, debería entonces recurrir a una moneda paralela para poder pagar sus facturas, los salarios y las jubilaciones.

El presidente del Parlamento Europeo dijo el domingo que a partir del momento en que se introduzca este mecanismo, Grecia saldría del euro.