En funeral de "Madiba", Obama y Raúl Castro se dan la mano

El gesto entre ambos líderes ocurrió cuando el presidente de EU se dirigía al estrado del estadio Soccer City, de Soweto, para rendir homenaje a Mandela ante miles de personas.
Obama al saludar a su par cubano durante el servicio religioso oficial en Johannesburgo.
Obama al saludar a su par cubano durante el servicio religioso oficial en Johannesburgo. (Kai Pfaffenbach/Reuters)

Soweto, Sudáfrica

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama estrechó ayer la mano de su par cubano Raúl Castro durante la ceremonia de homenaje al fallecido líder sudafricano Nelson Mandela, celebrada en el gran estadio Soccer City de Johannesburgo y definió al líder sudafricano como “un gigante de la historia, que dirigió una nación hacia la justicia”.

“Aunque nunca alcanzaré el ejemplo de Madiba, me hace querer ser mejor hombre”, dijo Obama en su discurso. “La dignidad y la esperanza de ustedes se vieron reflejadas en su vida. La libertad y democracia son su preciada herencia”, añadió el líder estadunidense

Las imágenes de la ceremonia, transmitidas en directo al mundo, mostraron el apretón de manos entre ambos líderes, que también intercambiaron algunas palabras, segundos antes de que Obama subiera al escenario.

Castro dijo que el saludo obedeció a que somos “personas civilizadas”.

El sitio oficialista Cubadebate.cu saludó como un gesto esperanzador el encuentro. “Obama saluda a Raúl: que esta imagen sea el principio del fin de las agresiones de EU a Cuba”, se informó en el pie de foto.

Obama enfrentará probablemente algunas críticas a su regreso a EU, ya que Cuba es un tema que divide a la política estadunidense desde la revolución de 1959.

Sin lazos diplomáticos desde 1961, EU aplica a la isla desde 1962 un férreo embargo comercial, condenado todos los años por la Asamblea General de Naciones Unidas.

“Hay muchos líderes que se reivindican de la batalla de Madiba por la libertad, pero no toleran la disidencia en su pueblo”, dijo Obama durante la conmovedora ceremonia de despedida a la que acudió el mayor número de jefes de Estado de la historia para  honrar la memoria del luchador antiapartheid y primer presidente negro de Sudáfrica.

Sudafricanos, familiares de Mandela y cerca de 90 jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo asistieron a la ceremonia en el conocido estadio de Soweto, donde la persistente lluvia hizo afectó la presencia masiva de personas.

En un clima de paz y reconciliación, hasta la familia Mandela, dividida por diferencias a principios de año cuando empeoró la salud del patriarca, se mostró unida sobre el escenario. Su viuda, Graca Machel y su ex esposa Winnie Madikizela Mandela se abrazaron antes de que comenzara la ceremonia, las dos de riguroso luto. Ambas fueron aplaudidas por la gente desde las gradas.

La nota discordante la dieron los sonoros abucheos contra  el presidente sudafricano Jacob Zuma, tanto al llegar al estadio como cada vez que aparecía su imagen en las grandes pantallas. También lo abuchearon cuando inició su intervención en el acto. Zuma, del mismo partido del Congreso Nacional Africano (CNA) que Mandela, se ha visto salpicado por acusaciones de corrupción y desvío de fondos públicos en relación con la millonaria renovación de su casa.

El funeral comenzó con la entonación de Nkosi Sikelel’ iAfrika, el himno del movimiento antiapartheid antes de convertirse en el de toda la nación cuando Mandela asumió la presidencia en 1994.

Los restos mortales de Mandela no fueron trasladados al estadio. El domingo será enterrado en la localidad de Qunu, la aldea donde creció, en el sur del país. “Él siempre fue un hombre sencillo del pueblo. Era un hijo de África”, dijo el general Thanduxolo Mandela, uno de los hijos del prócer sudafricano.