En funeral de Peres, Obama pide a Israel retomar diálogo

El presidente de EU recuerda en la ceremonia luctosa las palabras del ex mandatario israelí: “Los palestinos deben tratarse de igual a igual”.

Jerusalén

El ex presidente israelí y premio Nobel de la paz, Shimon Peres, fue enterrado ayer en Jerusalén en una emotiva ceremonia de estado en la que el mandatario de Estados Unidos, Barack Obama, exhortó a los israelíes volver al proceso de paz.

“Nuestra presencia aquí es un gesto y un recordatorio de que la paz es un asunto no terminado”, proclamó Obama, quien retomó una frase de Peres: “El pueblo judío no ha nacido para gobernar a otro pueblo”.

“Peres me dijo una vez que, desde su creación, el pueblo judío ha estado contra esclavos y amos (...) y que los palestinos deben ser tratados de igual a igual, porque ese era su sentido de justicia”, declaró Obama.

“Soy el décimo presidente desde John F. Kennedy que sucumbe a sus encantos”, afirmó Obama en su discurso, el último de diez en una ceremonia que duró dos horas y en la que el féretro estuvo cubierto con la bandera de Israel y arropado en el horizonte por el cielo azul de Jerusalén.

Obama había llegado apenas una hora antes de comenzar el funeral, que tuvo lugar en el Monte Herzl de Jerusalén, junto a la tumba del visionario del Estado judío, Teodoro Herzl, cerca de la parcela de los “Grandes de la Nación” israelí.

Entre dos de sus predecesores, Isaac Rabin e Isaac Shamir, Peres fue enterrado posteriormente según el ritual judío, en medio de las oraciones de cinco rabinos militares y en presencia solo de la familia y de los invitados más destacados.

Antes, en las exequias, el presidente israelí, Reuvén Rivlin, y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, elogiaron el talante del difunto como persona, político y estadista.

“Peres era un ejemplo de optimismo, de búsqueda de la paz y de amor por Israel. Shimon vivió una vida de grandeza. Fue un gran hombre de Israel y un gran hombre del mundo”, afirmó Netanyahu al asegurarle que su legado no muere con él.

Entre los asistentes se encontraban el rey de España, Felipe VI, así como el presidente de México, Enrique Peña Nieto; el de Francia, François Hollande; y más de una treintena de jefes de Estado y de gobierno.

Según la oficina de prensa del gobierno israelí, 90 delegaciones de 70 países participaron en las exequias de quien sacó adelante el proceso de paz de Oslo con los palestinos, por los que recibió el premio Nobel de la paz junto a los fallecidos Rabin y Yaser Arafat en 1994.

Su interlocutor directo en ese proceso, el hoy presidente palestino Mahmud Abbas, estaba sentado en primera fila, junto al presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, y otros dignatarios.

Peña Nieto acudió a las honras fúnebres acompañado por la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu.

La Presidencia de la República informó que a la ceremonia acompañaron a Peña Nieto, como invitados especiales, los señores Salomón Achar y Rafael Zaga Kalach, miembros de la Comunidad Judía en México.

Al término de los actos fúnebres, el mandatario mexicano se trasladó al aeropuerto Ben Gurión, de Tel Aviv, para volar de regreso a la Ciudad de México.